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Domingo, 11 de octubre de 2026
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Siete horas en la montaña: la caminata que terminó en camilla y los tres pasos que pueden evitarlo

Una turista de 36 años se lesionó en el sendero al refugio Frey y debió ser evacuada por brigadistas, guardaparques y rescatistas. Desde la Intendencia del Parque Nacional Nahuel Huapi insisten con el Registro de Trekking, los tiempos bien calculados y el equipo adecuado.

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Esteban ZapataSociedad y vida · · 5 min de lectura
Siete horas en la montaña: la caminata que terminó en camilla y los tres pasos que pueden evitarlo

Son cerca de las doce del mediodía del sábado cuando el teléfono del 105 empieza a sonar con un llamado que ya suena conocido: una mujer pide ayuda desde la montaña. Tiene 36 años, es de Buenos Aires, y en ese momento no puede seguir caminando. Está en algún tramo del sendero al refugio Frey, en el Parque Nacional Nahuel Huapi, entre el cruce de la picada a Playa Muñoz y el ascenso final. Viaja con familiares y amigos, había completado el Registro de Trekking antes de partir y, sin embargo, una lesión en la pierna la dejó varada en un lugar al que no llega una ambulancia ni un patrullero.

A partir de ese llamado se puso en marcha un operativo que se extendió durante casi siete horas y que involucró a siete brigadistas del Departamento de Incendios, Comunicaciones y Emergencias del parque, a dos guardaparques de la Zona Centro y a seis integrantes de la Comisión de Auxilio, entre ellos un paramédico. Los equipos subieron hasta el punto donde estaba la turista en un camión URO y una camioneta RAM, la estabilizaron en el lugar y la bajaron en camilla durante varios kilómetros hasta Playa Muñoz. Ahí la tomó una embarcación que la llevó hasta la seccional, donde la esperaba una ambulancia que la trasladó hasta el hospital. Cerca de las 19:30, después de una jornada larga bajo el frío y la incertidumbre, llegó en buen estado general.

Un rescate que no fue un hecho aislado

Lo que me llama la atención, y lo que remarcan desde la Intendencia del Parque Nacional Nahuel Huapi, es que este no fue un caso excepcional de los últimos días. En las jornadas previas se habían registrado otras intervenciones por visitantes que encararon actividades de montaña sin tomar en cuenta, o sin tomar en cuenta del todo, las características del recorrido. El clima cambiante, el terreno irregular y la distancia a los puestos de asistencia hacen que cualquier error de cálculo se pague caro: una torcedura, un cansancio que llega antes de lo previsto, una tormenta que aparece cuando ya se está arriba. Por eso, cada vez que se activa un rescate, las autoridades vuelven a recordar el mismo manual de buenas prácticas, ese que suele quedar archivado en la memoria hasta el próximo accidente.

Los tres pilares para salir de la montaña sin sobresaltos

  • Registro de Trekking al día antes de partir: ese formulario es lo que le permite al parque ubicar a una persona si no regresa en el horario previsto y es el punto de partida de cualquier operativo de búsqueda y rescate. Sin ese registro, nadie sabe que uno está allá arriba.
  • Cálculo realista de los tiempos de caminata, pensando siempre en las horas de luz que quedan para el regreso, no solo en la ida. La regla de oro y de los que caminan hace años: nunca quedarse sin luz natural en la montaña.
  • Equipamiento adecuado al terreno: calzado con suela de agarre, ropa de abrigo impermeable y mochila con agua y alimentos suficientes. No es cuestión de ir liviano por viajar cómodo, sino de ir preparado para lo que puede pasar.
  • Evaluación honesta de las propias capacidades físicas antes de elegir un recorrido de dificultad alta. Si uno nunca caminó en pendientes, no es el momento de probar suerte en un sendero técnico.

Por qué estas recomendaciones pesan tanto

Uno, como lector y como alguien que alguna vez se calzó las botas para ir al filo, entiende que estas medidas no son un trámite más ni un consejo de manual turístico: son las que reducen el tiempo de respuesta y mejoran las condiciones en que los equipos de emergencia pueden trabajar cuando algo sale mal. Si la persona accidentada está registrada, se sabe dónde buscarla. Si calculó bien los tiempos, es probable que el accidente ocurra con luz y con margen. Si llevó el equipo adecuado, es más fácil inmovilizarla y mantenerla estable mientras la bajan. Y si los equipos de rescate cuentan con esa información básica, tardan menos en llegar y llegan mejor preparados.

Esa mujer de 36 años, de la que todavía no sabemos el nombre pero sí sabemos que llegó en buenas condiciones a la noche, sirvió sin querer como recordatorio de lo que puede pasar cuando algo falla en medio de una caminata que, en teoría, estaba bien planificada. Ella tenía el Registro al día, sí, y quizá por eso el operativo se montó tan rápido y la evacuaron antes de que la noche y el frío la dejaran a la intemperie. Pero también es cierto que la lesión la agarró en un tramo técnico del sendero, en un horario en el que la luz empieza a jugar en contra, y eso suele ser lo que vuelve a un rescate una operación de horas y no de minutos.

Así que, si tenés en mente una salida de montaña para los próximos fines de semana largo o para las vacaciones de invierno, vale la pena detenerse un rato antes de hacer la mochila y repasar estos cuatro puntos con la misma seriedad con la que uno repasa la reserva del hospedaje o los pasajes a dientes. La montaña no avisa cuándo se complica, pero suele dar tiempo para llegar bien preparado. Y ese rato de planificación puede ser, literalmente, el que marque la diferencia entre volver caminando por tus propios medios o terminar el día en una camilla, rodeado de brigadistas, guardaparques y rescatistas que dejaron todo para sacarte de ahí.

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Esteban ZapataSociedad y vida

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