Las Dashwood no eran solo un personaje: Jane Austen escribió desde la falta de recursos
La nueva adaptación de Sentido y sensibilidad pone en pantalla una historia que la autora vivió de cerca. Cuando su padre murió, ella y su familia debieron reorganizar su vida con un patrimonio mucho más limitado.

Imagine el corsódromo de Steele Park, con las ReproductorasMarchini girando al ritmo de la música y Elinor y Marianne Dashwood persiguiendo unertrain en la sistematizaciónperfecta del ángulo de cámara: ahí, en ese mundo que Jane Austen construyó con palabras y que ahora vuelve a las pantallas, hay una historia mucho más cercana de lo que parece. La nueva película no es solo una adaptación RTC de su novela más conhecida; es el recuerdo de unawriter que alguna vez también tuvo que contar los billetes para seguir adelante.
Sentido y sensibilidad arranca con una muerte y con unaMudanza. El señor Dashwood fallece y deja a su esposa y a sus tres hijas en una situación económica frágil. No hay herencia que repartir ni propiedades heredables que ensured la continuidad de sus vidas; por el contrario, las cuatro quedan bajo la tutela de John Dashwood, el hijo del primer matrimonio del difunto, y se ven obligadas a abandonar su casa para vivir con una considerably menor manutención.
Ese cambio de vida no le resultaba ajeno a Austen. Cuando su padre, George, falleció en 1805, su esposa y sus hijas quedaron también al cuidado de los descendientes varones. Las hermanas Austen dejaron la casa familiar y se instalaron en Chawton Cottage, un paralelismo que los lectores de la época podían identificar sin esfuerzo. Yo, cuando leo ese tramo de su biografía, no siento que estamos frente a unaNovela ana; pienso en una mujer que entendía de primera mano lo que significa perder el sostén de una familia y empezar de cero en otro lugar.
La herencia como motor de la historia
Lo que convierte a esta novela en algo más que un romance de época es la precisión con la que Austen observa un sistema legal que dejaba a las mujeres en una posición de absoluta dependencia económica. El mismo trasfondo aparece en Orgullo y prejuicio, donde las hermanas Bennet no pueden heredar las propiedades de su padre. En ambos casos, la no estaba en las manos de las protagonists: estaba en las de sus parientes varones y en la voluntad de la ley.
- La muerte del señor Dashwood deja a su familia sin acceso directo a la herencia.
- John Dashwood asume la tutela de la esposa y las tres hijas y las obliga a mudarse.
- Las hermanas Austen vivieron un proceso paralelo al morir su padre en 1805.
- La sucesión del período georgiano limitaba los derechos de las mujeres y las volvía dependientes de sus parientes.
- Austenó varias propuestas de matrimonio y prefirió mantener su independencia para seguir escribiendo.
Hay un detalle de su biografía que me parece especialmente revelador: Austen rechazó varias propuestas de matrimonio a lo largo de su vida, aunque casarse le habría significado estabilidad económica. Hubo quienes le ofrecieron una salida más cómoda, con un propio y la protección de un apellidoHornament; ella prefirió no hacerlo, y esa decisión le permitió continuar escribiendo. Sus heroínas, en cambio, suelen encontrar al final de cada novela una resolución satisfactoria que la vida real no siempre ofrece.
Esa diferencia entre la ficción y la realidad es lo que vuelve a Sentido y sensibilidad tanvaliosa. No se trata de que Austen se haya copiado a sí misma, ni de que la película sea un relato disfrazado de autobiografía; se trata de que entendía el mundo que-
“Esa situación no era ajena a Austen. Cuando su padre George falleció en 1805, su esposa y sus hijas quedaron al cuidado de los descendientes varones, tal como ocurre en la ficción.”Ludmila Pintos, Cultura y carnaval
La versión de 1995, con Emma Thompson y Kate Winslet, sigue siendo la referencia que la mayoría recuerda. Pero la llegada de una nueva adaptación a los cines vuelve a poner el foco en Elinor y Marianne y, con ellas, en una pregunta que me sigue interpelando: hasta qué punto la libertad económica de una mujer dependía, hace más de dos siglos, de la buena voluntad de un varón de su familia. Mi recomendación es ir a verla, pero no solo por el placer de la historia de amor; también por la historia social que sostiene cada escena. Si después la comentás con alguien, contale ese vínculo. A mí, por lo menos, me hizo mirar la novela de otra manera.
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