La tierra ya no absorbe más: qué hace falta tener listo antes de que el agua llegue al barrio
El fenómeno de El Niño cambió las reglas en Neuquén: lo que durante años fue suelo seco ahora escurre hacia arroyos y cañadones en cuestión de minutos. Un repaso por las recomendaciones concretas que difunden las autoridades para no improvisar en medio de la tormenta.

Estoy en el patio de una casa en las afueras de Mapumaf, en Neuquén, y la señora Rosa me señala con el dedo una franja de tierra parda todavía embarrada. Hace veinte años que vive ahí y nunca había visto llover así. Me muestra el surco. A los costados, el pasto todavía conserva. El agua arrancó de arriba, bajó por la ladera y cruzó el patio en minutos. Fue como un río chico. La señora Rosa me dice que no le dio tiempo ni a levantar la ropa del tendedero. Esa escena, multiplicada por decenas de barrios y parajes de la provincia, es la postal que dejó el cambio de patrón de lluvias que trajo el fenómeno de El Niño a una región acostumbrada a la sequía.
Lo que está pasando en el suelo neuquino es simple y, al mismo tiempo, preocupante. Después de décadas de escasas precipitaciones, las lluvias de las últimas semanas saturaron un terreno que ya no puede hacerse cargo de más agua. Cada nueva tormenta genera escurrimiento veloz hacia arroyos, cañadones y sectores bajos que durante años parecían zonas seguras y que hoy se transforman en áreas de riesgo casi sin aviso.
Tormentas que se arman en minutos
Luciana Ortiz Luna, secretaria de Emergencia y Gestión de Riesgo de la provincia, me explica por teléfono lo que viene ocurriendo y por qué hay que tomárselo en serio. Las tormentas convectivas que se forman en la región pueden descargarse con mucha violencia en áreas chicas, señala, y eso vuelve todo más peligroso. Un barrio puede pasar el día tranquilo y, de golpe, sufrir anegamientos o crecidas. Y hay un detalle que pocos tienen en cuenta: el agua no siempre cae donde genera el daño. Una tormenta intensa sobre una cuenca alejada puede convertir un arroyo que parecía manso en una correntada con fuerza inesperada.
“Un barrio puede atravesar el día sin inconvenientes y, de repente, sufrir anegamientos o crecidas. El agua no siempre cae donde genera el daño.”Luciana Ortiz Luna, secretaria de Emergencia y Gestión de Riesgo de Neuquén
Qué hacer antes de que llegue la emergencia
- Recorrer el barrio y memorizar las vías de evacuación que tiene definidas el municipio, antes de que ocurra una inundación o crecida.
- Identificar con tiempo a las personas del grupo familiar o del entorno cercano que puedan necesitar asistencia para evacuar: pacientes con enfermedades crónicas, adultos mayores, vecinos con movilidad reducida.
- Armar un kit de emergencia con documentación personal, alimentos no perecederos, agua potable en cantidad suficiente, linterna, radio a pilas y todo lo necesario para hacer frente a un corte de luz prolongado.
- Reservar agua potable en bidones limpios: las emergencias pueden afectar los sistemas de abastecimiento y conviene tener autonomía para las primeras horas.
- En zonas rurales o con accesos complicados, pensar la posibilidad de quedar aislados durante varias horas o días: tener claro el punto de encuentro más cercano y el centro de evacuación que define cada municipio.
Vuelvo a la casa de la señora Rosa. Mientras acomoda el tendedero que la tormenta le llevó puesto, me dice que nunca había pensado en tener un kit de emergencia y que, después de lo que le tocó vivir, ya tiene la documentación en una bolsa de nylon, dos botellas de agua y una radio que enchufó en la cocina. Son decisiones chicas, tomadas después de un susto grande. En Neuquén, con los suelos saturados y los arroyos que vuelven a ocupar cauces que habían estado secos por años, esos gestos simples pueden marcar la diferencia cuando llegue la próxima tormenta.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo


Abstinencia sexual en alza entre los jóvenes: consecuencias para su salud

