Sábado, 26 de septiembre de 2026
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Wanda Nara se anima al cine con una comedia sobre mentiras, vecinos y romances cruzados

La mediática se estrena en la pantalla grande con ¿Querés ser mi hijo?, una historia filmada en Montevideo, dirigida por Hernán Guerschuny y acompañada por Agustín Bernasconi, Jean Pierre Noher y Charo López.

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Ludmila PintosCultura y carnaval · 26 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

Imaginen la escena: una mujer de 42 años, con el corazón hecho pedazos después de descubrir una infidelidad de quince años, sentada en el living del departamento donde vivió cuando era soltera. Ese departamento que uno siempre guarda como refugio, pero que también devuelve fantasmas. Eso es lo primero que aparece en el adelanto de ¿Querés ser mi hijo?, la película que marca el debut cinematográfico de Wanda Nara y que llegará a las salas argentinas el 22 de octubre. Confieso que la vi dos veces: la primera por curiosidad, la segunda porque la historia tiene esa lógica de enredos que a mí, cada vez que arranca, me atrapa.

Una comedia sobre una mentira que cambia todo

La premisa es de esas que ya quisiera uno haber inventado. Lucía, el personaje que interpreta Nara, atraviesa una ruptura amorosa, se queda sin trabajo y, en medio de una entrevista laboral, se manda una macana memorable: le cuenta a su futura jefa que tiene un hijo de 22 años. Después, claro, tiene que resolver el embrollo. La solución que encuentra es tan desesperada como divertida: le pide a Javier, su vecino de 22 años, que se haga pasar por ese hijo en una jornada familiar de la empresa. Javier, por si hace falta aclararlo, es el típico pibe de departamento: fiestas que se extienden hasta la madrugada, música a todo volumen y esa energía que tira abajo cualquier pared.

Lo que empieza como un acuerdo incómodo entre vecinos termina, claro está, transformándose en otra cosa. La diferencia de edad está ahí, mostrada con todas las letras: veinte años entre los protagonistas. Pero el guion, en lugar de esquivar el tema, lo pone en el centro y deja que la química entre los personajes haga el resto. Es una remake de una comedia mexicana homónima, y se nota que los productores confiaron en una fórmula que ya funcionó: mentiras piadosas, enredos familiares y ternura inesperada.

“Aumenté 10 kilos para interpretar a Lucía. Me preparé mucho.”Wanda Nara, en un responses de Instagram al responder consultas de sus seguidores

Cuando le preguntaron por qué el personaje exigía ese cambio físico, Wanda se hizo la misteriosa y respondió con un escueto Tenés que verla, como dejando claro que prefiere que el espectador saque sus propias conclusiones. En otra respuesta, definió a sus compañeros con una frase que, a mi entender, define mejor que cualquier crítica lo que se vio en el rodaje: Pero lo que más me cautivó es el grupo humano que integra este proyecto. Y tiene razón en destacarlo, porque la película se rodeó de un elenco con experiencia y nombre propio.

Un equipo con oficio detrás de cámara

  • Dirección: Hernán Guerschuny, realizador argentino con trayectoria en comedias de público masivo.
  • Protagonistas: Wanda Nara como Lucía y Agustín Bernasconi como Javier.
  • Elenco de apoyo: Jean Pierre Noher y Charo López, dos nombres que le dan respaldo actoral al proyecto.
  • Rodaje: tres semanas en Montevideo, Uruguay, con finalización a comienzos de mayo.
  • Estreno previsto: 22 de octubre en salas argentinas.

Quiero detenerme un segundo en lo de Montevideo, porque no es un detalle menor. Que la película se haya filmado entera en la capital uruguaya habla de un esfuerzo productivo grande, con un equipo que cruzó el charco para armar la comedia. Tres semanas es poco tiempo para cualquier rodaje, pero alcanza cuando el guion está aceitado y los actores llegan con los personajes estudiados. La ciudad, además, le da a la historia un marco luminoso que se nota en el tráiler: barrios, edificios, costanera, ese aire porteño del Río de la Plata que los dos países compartimos.

También me llamó la atención la elección de Jean Pierre Noher y Charo López para papeles secundarios. Son actores de esos que uno asocia con el cine de los noventa y de los dos mil, con un oficio que sostiene cualquier escena. Que estén en una comedia romántica de este tono habla de una intención clara: anclar el humor en la realidad de los personajes, no en el gag gratuito. La combinación de Nara, Bernasconi y esos nombres más experimentados promete un ritmo interesante, con la energía del elenco joven y el peso de los más curtidos.

Si me preguntan a mí qué tiene de especial este debut, les digo lo que sentí cuando terminé de ver el avance: la película no intenta reinventar la comedia romántica, pero tampoco la desmerece. Apuesta por el contraste entre dos mundos que no deberían tocarse, lo hace con humor y con algo de ternura, y deja que sus protagonistas carguen con el peso del relato. Wanda Nara, acostumbrada a ser eje mediático, se corre del centro de la escena mediática para ponerse al servicio de un personaje. Eso, para mí, ya es una declaración de intenciones.

Mi recomendación, si están pensando en ir al cine el 22 de octubre, es esta: vayan con ganas de pasar un buen rato, sin esperar una obra maestra. ¿Querés ser mi hijo? es una comedia que conoce sus reglas, las respeta y las usa para construir una historia que, en el fondo, habla de lo que todos hacemos alguna vez: mentir un poquito para conseguir lo que queremos, y terminar aprendiendo algo de nosotros mismos en el intento.

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Ludmila PintosCultura y carnaval

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