Sábado, 26 de septiembre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕

Entre Ríos Informa

Portada — Turismo —

A 40 kilómetros de El Soberbio, una reserva de 65 hectáreas combina cabañas sobre el arroyo, kayak y un vivero que produce hasta 200.000 plantines por año

Margay se emplaza en el área de amortiguación de la Reserva de Biosfera Yabotí, junto al arroyo Paraíso. La estadía recomendada es de dos a tres días, con ropa para el agua, abrigo nocturno y repelente. La propuesta articula turismo, restauración de selva paranaense y seguimiento de fauna con cámaras trampa.

DG
Darío GodoyAmbiente y río · 15 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

El arroyo Paraíso baja cantarín entre la selva paranaense y a sus orillas se levanta Margay, una reserva privada de 65 hectáreas ubicada a 40 kilómetros de El Soberbio y a 290 de Iguazú, en pleno corazón de Misiones. Para conocerla de manera completa, sus responsables recomiendan una estadía de dos a tres días, preferentemente durante febrero y marzo, cuando las condiciones del monte y del agua invitan tanto a caminar como a remar.

¿Qué hay que llevar en la mochila?

  • Muda de ropa para mojarse durante las actividades en el arroyo.
  • Calzado de trekking apto para caminatas por senderos irregulares.
  • Pantalón largo y camisa de manga larga para protegerse del monte y los insectos.
  • Abrigo para las noches, que suelen ser frescas.
  • Repelente de insectos, especialmente contra mosquitos.
  • Protector solar, sombrero y anteojos de sol para los recorridos diurnos.

El alojamiento se compone de cuatro cabañas dispuestas sobre la ribera del arroyo, rodeadas de vegetación nativa. Cada unidad cuenta con un deck propio que permite desayunar o merendar frente al agua, en un entorno donde la selva se mete hasta la puerta. La oferta gastronómica se apoya en preparaciones frescas y orgánicas con identidad misionera, y las noches suelen cerrarse alrededor de un fogón, con conversaciones sobre la cultura guraní y pescado cocinado en hojas de banano.

¿Qué se puede hacer durante el día?

Durante la jornada, los visitantes pueden optar entre senderos autoguiados y caminatas acompañadas por un guía profesional, que interpreta las características de las plantas y los animales del monte. Otra alternativa es recorrer el arroyo Paraíso en kayak, una navegación tranquila que permite observar el bosque desde el agua. A esa oferta se suma la visita al vivero Kawsay, un espacio donde se producen especies nativas destinadas a recuperar ambientes degradados y a fortalecer el arbolado urbano.

Ese vivero genera entre 100.000 y 200.000 plantines por año y forma parte de una estrategia que vincula al turismo con la restauración ambiental. Margay se ubica dentro del área de amortiguación de la Reserva de Biosfera Yabotí, un bloque de 253.000 hectáreas de selva paranaense que funciona como uno de los últimos grandes reservorios de este ecosistema en la Argentina. El trabajo cotidiano incluye el cuidado de especies como el palo amargo y el seguimiento de fauna mediante cámaras trampa, con el objetivo explícito de reducir la presión de la caza furtiva.

¿Qué se pone en juego cuando un turista se acuesta junto al arroyo Paraíso?

La reserva también impulsa sistemas agrícolas que integran cultivos y árboles nativos para recuperar suelos y biodiversidad, y participa del proyecto M2 por Naturaleza, una iniciativa orientada a restaurar superficies de selva afectadas por actividades productivas e incendios. Lo que está en juego es mucho más que una escapada de fin de semana: cada visita sostiene un modelo que compatibiliza la actividad turística con la conservación de la selva paranaense, la producción de plantines y el monitoreo de una fauna que, sin este tipo de áreas de amortiguación, quedaría librada a la deforestación y la caza. Dormir a la orilla del arroyo Paraíso, en definitiva, es también apostarle a que esas 253.000 hectáreas sigan verdes.

DG
Darío GodoyAmbiente y río

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo