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El duelo de Lucila Rada: el instante cero, la marcha del candombe y la herencia de diez discos que todavía no escuchamos

La hija mayor del músico uruguayo escribió un mensaje en el que reconstruye los últimos días junto a su padre, el velatorio en el Palacio Legislativo y la promesa de publicar de manera gradual la producción que dejó sin editar.

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Ludmila PintosCultura y carnaval · 3 DE SEPT DE 2026 · 5 min de lectura

El miércoles 26 de agosto, en una sala donde el aire se corta con el dolor y al mismo tiempo se llena de una paz que cuesta explicar, la familia de Rubén Rada se juntó alrededor del músico para acompañarlo en el tramo final. Yo lo imagino como esas escenas que uno vio mil veces en el cine, pero que cuando te toca de cerca dejan de ser ficción: el padre acostado, los hijos rodeándolo, las palabras que se dicen en voz baja porque ya no queda tiempo para los discursos largos. Lucila Rada, la hija mayor, tomó después la palabra y escribió un mensaje extenso en el que reconstruye, con una sensibilidad que se nota trabajada palabra por palabra, lo que ella misma llamó el instante cero de la despedida.

El instante cero y el km cero

Lucila cuenta que antes de ese momento su padre tenía una expresión que ella define como pacífica y satisfecha, como si hubiera terminado de cerrar una larga gira interior. Le hablaron, le dijeron lo que iban a sentir cuando ya no estuviera y repasaron, uno por uno, los gestos que les había dejado: el amor, la generosidad, el humor, el talento. Ni un solo gesto pendiente, escribió, y la frase cae como un martillo blando, de esos que no rompen pero dejan marca.

Cuando la familia salió de la sala, los teléfonos ya estaban desbordados de mensajes. Ahí, según cuenta Lucila, se produjo un cambio de escala: el duelo íntimo se transformó en algo colectivo. Lo que ella describe como un campo magnético de afecto fue corriendo el instante cero hacia lo que llamó el km cero de una marcha compartida. Esa imagen del campo magnético me parece exacta para nombrar lo que se vio en las calles de Montevideo: una ciudad entera girando alrededor de la figura de un músico que durante décadas fue mucho más que un cantante.

El Palacio Legislativo, el candombe y dos pibes en monopatín

El velatorio se hizo en el Palacio Legislativo y la familia recibió allí a personas de todas las generaciones y de los más variados sectores. Lucila destaca los rostros atravesados por lo que ella llama una tristeza sin amargura, y cuenta que hubo abrazos, ofrendas, llanto compartido y también risas, esas risas que aparecen en los velorios cuando alguien cuenta una anécdota del ausente y el cuerpo entero se entre el dolor y la alegría. La voz de Rada sonó en el salón y hubo, incluso, momentos de baile. La familia agradeció a las autoridades del Palacio por haber comprendido la dimensión del homenaje y por haber cedido el espacio.

Después, el cortejo recorrió la calle Isla de Flores hasta el Cementerio del Norte. Una multitud acompañó el trayecto con candombe, música y gestos que la familia asoció con la forma en que Rada había expresado querer ser recordado, en línea con lo que había dejado planteado en su disco Muriendo de plena. Lucila rescata dos imágenes que a mí me parecen dignas de una postal: dos jóvenes que siguieron la caravana en monopatín con un parlante, y un círculo de tambores que sonó durante buena parte del recorrido. También hubo personas que se acercaron con prendas rojas, como si el rojo fuera, para muchos, el color secreto de este músico.

“Toda la música que mi padre dejó grabada y sin publicar, más de diez discos, va a ir llegando al público de manera gradual, porque así era él: sin apuro, pero sin pausa.”Lucila Rada

La herencia: más de diez discos inéditos

El mensaje cerró con la noticia que a los que seguimos su trayectoria nos hizo parar la oreja: Rubén Rada dejó más de diez discos sin publicar. La familia ya tiene la intención de hacerse cargo de que esa producción llegue al público de forma gradual. No es una promesa al voleo: es el reconocimiento de un archivo enorme, de un tipo que grababa como quien respira y que dejó material de sobra para varias vidas. En un país donde la música muchas veces se desvanece antes de ser registrada, saber que hay diez discos inéditos de Rada esperando la luz es casi un acto de justicia cultural.

  • El momento de la despedida ocurrió el miércoles 26 de agosto, con la familia reunida alrededor del músico.
  • Lucila Rada describió la despedida como un instante cero que se transformó en un km cero colectivo por el acompañamiento del público.
  • El velatorio se realizó en el Palacio Legislativo, con presencia de distintas generaciones y sectores, y hubo momentos de baile y risas.
  • El cortejo recorrió Isla de Flores hasta el Cementerio del Norte, con candombe, música, prendas rojas y dos jóvenes siguiendo en monopatín con un parlante.
  • La familia anunció que Rada dejó más de diez discos sin publicar y que la intención es difundirlos de manera gradual.

Si me permiten la recomendación de siempre, les digo que vuelvan a poner Muriendo de plena, ese disco que el propio Rada dejó como una suerte de mapa de cómo quería ser recordado, y que se preparen para los próximos meses, porque lo que viene no es un simple homenaje póstumo: es la apertura, disco a disco, de un archivo que recién ahora empezamos a conocer. A mí, personalmente, me deja la sensación de que el instante cero ya pasó y de que lo que viene, ese km cero al que se refería Lucila, va a estar marcado por la música que todavía no escuchamos. Y eso, para cualquier amante del Río de la Plata, es una de las mejores noticias que nos podían dar en mucho tiempo.

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Ludmila PintosCultura y carnaval

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