Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕
Entre Ríos Informa

Entre Ríos Informa

Un enlace sospechoso y 30.000 dólares: cuánto vale la seguridad informática para un empleado peruano

Un estudio de Kaspersky revela que uno de cada ocho trabajadores peruanos haría clic en un enlace malicioso por esa cifra, y expone la fragilidad de las empresas que confían solo en sus herramientas digitales.

MA
Micaela AlmadaTurismo y termas · · 3 min de lectura
Un enlace sospechoso y 30.000 dólares: cuánto vale la seguridad informática para un empleado peruano

A veces uno piensa que los ataques informáticos son cosa de hackers encapuchados frente a una pantalla llena de códigos, pero la realidad es mucho más terrenal: cualquier empleado, con un mouse y un clic, puede abrir la puerta de una empresa entera al peor de los males digitales. Una investigación reciente de Kaspersky puso esa idea sobre la mesa con un número que invita a detenerse: en Perú, uno de cada ocho empleados estaría dispuesto a interactuar con un enlace sospechoso si la recompensa fuera de 30.000 dólares. El dato, que puede sonar a ficción, describe una vulnerabilidad concreta y cotidiana.

El estudio desglosa ese 12% en dos perfiles inquietantes. Un 11% dudaría unos segundos, sopesaría el riesgo, miraría para todos lados y, finalmente, terminaría haciendo clic igual. El 1% restante no lo pensaría dos veces: iría directo al enlace sin pestañear. En una empresa mediana, esa proporción significa que varias personas podrían poner en jaque la red corporativa frente a una oferta económica lo suficientemente tentadora.

Qué hay realmente detrás de un enlace sospechoso

No se trata de un experimento mental. Los enlaces maliciosos suelen llevar a páginas que parecen inofensivas, pero están diseñadas para capturar contraseñas, instalar programas espía o robar información confidencial. Cuando el equipo comprometido tiene acceso a archivos compartidos, cuentas corporativas o sistemas de gestión, el daño puede extenderse mucho más allá de la computadora original. Un solo clic puede comprometer meses de trabajo y dejar abierta una puerta que ni el mejor software podrá cerrar del todo.

El informe rescata, sin embargo, un dato que funciona como pequeña brújula: el 26% de los encuestados dijo que consultaría con el área de Tecnología de la Información antes de hacer clic. Para Kaspersky, ese porcentaje es un indicador positivo, pero también una señal de alerta. Si tres de cada cuatro personas ni siquiera piensan en levantar el teléfono y avisar, los canales internos de reporte no están funcionando como deberían.

La palabra de los especialistas

“No basta con esperar que una persona reconozca un enlace sospechoso, especialmente cuando existen incentivos que pueden llevarla a tomar una mala decisión.”Leandro Cuozzo, analista del equipo de investigación de Kaspersky para América Latina
  • Simulaciones de phishing: permiten medir cómo reacciona cada equipo ante amenazas ficticias y entrenar la mirada crítica.
  • Principio de mínimo privilegio: limita los permisos de cada cuenta a lo estrictamente necesario, para que un descuido no exponga toda la red.
  • Canales seguros de reporte: espacios habilitados para que los empleados informen situaciones sospechosas sin miedo a represalias.
  • Capacitación continua: formación práctica y periódica, no un manual olvidado en un cajón.

La conclusión del estudio apunta a un problema de diseño organizacional que a veces se pasa por alto: las empresas invierten fuertes sumas en software de protección, pero descuidan la formación práctica de quienes operan los sistemas todos los días. Una solución técnica no cambia, por sí sola, el comportamiento de alguien que, ante un incentivo económico grande, decide mirar para otro lado. La seguridad, parece decir el informe, se construye también con conversación, entrenamiento y confianza hacia adentro de cada compañía.

MA
Micaela AlmadaTurismo y termas

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo