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Jueves, 1 de octubre de 2026
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Qué comer a la salida del Movistar Arena: una recorrida por las mesas que se prenden con cada recital

En Villa Crespo, entre Corrientes y Humboldt, se concentran hamburgueserías, pizzerías y bodegones que ajustan sus horarios según el calendario de shows. Precios, direcciones y el dato clave para quienes buscan una mesa a la madrugada.

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Micaela AlmadaTurismo y termas · · 4 min de lectura
Qué comer a la salida del Movistar Arena: una recorrida por las mesas que se prenden con cada recital

El movimiento empieza mucho antes de que se apaguen las luces del Movistar Arena, pero el verdadero termómetro de la noche se mide en las veredas de Villa Crespo, donde los locales gastronómicos calculan personal y stock según el calendario de recitales. Recorrer esas cuadras, entre Corrientes, Humboldt y las calles laterales, es una manera de entender cómo se organiza la salida: hay quienes buscan un combo al paso para llegar rápido, y quienes prefieren sentarse a la mesa y estirar la velada con una milanesa grande o una pizza entera. A continuación, lo que hay que tener a mano si la noche termina con hambre y con el bolsillo bajo el peso del siempre complicado cálculo de cuánto se puede gastar.

Hamburguesas, sándwiches y formatos rápidos para los apurados

A metros del estadio, Mr Tasty, en Corrientes 6042, trabaja con la lógica del pedido simple y contundente: la hamburguesa clásica con papas sale once mil trescientos pesos y el balde para cuatro personas, con hamburguesas y papas, se consigue a veintidós mil novecientos. Un poco más lejos, a unos ochocientos metros, Austin’s, en Darwin 1111, ofrece su línea ahumada con la Smoke Special simple a dieciséis mil quinientos y la doble a veintiún mil cuatrocientos, con las papas aparte a tres mil quinientos. Para los que prefieran sándwiches con más pan que proteína, Sanguchito, en Corrientes 6026, sirve uno de cerdo de cocción lenta en un pan francés de treinta centímetros, con nachos, a veintitrés mil novecientos. Y si la elección pasa por las clásicas empanadas fritas, Condarco, en Dorrego 901, las vende de a dos: las de carne a diecisiete mil y las de queso a quince mil.

Mesas para compartir: milanesas, pizzas y rabas en bodegón

Cuando la noche da para sentarse y armar una mesa larga, el barrio ofrece opciones con porciones pensadas para repartir. En Humboldt 502, Los Bohemios trabaja una milanesa con muzzarella, morrones asados y panceta a cincuenta y dos mil pesos, con rabas a veintiséis mil y flan a cinco mil quinientos para cerrar. A pocas cuadras, Garito Loyola, en Loyola 1184, se especializa en pizzas a la piedra: la de mozzarella sale veinticinco mil, la de provolone y panceta treinta y cinco mil, y suma la fainá clásica a cuatro mil. Para los que prefieran pescado o marisco, Bar Mercedes, en Bonpland 928, tiene rabas a dieciocho mil y langostinos con fumet, manteca y chipotle a diecinueve mil, con una carta que cambia según lo que ofrezca el mercado cada jornada.

  • Mr Tasty (Corrientes 6042): hamburguesa clásica con papas a once mil trescientos y balde para cuatro a veintidós mil novecientos.
  • Austin’s (Darwin 1111): Smoke Special simple a dieciséis mil quinientos, doble a veintiún mil cuatrocientos, papas aparte a tres mil quinientos.
  • Los Bohemios (Humboldt 502): milanesa con muzzarella, morrones y panceta a cincuenta y dos mil; rabas a veintiséis mil; flan a cinco mil quinientos.
  • Garito Loyola (Loyola 1184): pizza de mozzarella a veinticinco mil, con provolone y panceta a treinta y cinco mil, fainá a cuatro mil.
  • Sanguchito (Corrientes 6026): sándwich de cerdo en pan francés de treinta centímetros con nachos a veintitrés mil novecientos.
  • Condarco (Dorrego 901): empanadas fritas de a dos, de carne a diecisiete mil, de queso a quince mil; pesca curada a diecinueve mil; ceviche con torta frita a veinte mil.
  • Bar Mercedes (Bonpland 928): rabas a dieciocho mil; langostinos con fumet, manteca y chipotle a diecinueve mil.
  • Asadero (Fitz Roy 1041): ojo de bife de quinientos gramos a setenta mil, con reserva por Woki.

Para los que se permiten estirar el gasto, Asadero, en Fitz Roy 1041, ofrece un ojo de bife de quinientos gramos a setenta mil pesos y permite reservar por la plataforma Woki, una opción conveniente cuando se quiere asegurar mesa antes de entrar al show. Un dato importante para planificar la salida: Condarco atiende hasta la una de la mañana y Los Bohemios prolonga su jornada los días de recital, aunque sin un horario de cierre confirmado. Esa flexibilidad de horarios es la que termina definiendo muchas veces la noche, sobre todo cuando el show se estira más de lo previsto y la mesa todavía espera con el pan y la bebida servidos.

A la hora de elegir, la decisión suele pasar por tres variables: la distancia al estadio, el presupuesto disponible y las ganas de sentarse a comer. Mi recomendación, si la noche pide algo sin vueltas, es arrancar con un sándwich de Sanguchito o un balde de Mr Tasty y caminar hasta la puerta del Movistar Arena; si en cambio el plan es transformar la salida en una cena, Los Bohemios o Bar Mercedes son apuestas seguras para compartir y quedarse hasta tarde. ¿Vos qué priorizás a la salida de un recital: la cercanía, el precio o sentarte a comer con tiempo?

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Micaela AlmadaTurismo y termas

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