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Martes, 6 de octubre de 2026
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Las cinco alertas que el cardiólogo Ben Alencherry pone en el foco: cuándo el cuerpo avisa que el corazón necesita una revisación

Dolor de pecho sin causa, desmayos ligados al esfuerzo, falta de aire inesperada, palpitaciones persistentes y un cansancio que no se explica son, según el especialista de Cleveland Clinic, motivos suficientes para pedir turno. La miocardiopatía hipertrófica, una enfermedad que puede pasar años silenciada, aparece como una de las causas posibles y los antecedentes familiares como una pista clave.

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Esteban ZapataSociedad y vida · · 4 min de lectura
Las cinco alertas que el cardiólogo Ben Alencherry pone en el foco: cuándo el cuerpo avisa que el corazón necesita una revisación

Lo confieso: cada vez que un paciente me cuenta que se quedó sin aire subiendo las escaleras del colectivo, lo primero que pienso es en el corazón. Y no estoy solo en ese reflejo. El cardiólogo Ben Alencherry, de la Cleveland Clinic, uno de los centros de referencia más serios de Estados Unidos, repasó en una reciente entrevista cuáles son las señales que, en su experiencia, justifican una consulta inmediata. Las ordenó con una claridad que me pareció útil traducir para esta nota, porque detrás de cada una hay un escenario que, tarde o temprano, toca a alguien cercano.

La primera señal que Alencherry puso sobre la mesa es el dolor de pecho sin causa conocida. No el que aparece después de un golpe o de cargar un mueble, sino ese que llega en reposo, sin aviso, y que no se explica por nada evidente. "Ante un dolor de pecho que no tiene explicación, la consulta médica debe ser inmediata", resumió. La segunda es el desmayo asociado al ejercicio: perder la conciencia mientras se corre, mientras se juega al fútbol o incluso unos minutos después de terminar la actividad. "Hay que suspender los esfuerzos físicos tras un desmayo hasta conocer su causa", advirtió, porque ese tipo de episodio puede estar hablando de un problema serio del músculo cardíaco.

La enfermedad que puede pasar años inadvertida

Esas dos molestias, dolor torácico y desmayo, pueden tener distintos orígenes. Uno de los que más preocupa a los cardiólogos es la miocardiopatía hipertrófica, una afección en la que el músculo del corazón se engrosa de manera anormal. Alencherry explicó que puede permanecer inadvertida durante años y que ningún síntoma aislado alcanza para identificarla: el mismo dolor en el pecho puede aparecer en un infarto o en otras enfermedades cardiovasculares. Por eso, dijo, lo que orienta a los profesionales es el conjunto: los estudios complementarios, la historia clínica personal y, sobre todo, los antecedentes familiares, ya que esta enfermedad suele repetirse dentro de un mismo grupo familiar. Una evaluación motivada por ese historial puede permitir detectarla aun cuando la persona no tenga síntomas, algo que ocurre con la forma no obstructiva de la dolencia.

El tercer punto de la lista es la falta de aire. Alencherry la describe con una imagen muy concreta: cuando una actividad que antes se hacía sin dificultad empieza a costar. Quedarse sin aire al caminar, al subir una escalera o al hacer las compras, dijo, cobra relevancia cuando representa un cambio inesperado o sostenido en el tiempo. El cuarto es el cansancio persistente que se combina con esa dificultad respiratoria y que se diferencia del agotamiento ocasional, del que cualquiera puede tener después de un día largo. Y el quinto son las palpitaciones: percibir el corazón acelerado, con golpes intensos o con un ritmo desparejo. "Su importancia aumenta si obligan a interrumpir las tareas o aparecen junto con falta de aire y fatiga marcada", apuntó.

La sensación de desvanecimiento y el músculo que se engrosa

El especialista también se detuvo en la sensación de desvanecimiento, que puede incluir debilidad, náuseas, sudoración o alteraciones visuales. Cuando ese cuadro aparece ligado al esfuerzo, lo vinculó con la variante obstructiva de la miocardiopatía hipertrófica: el músculo engrosado dificulta que la sangre salga del corazón como debería y, en algunos casos, el cuadro se traduce en un síncope. Ahí, dijo, es donde la consulta deja de ser una opción y se convierte en una obligación.

  • Dolor de pecho sin causa conocida: consultar de inmediato, sin esperar a que se repita.
  • Desmayo durante el ejercicio o poco después de terminar: suspender la actividad física hasta conocer la causa.
  • Falta de aire ante esfuerzos que antes se toleraban bien: señal de un cambio que merece evaluación.
  • Cansancio persistente combinado con dificultad respiratoria: distinto del agotamiento pasajero, requiere control.
  • Palpitaciones que interrumpen tareas o se acompañan de falta de aire y fatiga: pueden responder a una arritmia.

Pensé, mientras leía los dichos de Alencherry, en la cantidad de veces que uno se dice a sí mismo "será la edad" o "habré dormido mal". El cardiólogo, en el fondo, pide lo contrario: que cuando el cuerpo se sale del patrón habitual, en lugar de justificarlo, se lo escuche. Y si en la familia hubo alguien con problemas del corazón, la recomendación se vuelve doble: los antecedentes, aun sin síntomas, ya son motivo suficiente para sentarse frente a un especialista. Esa es, me parece, la mejor manera de cuidar lo que no se ve.

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Esteban ZapataSociedad y vida

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