Neuquén Financia: cuando el crédito llega al paraje y cambia una historia cotidiana
El programa provincial que ya lleva 1.657 operaciones en dos años y más de 5.700 millones de pesos desembolsados, con foco en mujeres y diversidades, oficios y pueblos chicos.

Me toca esta tarde ponerme a escribir sobre un programa que, en papel, suena a sigla más: Neuquén Financia, una línea de créditos del Instituto Autárquico de Desarrollo Productivo, el IADEP, que cumplió dos años. Pero cuando uno empieza a mirar los números con cierto detenimiento, lo que aparece detrás es otra cosa. Aparece, por ejemplo, una cocinera de Las Coloradas a la que el banco le cerró la puerta y que hoy amasa facturas para toda la comarca. Aparece un carpintero de Caviahue-Copahue que pudo comprar una ingletadora nueva. Aparece, en definitiva, la vida cotidiana de una provincia que tiene ciudades importantes pero que se sostiene, sobre todo, en sus pueblos chicos y en sus parajes. Y a eso es a lo que vale la pena prestarle atención.
Porque la cifra inicial es llamativa pero no dice demasiado por sí sola: 5.746 millones de pesos acumulados en 1.657 operaciones crediticias repartidas a lo largo de las siete regiones de Neuquén. Lo que sí empieza a dibujar el mapa real es la geografía. El programa no se quedó en la capital ni en las localidades más pobladas. Llegó a más de 50 localidades y comisiones de fomento, muchas de ellas en zonas rurales alejadas, donde la oferta bancaria tradicional simplemente no existe o donde, cuando existe, suele ser más restrictiva que inclusiva. Ahí aparece la decisión política que le da sentido a la herramienta.
Una política para quienes no entran en el radar bancario
La directora del IADEP, Anabel Lucero Idizarri, lo resumió con una frase que conviene leer dos veces: "La política pública busca dar respuesta a sectores que habitualmente no acceden a la oferta bancaria tradicional, combinando instancias de inducción financiera con tasas promocionales variables". Es una definición técnica, sí, pero también es un posicionamiento. Porque lo que está diciendo, en el fondo, es que hay miles de emprendedores, trabajadores independientes y microemprendedores en Neuquén que no figuran en los radares de los bancos comerciales, y que igual necesitan comprar una máquina, ampliar un local o financiar la próxima temporada. Y que el Estado provincial decidió, en lugar de mirar para otro lado, salir a buscarlos.
Los datos que difundió el organismo muestran que la apuesta encontró eco. La región de Confluencia, donde está la ciudad capital, concentra el grueso de las operaciones: 735 créditos por más de 2.500 millones de pesos, un 43,6 por ciento del total. Pero las regiones del interior no se quedaron atrás: Alto Neuquén lleva 271 créditos por más de 1.000 millones; Del Pehuén, 243 por más de 760 millones; y Los Lagos del Sur, 222 por unos 680 millones. Hasta las regiones más chicas, como De la Comarca, Vaca Muerta y Del Limay, participaron con montos que oscilan entre el 2,8 y el 5,9 por ciento del total. Es decir: hubo presencia en las siete regiones, no solo en la zona más urbanizada.
Yendo a los municipios, la ciudad de Neuquén lidera con 580 operaciones, seguida por Chos Malal (146), San Martín de los Andes (115), Zapala (100) y Plottier (72). Pero el detalle más elocuente está en los nombres que aparecen más abajo: Las Coloradas, Varvarco, Caviahue-Copahue, Los Chihuidos. Son parajes donde, en muchos casos, no hay siquiera una sucursal bancaria y donde la economía se mueve al ritmo de los oficios, del turismo estacional o de la producción ganadera de pequeña escala.
Mujeres y diversidades, el corazón del programa
Hay un dato que, para mí, define el rumbo del programa: el 58 por ciento de los fondos terminó en manos de mujeres y diversidades. Hablamos de 1.034 créditos por 3.370 millones de pesos, contra 621 créditos por 2.360 millones que fueron a varones. La diferencia no es menor: en un país donde el acceso al crédito suele estar sesgado por género, ver que más de la mitad del dinero colocado vaya a mujeres y personas del colectivo de la diversidad es una señal clara de a quién se quiso llegar con esta política. Y, sobre todo, es una señal de a quién se dejó de dejar afuera.
De panaderías a carpinterías: la economía real de los neuquinos
Los rubros más demandados dibujan, mejor que cualquier estadística, cómo se gana la vida la gente en la provincia. Encabezan el listado la elaboración de alimentos y gastronomía, el textil y la indumentaria, la cultura y la economía creativa, la estética y el bienestar, la carpintería, los servicios gráficos, la construcción y la producción agropecuaria. Son actividades que, sumadas, componen la trama fina de la economía neuquina: la panadería de barrio, la diseñadora que vende por redes, la mecánica del pueblo, la productora de dulces de la comarca, el taller de costura que viste a los trabajadores de una obra, la sala de estética que sostiene a una familia. Lo que se financia, en definitiva, es trabajo concreto.
- Elaboración de alimentos y gastronomía: el rubro más demandado, ligado tanto a restaurantes urbanos como a producciones regionales de dulces, cervezas artesanales y panificados.
- Textil e indumentaria: talleres de costura, diseño independiente y producción de ropa de trabajo.
- Cultura y economía creativa: editoriales, música, artes visuales y producción audiovisual.
- Estética y bienestar: peluquerías, centros de estética, manicuría y servicios de cuidados.
- Carpintería y oficios técnicos: mueblería, construcción y reparaciones especializadas.
- Producción agropecuaria: pequeña escala, con fuerte presencia en las regiones del interior.
- Construcción y servicios gráficos: imprentas, señalética y oficios vinculados a la obra privada.
El programa se apoya en nueve subprogramas que articulan distintas áreas del Estado provincial: empleo, género, juventud, cultura, discapacidad y turismo, entre otras. Esa arquitectura explica por qué un mismo crédito puede llegar con acompañamiento técnico, con perspectiva de género o con un plus para emprendimientos turísticos de la cordillera. No es solo plata: es plata con destino y con reglas. Por eso me parece justo decir que Neuquén Financia no es una línea de crédito más, sino una decisión de gobierno que, después de dos años, tiene números, tiene mapa y, sobre todo, tiene cara: la de cada emprendedor que pudo comprar su primera herramienta, ampliar su local o animarse a empezar de cero. Y a esos, en definitiva, es a los que uno termina queriendo contarles cuando escribe una nota como esta.
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