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Jueves, 22 de octubre de 2026
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La noche en que una vela a punto estuvo de borrar la historia de una familia en La Sirena

Pasada la medianoche del miércoles, un incendio consumió la planta baja de una casa en el barrio La Sirena de Neuquén. Una pareja y su hija pequeña salieron con vida gracias a la rápida reacción de los vecinos y al trabajo de los bomberos, que evitaron que las llamas alcanzaran el piso superior y las casas linderas.

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Esteban ZapataSociedad y vida · · 3 min de lectura
La noche en que una vela a punto estuvo de borrar la historia de una familia en La Sirena

Cuando el reloj ya había pasado la una de la madrugada del miércoles, en el Pasaje Petróleo al 850, a pocas cuadras de la Ciudad Deportiva, una llama que nadie alcanzó a apagar terminó convertida en un infierno. La vi desde la vereda de enfrente, donde me refugié junto a otros vecinos, y lo primero que me quedó grabado fue la imagen de la madre envuelta en una manta, parada en la calle, gritando pidiendo ayuda mientras el fuego se comía la planta baja de su casa. La escena, créanme, era de esas que no se olvidan.

La vivienda es chica, como tantas del barrio La Sirena, y el fuego se concentró en la planta baja, un ambiente de dimensiones reducidas que quedó destruido por completo. Arriba, donde duerme la familia, la suerte fue otra: los bomberos trabajaron más de tres horas y evitaron que las llamas se propagaran al piso superior, que solo sufrió el paso del humo. El operativo se extendió hasta las 4.30 de la madrugada y, cuando se retiraron, dejaron una consigna policial custodiando lo que quedaba de la casa.

Una familia salva y el susto de una madre

Adentro vivían una pareja y su hija pequeña. Cuando los efectivos del SIEN los revisaron en el lugar, no constataron lesiones físicas y todos quedaron fuera de peligro. La mamá, en cambio, atravesó una crisis de angustia que demandó ser contenida por el personal de emergencias. Es el costo invisible de estos siniestros: el cuerpo a veces zafa, pero la cabeza tarda más en entender que sigue viva.

Los vecinos, los verdaderos primeros respondedores

Antes de que sonara la sirena del primer camión, los vecinos ya estaban haciendo lo que se podía. Uno de ellos tomó una manguera y comenzó a tirar agua sobre las llamas para ganar tiempo. Otros, con un coraje que a mí me sigue pareciendo enorme, se metieron en la casa y retiraron las garrafas que había adentro, conscientes de que una explosión podía convertir la tragedia en una catástrofe. Después activaron la alarma vecinal, ese sistema de bocinas y silbatos que en los barrios del sur de Neuquén funciona como un segundo 911.

¿Qué originó el fuego?

  • La causa exacta está bajo investigación y las pericias comenzaron en las horas siguientes al siniestro.
  • Los vecinos que actuaron en los primeros minutos coincidieron en señalar el posible origen: una vela mal apagada o un hornillo de aromaterapia.
  • En la misma madrugada, los bomberos debieron acudir también a un principio de incendio en una casa de calle Chocón al 2044, donde un sillón del living quedó afectado. La propia familia dio el aviso y no hubo heridos.

Volví a pasar por el Pasaje Petróleo al día siguiente y la imagen era desoladora: la planta baja carbonizada, olor a quemado todavía flotando en el aire y la familia tratando de empezar a ordenar lo poco que quedó. Conversé unos minutos con la mamá, todavía en shock, y me dijo algo que se me quedó dando vueltas: que mientras su hija duerma arriba sana y salva, lo material se reconstruye. Tiene razón, y esa es la mejor noticia que nos dejó una noche que pudo terminar en tragedia. Lo que me llevo como periodista, y lo que les dejo a ustedes como lectores, es una pregunta simple pero urgente: ¿tenemos en casa algún objeto de llama abierta, una vela, un hornillo, un sahumerio, que solemos olvidar apagado? A veces, con muy poco, se evita perderlo todo.

EZ
Esteban ZapataSociedad y vida

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