Saltar al contenido
Domingo, 18 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕
Entre Ríos Informa

Entre Ríos Informa

Mirtha, esa vez la pasé mal: la confesión que le hizo a Rottemberg y el contrato que se le vence

La conductora de 99 años recibió el alta tras 18 días internada por una neumonía bacteriana y le anticipó a su amigo productor que la internación le pegó más que otras. Mientras su nieta Juana Viale sigue al frente del ciclo, el vínculo con el canal queda en revisión.

LP
Ludmila PintosCultura y carnaval · · 4 min de lectura
Mirtha, esa vez la pasé mal: la confesión que le hizo a Rottemberg y el contrato que se le vence

Me imagino la escena del otro lado del teléfono: Mirtha Legrand, recién bajada del auto que la sacó del Sanatorio Mater Dei, marcándole a Carlos Rottemberg como si lo llamara para hablar de teatro o de un estreno. Y en lugar del tono de siempre, el de la señora amable que pregunta cómo andamos, la conductora fue al hueso, con esa manera tan suya de no andar con vueltas: esta vez la pasé mal. Dieciocho días peleándola contra una neumonía bacteriana le pasaron factura, y no tuvo pudor en admitirlo ante uno de sus amigos de fierro, alguien que la conoce desde hace más de dos décadas y que la vio de cerca en los camarines de Mar del Plata y en las mesas del Pollo Vedía.

Rottemberg estaba el viernes en la Feria del Libro de Rosario, presentando su libro, cuando le preguntaron por la salud de la Chiqui. Y el productor, que sabe perfectamente cómo se construye una frase en off, contó el llamado casi como si fuera una anécdota de esos almuerzos legendarios que la diva compartía con personalidades de todos los colores. Me gusta pensar que cuando Mirtha levantó el tubo todavía estaba con el pulso un poco acelerado, pero con la cabeza lúcida de siempre, esa cabeza que a los 99 años sigue siendo más rápida que la de la mayoría de los panelistas que pasaron por su mesa.

Un contrato que se vence y una decisión que queda en el aire

Lo concreto, lo que no admite lecturas poéticas, es lo que Rottemberg blanqueó al pasar: el contrato de Mirtha con el ciclo de televisión vence en las próximas semanas. Es decir, la pregunta por su regreso ya no es un tema de salud nada más, sino también de papeles, de números, de decisiones que se toman en una oficina con aire acondicionado y un café sobre el escritorio. Y acá aparece el Rottemberg más cauteloso, el que aprendió a no prometer lo que no puede cumplir, el que cuando le preguntaron por la rehabilitación y por la continuidad del programa soltó dos palabras que a esta altura son una marca registrada: eso se verá. Y a eso le agregó una frase que me quedó dando vueltas, de esas que parecen livianas pero pesan: a veces más es menos.

“Esta vez la pasé mal.”Mirtha Legrand, según le contó a Carlos Rottemberg tras recibir el alta

Esa sentencia de la madre, como la llamamos los argentinos cuando hablamos de Mirtha sin nombrarla, es la que ordena el debate. Porque una cosa es la energía que le pone cada sábado cuando se sienta en el living de su casa a pilotear una mesa con cuatro o cinco invitados, y otra muy distinta es la energía que se necesita para bancar una recuperación a los 99, con la familia pendiente y los médicos llamando para controlar. Mientras se define el papel, la que está llevando el programa adelante es Juana Viale, su nieta, que ya se acostumbró a la silla grande y el sábado pasado, cuando le preguntaron por la abuela, contó un detalle que a mí, personalmente, me hizo sonreír: que Mirtha, ni bien salió de la clínica, le pidió al nieto Nacho que no parara el auto y siguiera hasta Mar del Plata. Como si la internación le hubiera abierto un apetito de rutas que llevaba meses guardando.

A mí, si me preguntan en la redacción, lo que me llama la atención es que la propia Mirtha haya sido la primera en admitir la dureza de la internación. No es estilo de la casa quejarse en público, ni siquiera en un llamado privado, y menos cuando uno sabe que cada palabra que sale de su boca termina convertida en titular. Que haya dicho la pasé mal es, de algún modo, una manera de pedirnos paciencia sin pedir nada, de marcar la cancha sin hacer un planteo. Y por eso creo que la decisión más sensata, más allá de los contratos que se firmen o no, es la que ya anticipó ella misma con el viaje a Mar del Plata: volver de a poco, al ritmo del cuerpo y del auto, sin apurarse por la pantalla. Si vuelve antes de fin de año, bienvenido sea; si decide esperar hasta estar plenamente recuperada, mejor todavía. Después de todo, la chica cumple cien el 23 de febrero, y ese escenario merece una Mirtha entera, no una Mirtha a las apuradas.

LP
Ludmila PintosCultura y carnaval

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo