La nieve vuelve a pegar fuerte en Neuquén y el SMN ya puso el ojo sobre la cordillera y la meseta
Alertas amarillas y naranjas por nevadas que pueden dejar entre 5 y 40 centímetros según la zona, lluvias en la Confluencia y un Alto Valle con cinco grados bajo cero y ráfagas que complican todo: qué dice el Servicio Meteorológico Nacional y qué recomiendan hacer antes de salir a la ruta.

Me levanté con el teléfono lleno de mensajes de conocidos en el sur neuquino y la misma pregunta repetida como un eco: "¿viste lo que dice el pronóstico?". Lo había visto, sí, y por eso me senté a escribir esta nota, porque cuando el Servicio Meteorológico Nacional empieza a repartir alertas amarillas y naranjas por la provincia, no es cuestión de mirar el cielo desde la ventana y cruzar los dedos. Es cuestión de tomar nota, literal, y de avisar.
Lo concreto es así: el SMN activó este jueves alertas por nevadas y lluvias para distintos puntos de Neuquén. El combo de aire frío y húmedo que entró a la región cambió las condiciones del tiempo durante la jornada y las precipitaciones van a variar mucho según la altitud y la ubicación de cada zona. En algunos casos, la diferencia entre lluvia y nieve la va a marcar la altura, así que no se habla de un solo fenómeno, sino de un mapa con varios escenarios en paralelo.
Cordillera y meseta, con alerta amarilla: la nieve empieza a acumularse
En el centro-oeste de la provincia rige un alerta amarilla por nevadas que golpea de lleno a varias localidades que muchos asocian con el turismo de invierno, pero que también son lugares donde la gente vive, trabaja y circula todo el año. El listado que difundió el SMN incluye a Villa La Angostura, San Martín de los Andes, Piedra del Águila, Junín de los Andes, Las Coloradas y Zapala.
Para esa franja se esperan acumulaciones de entre 10 y 20 centímetros en los sectores cordilleranos, con la aclaración de que en algunos puntos puntuales esos valores se pueden superar. En las zonas de meseta, mientras tanto, las proyecciones van de 5 a 30 centímetros. No es lo mismo hablar de 5 que de 30, así que conviene mirar el mapa con cuidado antes de pensar que "es lo mismo en todos lados", porque no lo es.
Alerta naranja en el norte cordillerano: hasta 40 centímetros y visibilidad reducida
Si hay un tramo del mapa al que hay que prestarle atención extra es al que va de Las Lajas a Buta Ranquil, pasando por Loncopué, El Huecú, Andacollo y Chos Malal. Para todo ese corredor el SMN emitió alerta naranja, lo que traducido al lenguaje de la calle significa que la cosa se pone seria: nevadas persistentes y acumulaciones que pueden alcanzar entre 20 y 40 centímetros, con valores que en algunos puntos se pueden superar de manera puntual.
En los dos niveles de alerta el organismo advierte lo mismo y no es un detalle menor: hay reducción de visibilidad por la nieve que cae y se acumula, y la nieve se va a ir pegando sobre rutas y caminos. Para quien tenga que manejar hacia la cordillera o cruzar la meseta, la recomendación es directa: verificar el estado de las rutas antes de salir, usar vehículos preparados para hielo y nieve y, sobre todo, conducir con una precaución que en estos casos no es exageración, es sentido común.
- Retirar periódicamente la nieve acumulada en los techos para evitar que el peso haga un daño que después no se arregla con un balde.
- Mantenerse lejos de zonas con riesgo de desprendimientos, sobre todo después de varias horas de acumulación.
- Ventilar los ambientes cada vez que se use calefacción a gas o leña: la intoxicación por monóxido de carbono sigue siendo un riesgo silencioso en pleno invierno.
- Consultar las actualizaciones del pronóstico antes de salir, porque el fenómeno cambia hora a hora según la zona.
La Confluencia y el Alto Valle: lluvia, frío y viento, otro combo complicado
El fenómeno no se limita a la cordillera. En el área de la Confluencia, que incluye a Puicún Leufú, la capital provincial y Añelo, el escenario es de lluvias de variada intensidad con acumulaciones estimadas de entre 10 y 20 milímetros. No es el temporal más fuerte del año, pero suma y complica: calles anegadas, visibilidad reducida en ruta y ese asfalto que de noche se transforma en una pista de patinaje.
El Alto Valle, en tanto, se va a encontrar con una mínima de cinco grados bajo cero y vientos sostenidos de 50 kilómetros por hora, con ráfagas que pueden superar los 60. Esa combinación de frío extremo y viento fuerte no es un dato de color: pega de lleno en la sensación térmica, en la conducción y en cualquier actividad al aire libre. Quienes tengan que salir a trabajar o estudiar saben de qué hablo: a veces el reloj no espera a que escampe.
Y acá va una aclaración que parece obvia pero que vale la pena repetir: en las zonas de menor altura las precipitaciones pueden presentarse como lluvia simple o como una mezcla de lluvia y nieve. Antes de salir, la recomendación oficial es consultar las actualizaciones del pronóstico en los canales del SMN, porque la diferencia entre "pasa una nube y nada más" y "me agarra una nevada en la ruta" puede estar en una actualización publicada a la mañana.
Cuando terminé de armar este panorama me acordé de los mensajes que me despertaron y de la vecina de Villa La Angostura que me escribía justamente por la nieve en el techo de su casa, preocupada por el peso y por el gas. Son los mismos cuidados que aparecen en los partes oficiales, traducidos a la vida cotidiana. A veces, entre tanta alerta y tanto mapa, lo más útil es volver a lo simple: mirar el pronóstico, revisar la ruta, sacar la nieve del techo cuando se pueda y ventilar la casa cada vez que se prenda la calefacción. En Neuquén, invierno es invierno, y este finde promete ser de los que se cuentan.
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