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Lebocar en falta: la odisea cotidiana de conseguir la pastilla del Parkinson y el aviso de Pfizer sobre la normalización

Pacientes y familiares peregrinan por farmacias de Buenos Aires y el conurbano en busca de levodopa y carbidopa. El laboratorio estima regularizar entregas hacia marzo de 2027 y el neurólogo José Luis Etcheverry insiste en no interrumpir el tratamiento sin consultar al médico.

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Esteban ZapataSociedad y vida · 21 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

A Donata la encuentro en la puerta de una farmacia del centro de Buenos Aires, con la receta en la mano y una expresión que conozco bien, esa mezcla de paciencia y agotamiento que se les instala a los familiares de pacientes con Parkinson cuando sale a conseguir la medicación. Me cuenta que ya lleva tres recorridas esta semana y que esta vez tuvo suerte: le dieron una caja chica, no la que necesitaba originalmente, pero algo es algo frente a un escenario donde conseguir Lebocar se volvió una verdadera odisea en la Ciudad y en el conurbano bonaerense.

Lo que relata Donata no es un caso aislado. En los últimos meses, pacientes y allegados vienen reportando faltantes en varias presentaciones de levodopa y carbidopa, la combinación de fármacos que sostiene el tratamiento de fondo de la enfermedad de Parkinson. La advertencia la formuló con claridad el neurólogo José Luis Etcheverry, especialista en el tema: la levodopa no debe suspenderse de golpe, y cualquier reemplazo o cambio de dosis exige la evaluación del médico tratante.

Una advertencia médica que atraviesa la discusión

La observación de Etcheverry no es menor. Como me explicó, la levodopa cumple un papel central en el funcionamiento motor, anímico y conductual de quienes conviven con esta enfermedad. Interrumpirla bruscamente o sustituirla sin control profesional puede traducirse en un descontrol de la lentitud de movimientos, la rigidez y los temblores que la medicación ayuda a estabilizar día a día. Por eso, aun cuando la pastilla concreta no esté disponible, la indicación médica es la única brújula válida para decidir qué hacer.

Lo que dijo Pfizer y el horizonte de normalización

La empresa Pfizer confirmó los problemas de abastecimiento de Lebocar, su producto que combina levodopa y carbidopa. Atribuyó la interrupción a demoras en el proceso de manufactura y calculó que las entregas se van a regularizar hacia marzo de 2027. No dio precisiones sobre la naturaleza del inconveniente productivo ni confirmó si la dificultad alcanza a otros países. Para responder consultas, la compañía informó un teléfono de contacto disponible para pacientes y profesionales.

Opciones terapéuticas que siguen en el mercado

  • Parkinel: también combina levodopa con carbidopa y cumple una función terapéutica equivalente. La tolerancia puede variar entre pacientes.
  • Madopar: asocia levodopa con benserazida, otra opción válida mientras se evalúa cada caso.
  • Comprimidos de otra concentración: cuando falta una presentación puntual, los médicos pueden indicar otra dosis para conservar la cantidad total de levodopa que el paciente necesita.
  • Otros grupos de fármacos: reservados para situaciones más complejas, con resultados y efectos adversos diferentes, por lo que la elección debe quedar en manos del profesional.

El día a día de pacientes y familias

En ese recorrido al que me sumé con Donata aparece el rostro humano del faltante. Algunas familias consiguen alternativas o dan con unidades disponibles en ciertos comercios; otras siguen chocando con el cartel de "no hay" y la frustración de explicar, una vez más, que no se trata de un medicamento opcional sino del sostén de un tratamiento crónico. También se reportaron faltantes dentro de algunas obras sociales que entregaban la medicación en forma directa, lo que agregó un trámite extra al circuito. La Red Argentina de Parkinson pidió información detallada sobre las existencias disponibles para tratar de ordenar, al menos, el mapa de la oferta.

Cuando me despido de Donata en la vereda, ella guarda la caja con la misma delicadeza con la que se guarda algo. La escena me recuerda que detrás de cada faltante informado por un laboratorio hay una persona que sale de su casa temprano, recorre farmacias, escucha desculpas y vuelve a empezar. Por eso, más allá del anuncio de Pfizer sobre marzo de 2027, lo que queda flotando es lo que Etcheverry repite en cada consulta: nada se cambia solo, nada se interrumpe solo, y la última palabra la tiene siempre el médico tratante.

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Esteban ZapataSociedad y vida

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