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Lunes, 19 de octubre de 2026
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Remediar se quedó con apenas seis medicamentos y los centros de salud del barrio lo están empezando a notar

El programa nacional que abastecía a dispensarios y centros de atención primaria perdió el 95% de los fármacos que distribuía. Antibióticos, antiinflamatorios, jarabes pediátricos y medicación para diabetes ya no llegan. Solo quedan seis productos, todos para el corazón, y los pacientes sin obra social quedan a la deriva.

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Esteban ZapataSociedad y vida · · 4 min de lectura
Remediar se quedó con apenas seis medicamentos y los centros de salud del barrio lo están empezando a notar

Soy Esteban Zapata y lo que les voy a contar hoy lo vengo siguiendo desde hace varias semanas, casi de manera casi inadvertida, en esas conversaciones de pasillo que uno tiene con vecinos, con médicos de los centros de salud y con gente que trabaja en los dispensarios municipales. Hay una señora, Marta, que vive en un barrio del conurbano bonaerense y que desde hace años retiraba su medicación para la diabetes en el centro de salud de la esquina. La semana pasada le dijeron que ya no estaba. Le recomendaron que fuera, si podía, a un hospital público. Eso, que parece un trámite menor, para ella significa tomarse dos colectivos, esperar varias horas y rezar para que haya stock. Esa escena se está repitiendo, con distintos rostros, en miles de localidades del país.

De 128 fármacos a apenas seis

El dato de fondo es tan crudo como sencillo de explicar: el programa Remediar, que desde hace más dos décadas abastece el primer nivel de atención sanitaria en la Argentina, pasó de distribuir 128 medicamentos en dispensarios, centros de salud municipales y comunales a entregar apenas seis. La poda representa una reducción del 95% del vademécum que llegaba a los barrios. Y lo que sobrevive, según pudo saber Sociedad y vida, está vinculado casi exclusivamente a tratamientos cardiovasculares.

Lo que dejó de repartirse es, justamente, lo que se usa todos los días en la consulta del centro de salud del barrio:

  • Antibióticos de uso habitual en infecciones comunes
  • Antiinflamatorios y analgésicos
  • Jarabes pediátricos para cuadros respiratorios y fiebre
  • Vitaminas y suplementos
  • Medicación para personas con diabetes
  • Otros fármacos de uso frecuente en atención primaria

Estamos hablando de pacientes sin cobertura médica privada ni obra social, que dependen exclusivamente de lo que entrega el Estado en el primer nivel de atención. No es un recorte abstracto: es alguien que va al dispensario, le dicen que no hay, y tiene que resolver por su cuenta.

La advertencia de Córdoba y el riesgo de colapso hospitalario

El secretario de Salud de Córdoba, Gustavo Klein, fue uno de los primeros funcionarios en ponerles números y palabras públicas al problema. Y lo dijo sin rodeos: la caída en la provisión no es de ahora ni de hace unos meses. Viene de atrás. "Desde hace tres años esta parte ha sido cercenada y restringida en forma permanente hasta llegar a este momento", explicó el funcionario en declaraciones recogidas por este medio. Klein agregó algo que a mí me dejó pensando, porque describe justo lo que le pasa a Marta y a tantos otros: "Seguramente va a haber un colapso respecto a ese tema", señaló, en referencia a la posibilidad de que parte de la demanda que atendían los centros de salud termine recayendo sobre los hospitales públicos provinciales.

El funcionario aclaró que los hospitales provinciales cuentan con farmacia hospitalaria propia y están operativos, pero advirtió que absorber el caudal de consultas que antes resolvía el primer nivel de atención representa un riesgo serio para su funcionamiento. Traducido: si el dispensario del barrio no entrega un antibiótico, el paciente termina en la guardia del hospital, con todo lo que eso implica en términos de saturación y tiempos de espera.

Córdoba, de hecho, ya gestiona una reunión formal con autoridades sanitarias nacionales para discutir el alcance del recorte. En los últimos encuentros del Consejo Federal de Salud (COFESA), la posición del gobierno nacional fue que el programa debía concentrarse en patologías cardiovasculares, lo que en los papeles explica por qué hoy sobreviven apenas seis medicamentos del vademécum original.

Lo que cambia para la gente en el barrio

A esta altura de la nota, creo que vale la pena volver a la persona y no al programa, porque acá lo que cuenta es la vida cotidiana de la gente. Para quien depende del sistema público, el cambio es bien concreto y bien molesto: la medicación que antes retiraba en el centro de salud del barrio, a cinco cuadras de su casa, ahora debe buscarla, si la consigue, en un hospital. Eso implica más traslado, más tiempo perdido, más plata en colectivos y, en muchísimos casos, mayor dificultad real de acceso. En los pueblos del interior, directamente, puede significar no llegar.

Mientras tanto, el debate de fondo sigue abierto entre Nación y provincias, y los centros de salud esperan. Pero en los barrios la espera no es un concepto abstracto: es la señora Marta preguntándole a la médica del dispensario qué hace ahora con la caja de metformina que ya no le van a entregar, y la médica respondiendo, con cara larga, que vaya a ver al hospital. Y yo me quedo con esa imagen, porque me parece que condensa, sin necesidad de más cifras ni lo que se dice en los comunicados oficiales, lo que está pasando con Remediar y con una parte importante de la atención primaria en la Argentina.

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