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Agua que cura y descansa: cómo está explotando el termalismo argentino y qué destinos ya tientan a los viajeros

Entre Ríos y Las Termas de Río Hondo lideran un mapa en expansión que suma complejos en Buenos Aires y Neuquén, con aguas de distintas temperaturas y minerales que prometen desde relajarse hasta rehabilitarse.

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Micaela AlmadaTurismo y termas · 30 DE AGO DE 2026 · 4 min de lectura

Les cuento algo que vengo leyendo con atención hace tiempo y que, como viajera serial de Argentina, me tiene fascinada: el turismo termal en nuestro país atraviesa un momento de esos que vale la pena aprovechar, porque está creciendo a lo grande y, sobre todo, porque se está profesionalizando. La Secretaría de Turismo, Ambiente y Deportes de la Nación lo resume con una frase que me parece clave: habla de un crecimiento sostenido a partir de la ampliación y jerarquización de su infraestructura, la diversa oferta de actividades y el creciente interés de personas que desean mejorar su bienestar en un entorno natural y de relajación. Y vaya si se nota.

Dos polos que tiran del mapa

Si uno mira las cifras frías, los dos destinos que se llevan todas las miradas son Las Termas de Río Hondo, en Santiago del Estero, y la provincia de Entre Ríos. En la última década, las visitas a los hoteles termales de Río Hondo se duplicaron, según datos oficiales de turismo, y en Entre Ríos el crecimiento llegó al 110 por ciento en el mismo período: nada menos que 2,5 millones de visitantes sólo en 2023, distribuidos en 16 centros termales repartidos por 13 ciudades. Santiago del Estero, por su parte, registró ese año más de 170.000 personas alojadas en hoteles termales, una cifra que pinta de cuerpo entero la movida.

Pero el fenómeno no se queda ahí. Mientras los gigantes consolidan su oferta, dos aperturas recientes movieron el amperímetro del termalismo nacional. En 2023 abrió Termas de Tapalqué, en la provincia de Buenos Aires, a unos 265 kilómetros de la Ciudad, una opción ideal para quienes no quieren subirse a un avión y prefieren manejar un par de horas para zambullirse en aguas calientes. Y en abril de 2026 reabrió sus puertas el Centro de Rehabilitación Termal de Loncopué, en Neuquén, con una orientación muy clara hacia la kinesiología y la fisioterapia, lo que lo vuelve un destino ideal para quienes buscan una recuperación concreta, no sólo relax.

No todas las aguas son iguales (y vale saberlo antes de meterse)

  • Hipotermales: entre 20 y 35 grados, ideales para baños prolongados y para quienes se inician.
  • Mesotermales: de 35 a 45 grados, el rango más frecuente en los complejos argentinos.
  • Hipertermales: por encima de los 45 grados, pensadas para sesiones cortas y supervisadas.
  • Por composición mineral pueden ser sulfurosas, cloruradas, bicarbonatadas o ferruginosas, entre otras, y cada una tiene indicaciones distintas.

En el Hotel Los Pinos de Río Hondo, por ejemplo, las aguas promedian los 42 grados en origen y se mueven entre los 39 y los 44 en las piscinas. El médico responsable del equipo de salud del lugar, Durval Chaud, me parece la mejor fuente posible para entender de qué hablamos cuando hablamos de termas: estas aguas tienen variedad de minerales sin una concentración muy elevada de ninguno en particular, así que los beneficios son sobre todo de relajación, y el sistema más beneficiado es el osteoarticular. A eso le suma efectos sobre la piel, desde exfoliación hasta absorción de minerales y apertura de poros, y un efecto real sobre el sistema cardiovascular gracias a la vasodilatación que aumenta la circulación.

Para tener a mano: precios y dónde comer

Como me gusta serles útil de verdad y no quedarme en la teoría, les dejo lo que siempre pido antes de viajar: el precio de la entrada. En Las Termas de Río Hondo, el acceso diurno a los complejos varía según el establecimiento y la temporada, pero como referencia actual la jornada en predios como el del Hotel Los Pinos o Termas del Río Hondo ronda los 8.000 a 12.000 pesos por persona, con descuentos para jubilados y residentes. En Entre Ríos, complejos como Termas de Federación o Termas de Victoria manejan tickets diarios que van de los 6.000 a los 10.000 pesos, según pileta y horario. Para comer, en Río Hondo me inclino por El Patio, un clásico sobre la costanera donde la carne va al punto justo y la atención tiene ese ritmo santiagueño que invita a quedarse charlando; en Federación, en cambio, la parada obligada es La Estancia, parrilla con buena provoleta y pastas caseras. Siempre conviene chequear las redes del complejo antes de salir, porque las tarifas y los horarios cambian con la temporada alta y baja.

Mi invitación, después de leer todo esto

A esta altura ya se habrán dado cuenta de que estoy escribiendo con una sonrisa, porque creo profundamente que las termas argentinas son uno de los mejores regalos que tenemos como país: aguas que vienen desde las profundidades de la tierra, pueblos que las saben administrar y paisajes que invitan a frenar. Si todavía no se regalaron una escapada así, les sugiero seriamente que este sea el año. Reserven aunque sea un finde largo, guarden la pantalla en un cajón y dense permiso de parar. Las termas los están esperando, con el agua caliente y la paciencia infinita que sólo la Argentina profunda sabe ofrecer.

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Micaela AlmadaTurismo y termas

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