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Martes, 6 de octubre de 2026
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Cordobés serrano: dos pueblos a 41 kilómetros para soltar el reloj y conectar con el monte

Capilla del Monte y San Marcos Sierras se cruzan en una escapada que mezcla cerros, caminatas, yoga y noches estrelladas. Una guía para armar la jornada, dormir con vista al Uritorco y volver con la cabeza en otro lado.

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Micaela AlmadaTurismo y termas · · 4 min de lectura
Cordobés serrano: dos pueblos a 41 kilómetros para soltar el reloj y conectar con el monte

Les confieso algo de entrada: hay un porcentaje que no falla y define el pulso de cualquier pueblo chico de las sierras de Córdoba, y es el de las plazas llenas de mates a la tardecita. En Capilla del Monte y San Marcos Sierras, separados por apenas 41 kilómetros de camino sinuoso, ese termómetro marca casi siempre lleno. Son dos localidades que viven mirando hacia adentro del monte, hacia el río y hacia sus propios cerros, y que vienen afianzando un perfil de turismo ligado a la introspección, las caminatas y la vida más lenta.

Lo más lindo del combo es que se puede jugar a armar la escapada de varias maneras. La opción más cómoda es elegir Capilla del Monte como base, dormir ahí y tomarse una jornada entera para conocer San Marcos Sierras, con su río Calabalumba y sus callecitas arboladas. Pero si el tiempo alcanza, la experiencia se enriquece repartiendo noches en los dos pueblos: algunas al pie del Uritorco y otras en el abra más tranquila de San Marcos, donde el silencio se siente casi como un personaje más del paisaje.

Capilla del Monte: el Uritorco como escenario y un espacio para meditar

En Capilla del Monte, el hotel Terrazas del Uritorco fue un paso más allá del clásico hospedaje con pileta y desayuno. Dentro del predio funciona Inti Puka, un rincón pensado exclusivamente para la práctica de la meditación, el yoga y el bienestar personal. Las habitaciones miran de lleno a los cerros Uritorco, Overo y las Gemelas, y es de esos lugares donde uno se levanta a la mañana y ya tiene la postal servida antes del primer café.

“Lo que vemos es que la gente llega buscando hábitos más saludables y experiencias de introspección. El Uritorco siempre suma, pero hoy el visitante quiere algo más que la foto en el cerro.”Clara Christophersen, dueña de Terrazas del Uritorco

Clara Christophersen lleva tres décadas vinculadas a este tipo de propuestas en la zona. Fue una de las pioneras en abrir un espacio artesano naturista que hoy funciona como bar de comida consciente, una buena parada para almorzar algo fresco después de una mañana de trekking. La combinación de hotel con centro de meditación tiene un precio de entrada que ronda los 35.000 pesos por persona en habitación doble con desayuno, aunque conviene siempre chequear con el establecimiento los valores actualizados según temporada.

San Marcos Sierras: monte, río y una hostería vegetariana

Del otro lado de la ruta, San Marcos Sierras juega otra liga. Gustavo Chiozzini y Marisa Wagner, propietarios de la hostería Cielo y Tierra, lo resumen con una frase que se repite entre los visitantes: el monte y el río están al alcance de la mano. Las caminatas salen prácticamente desde la puerta del alojamiento y no hace falta ser un atleta para disfrutarlas, porque el terreno alterna senderos sombreados con tramos a la orilla del río donde lo más cansador es decidir dónde sentarse.

Cielo y Tierra es, además, una hostería vegetariana, con piscina, parque amplio y una sala específica para meditar. Es la elección ideal para quien viaja buscando precisamente eso: un lugar donde la comida, el entorno y el silencio empujen en la misma dirección. Las noches estrelladas de San Marcos son, por derecho propio, uno de los grandes atractivos del pueblo, y no hace falta ser astrónomo para quedar pegado al cielo mirando hacia arriba. La estadía arranca en torno a los 30.000 pesos por noche en habitación doble, un valor que cambia según la época del año.

  • En Capilla del Monte, arrancar la mañana con una caminata al pie del Uritorco y reservar la tarde para una sesión de yoga o meditación en Inti Puka.
  • Almorzar en el bar de comida consciente asociado al hotel de Clara Christophersen, una buena forma de probar platos vegetarianos caseros sin desviarse del recorrido.
  • Dedicarse una jornada completa a San Marcos Sierras: trekking corto por el monte, bajada al río Calabalumba y vuelta al pueblo para caminar por las ferias artesanales.
  • Si el bolsillo y los días lo permiten, repartir dos o tres noches entre ambos destinos para vivir el contraste entre el cerro y el abra.
  • No irse sin levantar la vista al cielo en San Marcos: la observación nocturna es parte de la experiencia.

Hay un condimento extra que a mí, particularmente, me emociona: San Marcos Sierras fue uno de los puntos de encuentro del movimiento hippie argentino en la década del setenta, y ese legado todavía se respira en las construcciones, en los talleres y en la forma de recibir al visitante. No es un dato menor a la hora de elegir destino, porque le suma una capa cultural a un paisaje que ya de por sí pide cámara y tiempo libre.

Ahora bien, yo les tiro la pregunta como se la haría a un amigo antes de armar la valija: en esta escapada, qué pesa más, caminar entre los paisajes serranos o regalarse más tiempo para sentarse en silencio y meditar. Cualquiera de las dos respuestas tiene su destino ideal esperando en Córdoba. Solo falta animarse a tomar el camino de tierra y dejar que el reloj empiece a correr más despacio.

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Micaela AlmadaTurismo y termas

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