Comer frutas y verduras sin miedo: la dieta DASH se consolida como aliada segura para los hipertensos que ya toman pastillas
Un estudio presentado en las sesiones científicas de hipertensión de la American Heart Association confirmó que seguir este plan alimentario no dispara el potasio en sangre, aun en pacientes medicados. La novedad despeja una preocupación que llevaba años frenando la indicación médica.

Son las siete de la mañana y en el consultorio del doctor Mariano Vázquez, en San Telmo, una paciente le repite la misma pregunta de siempre: puede meterse con la dieta DASH si ya toma tres pastillas para la presión? Hasta hace poco, el médico le respondía con una frase prudente: depende, controlemos los análisis. Esa cautela empieza a quedar atrás. Una investigación presentada en las Sesiones Científicas de Hipertensión 2026 de la American Heart Association comprobó que ese régimen alimentario, rico en frutas, verduras, cereales integrales y lácteos descremados, no eleva el potasio en sangre a niveles peligrosos en personas que ya están medicadas, que es justamente el escenario que más preocupa a los clínicos en el día a día.
Voy a intentar contarles por qué este hallazgo importa, y por qué a una persona como Adriana, la paciente del consultorio, le cambia la conversación con su médico. Ella tiene 58 años, es hipertensa desde los 47 y hace meses que pelea con la balanza, con la sal y con la idea de comer más bananas, espinaca y palta, alimentos que siempre le mencionaron como buenos para la presión, pero que al mismo tiempo le generaban un runrún: no eran peligrosos para su corazón si sus riñones no eliminan bien el potasio?
El dato que faltaba
La dieta DASH lleva décadas entre las más recomendadas por cardiólogos y nutriólogos del mundo para bajar la presión arterial. Combina frutas, verduras, cereales integrales, frutos secos y lácteos bajos en grasa, y a la vez limita las carnes rojas, la sal y los azúcares añadidos. El problema es que varios fármacos muy usados para la hipertensión, la insuficiencia cardíaca y la diabetes tipo 2 dificultan que el riñón elimine el potasio sobrante. Y como la DASH es naturalmente rica en ese mineral, muchos profesionales optaban por no indicarla en pacientes medicados, sobre todo si había algún grado de compromiso renal.
Cuando el potasio se acumula en la sangre, lo que los médicos llaman hiperpotasemia, el riesgo es concreto: puede alterar el ritmo cardíaco y, en los casos más serios, desencadenar eventos graves. Quienes tienen enfermedad renal crónica son los más expuestos, porque sus riñones depuran con menor eficiencia. A eso se suma el efecto de medicamentos como los inhibidores de la ECA, los ARA II, los diuréticos ahorradores de potasio y ciertos antidiabéticos. Por eso la pregunta clínica que el nuevo estudio buscó responder era puntual: la dieta DASH, en personas que ya toman esas drogas, dispara el potasio?
La palabra de los investigadores
Marian Budu fue clara: la dieta DASH tiene eficacia demostrada para mejorar la presión arterial. Lo que el nuevo análisis agrega es que, en las condiciones del estudio, no produjo los temidos picos de potasio. Eso sí, la investigadora aclaró que los niveles peligrosos sí pueden aparecer en una combinación específica: pacientes que mezclan antihipertensivos con antiinflamatorios como el ibuprofeno. En esos casos, dijo, el monitoreo clínico sigue siendo indispensable.
“Este estudio de seguimiento confirma que no hubo aumentos significativos de potasio, incluso en pacientes que tomaban medicamentos capaces de elevarlo.”Kevin Volpp, director del Centro Penn para Incentivos de Salud y Economía del Comportamiento de la Universidad de Pensilvania
El propio Volpp recordó que el ensayo original GoFresh ya había mostrado mejoras concretas en la presión arterial con este plan alimentario. Ahora, el seguimiento aporta el dato que faltaba para ganar tranquilidad: la dieta no compromete la seguridad electrolítica de los pacientes medicados, al menos dentro del universo estudiado. Los autores, con todo, piden cautela. El trabajo aún no fue revisado por pares y los resultados tienen alcance limitado, por lo que la indicación médica personalizada sigue siendo la regla.
Vuelvo a Adriana, la paciente de San Telmo. En su próxima consulta, la conversación va a ser otra. Ya no se trata de si puede o no comer más frutas y verduras, sino de cómo armar un plato DASH que le entre en el presupuesto, que le guste y que conviva en paz con las pastillas que toma cada mañana. Es un cambio pequeño en la forma de mirar la indicación, pero enorme en lo que ofrece: una herramienta probada para bajar la presión, sin sumar un riesgo que durante años se dio por seguro y que esta investigación, al menos de momento, ayuda a descartar.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo


El cuarto ya no es un refugio: cómo la mirada digital rediseñó la intimidad adolescente

