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Martes, 20 de octubre de 2026
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La Vega, el rincón de Caviahue donde los caballos se acarician antes de montarlos

Una familia neuquina recuperó las cabalgatas del abuelo en el paraje La Vega, a la entrada de Caviahue, y las convirtió en una propuesta turística habilitada que prioriza el bienestar animal. Con el volcán Copahue de fondo y merienda casera al cierre, la experiencia busca ir mucho más allá de un paseo a caballo.

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Micaela AlmadaTurismo y termas · · 4 min de lectura
La Vega, el rincón de Caviahue donde los caballos se acarician antes de montarlos

En la entrada misma de Caviahue, todavía con el asfalto fresco del último verano, hay un paraje conocido como La Vega donde los días arrancan mucho antes de que llegue el primer visitante. Lo que pasa ahí desde hace apenas un año no es una cabalgata más del catálogo turístico del Alto Neuquén: es una experiencia familiar pensada, de punta a punta, para que el encuentro con el caballo empiece antes de subirse a su lomo. Y eso, créanme, se nota.

Una herencia que volvió en forma de proyecto

El emprendimiento lleva el nombre del propio paraje y pertenece desde hace décadas a la familia Garrafa. Don Juan, el abuelo, era quien organizaba las cabalgatas cuando sus hijos todavía eran chicos; con el paso del tiempo, dejó la actividad y La Vega quedó como un lugar de la memoria. La vuelta a las cabalgatas la impulsó él mismo, cuando vio que sus nietos ya tenían un vínculo propio con los caballos y con esa forma de vida. Durante los primeros seis o siete años no hubo ninguna intención turística: la familia simplemente volvió al campo para que los chicos pudieran disfrutar del espacio y de los animales. Recién hace poco más de un año la idea de abrir la experiencia a visitantes tomó forma concreta.

El Ministerio de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales de la Provincia del Neuquén los habilitó como prestadores oficiales, un paso que, según me contaron, les dio la tranquilidad necesaria para ofrecer un servicio serio tanto a turistas como a los propios animales. Para quien está planificando un viaje a Caviahue, tener un prestador habilitado marca la diferencia: significa que la propuesta responde a controles reales y no es una improvisación de último momento.

Antes de montar, hay que conocer al caballo

Lo que distingue a La Vega de cualquier cabalgata convencional empieza en los primeros minutos de la visita. Antes de pensar en estribos o caminos, los visitantes se acercan al caballo, aprenden a alimentarlo, lo cepillan y reciben información básica sobre su comportamiento. La idea es tan simple como profunda: que nadie suba a un animal sin haberle dedicado un rato previo de respeto.

“No queremos que el caballo sea visto solamente como un medio para recorrer un sendero. Queremos enseñar a conocerlo, respetarlo y entenderlo.”María René Garrafa, quien lidera el proyecto junto a su pareja Marcos y sus tres hijos

Después sí, llega el recorrido por el paisaje clásico de Caviahue: volcanes, montañas, cascadas y senderos donde el clima puede cambiar en pocas horas y conviene llevar capas de ropa. La actividad cierra con una merienda casera, a la que la familia apuesta como una forma de extender el encuentro: la idea es que la jornada no termine en seco cuando uno se baja del caballo, sino que siga en una mesa, charlando, con algo caliente entre las manos.

Qué tener en cuenta antes de ir

  • La propuesta se llama Cabalgatas La Vega y funciona en el paraje La Vega, a la entrada de Caviahue, con el volcán Copahue como telón de fondo.
  • La actividad se hace con turnos previos y la habilitación la otorgó el Ministerio de Turismo de la Provincia del Neuquén, un dato clave para llegar con seguridad a cualquier prestador de la zona.
  • Incluye un primer momento de acercamiento al caballo: alimentación, cepillado y una charla breve sobre su comportamiento, antes de salir al sendero.
  • Para comer cerca, en Caviahue siempre conviene preguntar en la hostería o en los alojamientos del pueblo por opciones de cocina casera neuquina; en la zona son conocidos los guisos de carne, las truchas de río y las tortas fritas que suelen incluirse en la merienda.
  • El precio de la entrada puede consultarse directamente con la familia Garrafa en el paraje o a través de la Secretaría de Turismo de Caviahue, ya que en este momento no figura publicado de manera uniforme en las fuentes oficiales.
  • Los planes a corto plazo incluyen ampliar el espacio, mejorar los accesos y construir una caballeriza propia; el objetivo de la familia es sostener la actividad como modo de vida y transmitirla a la próxima generación.

Lo que más me quedó dando vueltas después de conocer esta historia es que La Vega no se presenta como una atracción espectacular, sino como una invitación a hacer las cosas más despacio:, mirar al animal, cepillarlo, entenderlo, y recién después salir a caminar con él por uno de los paisajes más imponentes del sur argentino. Si andan por Caviahue y quieren probar algo distinto a las excursiones clásicas, yo les diría que se den una vuelta por La Vega, que pregunten, que se animen a meter las manos en el pelaje del caballo antes de pensar en la foto. A veces, lo que se vuelve inolvidable de un viaje es ese momento en el que uno entiende que no todo está hecho para mirarse desde lejos. Y eso, en esta parte del Neuquén, lo cuidan como un tesoro.

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Micaela AlmadaTurismo y termas

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