Sábado, 26 de septiembre de 2026
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Mariana Nannis, la mamá que espera: yo estoy acá, que él venga cuando quiera

Desde Marbella, la madre de Alex Caniggia habló sin vueltas del vínculo roto con su hijo, confesó que todavía no conoce a Venezia, su nieta de tres años, y le mandó un mensaje bien directo a Charlotte desde el reality: aguantate a todas las locas y traé la copa.

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Ludmila PintosCultura y carnaval · 4 DE SEPT DE 2026 · 5 min de lectura

Me acuerdo de esas veces en la tribuna, cuando uno mira la pista y ve a alguien parado en el borde, esperando una señal que nunca termina de llegar. Algo de eso tiene lo que contó Mariana Nannis esta semana desde España, en una charla radial que se televisó como si fuera una comparsa que cruza el corsódromo con la batería a punto de arrancar: todavía no suena, pero se nota que viene. La madre de Alex Caniggia habló por primera vez en mucho tiempo de la distancia con su hijo mayor y lo hizo con una honestidad que, por lo menos a mí, me dejó con esa sensación rara de estar mirando una historia que no es ajena, que puede ser la de cualquiera que tenga un hijo grande y un teléfono que no suena.

Una mamá en la puerta, esperando

Nannis no pidió cámaras ni armó un gran despliegue: atendió desde Marbella, donde vive hace rato, y cuando le preguntaron por Alexander fue al hueso. Con esa manera que tienen algunas madres de no dar vuelta las cosas, dijo lo que tenía que decir: ahí está, es mi hijo, va a ser mi hijo siempre. Y cuando la periodista intentó tantear si había reconciliación en curso, la respuesta fue un misil con puntería: cuando él se quiera acercar, yo acá estoy, soy su mamá. Siempre voy a ser su mamá. Lo dijo sin rencor, sin ironía, con ese tono de quien ya se cansó de explicar lo que siente y lo deja caer como una bandera al medio de la avenida.

“Obviamente que lo extraño, es mi hijo. ¿Qué madre no extraña a un hijo?”Mariana Nannis

Lo que me llamó la atención es que ella separó muy bien dos cosas: por un lado el dolor de no tener a su hijo cerca, por el otro la decisión de no dar un paso más. Es como cuando en una comparsa el director deja la calle libre y dice ahora les toca a ustedes. Nannis dijo algo parecido: la pelota está del lado de Alex. Ella no va a ir a buscarlo, pero tampoco le cierra la puerta. Esa postura, que muchos podrían leer como orgullo, a mí me suena más a cansancio: el de una mujer que ya agotó las llamadas, los mensajes, los intentos, y ahora se sienta a esperar.

La nieta que todavía no conoce

Hay un detalle de la entrevista que me golpeó, y lo quiero contar tal cual lo escuché, porque a veces uno se olvida de que detrás de los nombres mediáticos hay gente de carne y hueso. Nannis todavía no conoce a Venezia, la hija de tres años que Alex tuvo con la bailarina Melody Luz. Cuando le preguntaron si quiere conocerla, la respuesta fue instantánea: sí, obvio, es mi nieta, obviamente quiero conocerla. Pero después vino el paréntesis, y ahí se nota el nudo: la conocerá el día que los demás me la quieran presentar. Otra vez la misma lógica: la iniciativa no es suya, la decisión tampoco. Ella solamente se anota para cuando la llamen.

Charlotte, la hija que sí responde

Mientras el vínculo con Alex sigue en esa pausa que ya lleva años, con Charlotte la cosa cambió de paisaje. La hija menor está metida en un reality, encerrada con un montón de participantes que muchas veces se sacan chispas, y la madre no se quedó quieta: la llamó, le levantó el pulgar y le soltó un mensaje bien de tribuna: tenés que ganar, Charlotte. Y cuando la pibita le preguntó cómo bancar a las demás convivientes, Nannis fue bien gráfica: aguantate a todas las locas y ganá, Charlotte, vamos, si vos podés.

“Siempre ganadora, mamá, como vos me enseñaste.”Charlotte Caniggia

Charlotte le contestó con esa frase que a mí, que soy de las que se emocionan con cualquier cosa, me dejó con los ojos húmedos. Siempre ganadora, mamá, como vos me enseñaste. Al final de la nota, la madre la invitó a España con una imagen que vale más que mil títulos: venite y hacemos pijamada en el Hotel Palace, en Madrid. Y le tiró el mejor encargo: traé la copa a Marbella. Esa manera de mezclar el reality con un plan de madres e hijas, de pasarla bien, de cuidarse, a mí me parece lo más sano que dijo en toda la entrevista. Mientras con un hijo la historia parece empantanada, con la otra hay un puente vivo, con bromas y con cariño, que es lo que mantiene a cualquier familia en pie.

Mientras tanto, en Buenos Aires

A los que estamos acá, en este país que todo lo mira por televisión, lo que más nos queda dando vueltas es la pregunta con la que se cerró la nota original: ¿crees que la distancia entre una madre y un hijo puede resolverse con una sola decisión? Yo, que llevo años viendo pasar historias de familias celebrities por esta tribuna, te digo lo que pienso: no, no se resuelve con una sola decisión. Se resuelve con muchas chicas, chicas y pacientes, como una samba que se ensaya una y otra vez hasta que suena entera. Hoy Mariana Nannis dejó su parte lista: la puerta abierta, el teléfono cargado, el corazón de madre intacto. Faltan los otros acordes, los que tienen que venir del lado de Alex. Mientras tanto, si sos madre de un hijo grande y la cosa no anda, te recomiendo lo que le diría a una amiga: no dejes de tener el mate listo, porque uno nunca sabe cuándo vuelve. Y si tenés la posibilidad de viajar con tu hija y armar una pijamada en un hotel con nombre de cuento, hacelo, que de eso también se tejen los vínculos que después bancan las tormentas.

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Ludmila PintosCultura y carnaval

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