A metros del río, una pastelería de Olivos vende cincocientos cubiertos por día y se quedó sin stock el primer domingo
Un local de esquina en Ricardo Gutiérrez y Tucumán, abierto en julio, opera al límite los fines de semana y ya piensa en sumar bancos en la vereda para descomprimir la demanda.

A poco más de un kilómetro del río de la Plata, en una zona de Olivos donde la oferta gastronómica se multiplica al ritmo del Tren de la Costa y de los locales que abren sobre la avenida Maipú, una pastelería y cafetería de esquina está corriendo una carrera contra su propio éxito desde que abrió sus puertas, a mediados de julio, en la intersección de Ricardo Gutiérrez y Tucumán. El espacio, luminoso y con la cocina a la vista, trabaja sin sistema de reservas y por orden de llegada, y los fines de semana tiene una rotación promedio de quinientos cubiertos diarios entre las ocho y media de la mañana y las ocho de la noche, distribuidos en apenas cincuenta plazas que incluyen el salón y un patio interno.
¿Qué se sirve y por qué se agota?
El primer domingo de funcionamiento, el local tuvo que levantar la persiana antes del horario previsto porque el stock se terminó por completo, y la escena se repite cada sábado y domingo: cuando no queda mesa, la clientela se lleva los productos para consumir fuera del lugar, una dinámica que el equipo pretende ordenar en las próximas semanas con la incorporación de bancos en la vereda, donde quienes retiren su pedido en cajita puedan comer sentados sin resignarse a la puerta de al lado.
La carta combina pastelería clásica y un puñado de bocados salados para el mediodía, y los precios se mueven en un rango que va de los cinco mil pesos a los veinte mil por unidad. Entre lo más demandado figuran la torta colibrí, de bizcocho con banana, coco y aná, a catorce mil pesos la porción; la torta argentina, al mismo valor; el roll de canela, que se ofrece en versiones de manzana, tiramisú y limón a ocho mil pesos, y unas cookies de chips de chocolate servidas calientes con escamas de sal marina, a siete mil. Completan la oferta budines, scones, chipa y una versión casera de la clásica galletita Tita en formato individual, que se consigue por cinco mil pesos.
¿Qué hay para comer al mediodía?
- Cinco opciones de bocados salados y un pebete que rota cada mes según la temporada.
- El pebete de septiembre lleva albóndigas con nuez de parmesano, limón y ciboulette, a diez mil pesos.
- El bagel se sirve a veinte mil pesos, con gravlax curado con remolacha, eneldo, pimienta y azúcar negro, y luce una coloración violácea característica.
- En carpeta: un blend de café propio que también se venderá por unidad para llevar a casa.
Querida Estefi queda en Ricardo Gutiérrez 1298, abre todos los días de 7.30 a 20 entre semana y de 8.30 a 20 los fines de semana, y lo que está en juego ya no es el debut sino la capacidad de sostener el ritmo sin convertir la esquina de Tucumán en un cuello de botella: sumar bancos en la vereda, aceitar la logística del take away y, sobre todo, conseguir que el stock alcance cuando la marea del fin de semana vuelva a subir. Porque en un radio de pocas cuadras que incluye a vecinos de siempre y a paseños que bajan del tren, la pregunta no es si la pastelería llena, sino cuántos cubiertos más puede absorber antes de que la demanda supere definitivamente a la oferta.
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