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A metros de Alvear, un hotel boutique que lleva a Mendoza impresa en cada rincón

29 habitaciones ambientadas en torno al vino argentino, una cava con cerca de 300 etiquetas y un puesto 14 en el ranking de los Readers' Choice Awards de Condé Nast Traveler: así es el hotel que la familia Catena fundó en Recoleta y que en 2025 revalidó su lugar entre los mejores de Sudamérica.

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Micaela AlmadaTurismo y termas · 4 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

La postal ya lo dice todo antes de cruzar el umbral: una puerta de seis metros, hecha con tablones de roble francés rescatados de toneles que alguna vez contuvieron vino, se alza sobre la avenida Quintana, en el corazón de Recoleta. Pesa tanto que el primer intento de abrirla deja en claro que uno no entra solo: hace falta una pequeña ayuda, y del otro lado, el viaje empieza. Yo crucé esa entrada y entendí de inmediato que estaba frente a un hotel que se construyó alrededor de una sola idea, el vino argentino, y que la lleva hasta en los detalles más invisibles.

29 habitaciones, ninguna igual a la otra

El hotel, fundado a comienzos de la década de 2010 por integrantes de la familia Catena, distribuye sus 29 habitaciones en distintas categorías y suele presumir algo que pocos pueden repetir: ninguna repite diseño. Las bañeras, por ejemplo, fueron talladas en Mendoza a partir de una sola pieza de madera, así que cada una conserva una forma única, irrepetible, casi como una veta de río petrificada. En el piso doce esperan dos dúplex con terraza propia que miran hacia la Basílica del Pilar, una de esas vistas que justifican el viaje. Las habitaciones del sexto piso suman un plus poco frecuente en la zona: sauna seco privado. Y como el lugar no deja de renovarse, desde mayo de 2026 avanza una reforma piso por piso que, según me contaron, busca conservar la estética que lo hizo reconocible, así que lo ideal es reservar con tiempo y preguntar en qué etapa se encuentra el piso elegido.

Verdot y Rufino: dos mundos en un mismo edificio

El corazón enológico del hotel late en Verdot, el bar de vinos. En el centro se impone una cava climatizada de cuatro metros de largo por tres de alto, con cerca de 300 etiquetas que recorren el país de norte a sur: Mendoza, Salta, San Juan, la Patagonia y La Rioja. Funciona de mediodía a medianoche y ofrece catas guiadas por sommeliers, tanto en formato privado como para grupos de hasta 50 personas, algo que lo convierte en un punto de encuentro para amantes del vino tanto como para curiosos que quieran arrancar por el Malbec y terminar descubriendo un Torrontés salteño.

Para la cena, en tanto, funciona Rufino, una parrilla que se abastece en parte de una huerta propia escondida en el subsuelo del edificio. La cocina está a cargo de un especialista en cocina patagónica, mientras que la carta de tragos lleva la firma del bartender de Florería Atlántico, aquel bar porteño que supo integrar el ranking mundial de los 50 mejores del mundo. Si tenés que elegir un solo plan, te diría que vayas directo a cenar a Rufino: la combinación de huerta propia, fuegos a la parrilla y cócteles de autor bien vale la noche en Recoleta.

Spa, salas y un detalle que pocos hoteles de la zona ofrecen

En el piso ocho funciona un spa con pileta climatizada, sauna seco y de vapor, y sala de masajes, ideal para bajar el ritmo después de una jornada de caminatas por Recoleta. Pero hay un detalle que me llamó especialmente la atención y que vale la pena destacar: el hotel pone a disposición de sus huéspedes una sala de reuniones con videoconferencia sin cargo adicional, algo poco habitual en la hotelería de la zona y un golazo de comodirty para quienes viajan por trabajo.

  • Entrada general: consultar tarifas vigentes en recepción o web oficial del hotel, ya que varían según temporada y categoría de habitación.
  • Catas en Verdot: reservá con anticipación; hay formato privado y para grupos de hasta 50 personas.
  • Cena en Rufino: funciona solo por la noche; ideal combinar con la carta de tragos firmada por el bartender de Florería Atlántico.
  • Spa del piso ocho: pileta climatizada, sauna seco y de vapor, y masajes; recomendable reservar turno.
  • Sala de reuniones: incluye videoconferencia sin cargo extra para huéspedes, un diferencial frente a otros hoteles de Recoleta.

Cerca del 80 por ciento de los huéspedes son extranjeros, principalmente estadounidenses, con mayor presencia europea durante el invierno del hemisferio norte. La estadía promedio ronda una o dos noches, justo lo que necesita quien llega a Buenos Aires y quiere combinar la Recoleta clásica con una experiencia bien argentina. Y como cierre que no es menor: en 2025 el hotel quedó en el puesto 14 del ranking Top 20 Hotels in South America de los Readers' Choice Awards de la revista Condé Nast Traveler, segundo entre los argentinos de la lista, un reconocimiento que suma a la hora de elegir y que, créanme, se siente apenas uno cruza esa enorme puerta de roble. Si andan con ganas de regalarse una escapada corta que combine vino, diseño y Recoleta, este hotel está esperando del otro lado de la avenida Quintana.

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Micaela AlmadaTurismo y termas

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