Balneario Camboriú se blinda contra la lluvia: llega un parque cubierto con más de cien atracciones para funcionar los 365 días
Oceanic Park se levanta en Barra Sul a metros del mar y promete abrir en enero de 2027 con montaña rusa, torre de caída libre y un sector con 80 videojuegos; la empresa quiere extender la jornada hasta las 23 para sostener el turismo cuando el clima no deja ir a la playa

A metros de la arena y con el Atlántico como referencia permanente, Balneario Camboriú se prepara para sumar un atractivo que cambia la lógica clásica del veraneo: un parque techado pensado para funcionar todos los días del año y hasta entrada la noche, sin depender del sol ni de la marea. La obra avanza en Barra Sul y la empresa a cargo confirma la apertura para enero de 2027, en el arranque de la temporada alta del litoral brasileño, un dato que los operadores turísticos locales suelen mirar con atención porque define el pulso de las reservas.
El emprendimiento lleva el nombre de Oceanic Park y se emplaza sobre un terreno que la compañía describe como estratégico por la cercanía inmediata con el mar y por la conexión directa con Oceanic Aquarium, una integración que, según la propuesta, permitirá combinar acuario y juegos bajo una misma narrativa marina. Esa continuidad entre dosequipamientos ya existentes apunta a configurar un corredor de entretenimiento que no se corta cuando aparece la lluvia ni cuando la jornada playera se termina.
¿Cuántas atracciones tendrá y qué superficie ocupará?
El edificio está diseñado en ocho plantas: cuatro niveles de estacionamiento y otros cuatro destinados al parque propiamente dicho, con alrededor de 12.000 metros cuadrados cubiertos. En ese perímetro se distribuirán más de 100 propuestas de entretenimiento, entre juegos mecánicos, experiencias inmersivas y un sector tecnológico con 80 alternativas que incluyen máquinas recreativas y realidad virtual, buena parte de ellas provistas por fabricantes de Estados Unidos y Europa.
- Montaña rusa con vehículos que giran sobre su propio eje en un recorrido superior a 176 metros
- Torre de caída libre de 20 metros ambientada como un equipo de inmersión submarina
- Estructura con forma de medusa como elemento escenográfico del recorrido
- Carrusel italiano decorado con animales del océano
- Sector con más de 80 videojuegos entre máquinas recreativas y experiencias de realidad virtual
En diálogo con el portal RDIAgua, Kike Buerguer, CEO del Grupo Oceanic, explicó que la premisa central del proyecto es que el complejo no se detenga nunca y que las actividades puedan prolongarse hasta las 23, una franja que abre la puerta a una segunda vuelta de la jornada después de la playa y que también funciona como plan B para los días de lluvia. Esa decisión no es menor en un destino donde el clima puede cambiar de golpe y dejar a familias con chicos sin opciones bajo techo.
Sobre los precios, Buerguer no adelantó valores concretos para la entrada al parque y se remitió a los combos que la empresa ya comercializa a través de su sitio web, una modalidad pensada, según sus propias palabras, para un flujo de visitantes que llega de manera estable desde la Argentina a lo largo de todo el año, no solo en vacaciones de verano. Esa aclaración deja en el aire una pregunta que los lectores deberán responder cuando se acerque la inauguración: cuánto costará realmente una visita familiar a Oceanic Park y cómo se comparará con el valor de un día de playa con sombra y almuerzo incluido en la própria Balneario.
¿Qué se pone en juego con un parque cubierto en un destino de sol y mar?
La apuesta de fondo es redefinir la experiencia de vacaciones en un destino cuya identidad histórica está atada a la playa. Al prometer actividades bajo techo, con horario extendido y oferta para todas las edades, el proyecto busca capturar dos públicos que suelen quedar fuera del circuito tradicional: las familias con chicos chicos que necesitan una pausa del sol abrasador del mediodía, y los visitantes que después de las 20 ya no encuentran demasiado para hacer al aire libre. La contracara es que un equipamiento de esa envergadura, con 12.000 metros cuadrados cubiertos y una montaña rusa como atracción central, reconfigura el mapa de servicios de Barra Sul y puede tensionar la convivencia con el entorno costero, donde el valor del metro cuadrado y la presión sobre la arena suelen ser materia de debate. Lo que está en juego, en definitiva, es si Balneario Camboriú seguirá siendo solamente un destino de verano o si está dando el primer paso para convertirse en un parque de diversiones con playa incorporada.
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