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Vuelven las chicas más valientes: Such Brave Girls aterriza en Filmin con una segunda temporada que se ríe del desastre familiar

La comedia británica que convirtió a Kat Sadler, Lizzie Davidson y Louise Brealey en una de las familias más queridamente disfuncionales de la pantalla suma seis nuevos episodios al catálogo español y se anima a profundizar, sin anestesia, sobre la salud mental y los lazos que cuesta sostener.

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Ludmila PintosCultura y carnaval · 22 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

Volví a enchufarme el piloto de Such Brave Girls como quien vuelve a un boliche donde la barra siempre atiende igual: con una mezcla de cariño y de terror a quedar enganchada otra vez. Y pasó, claro. La segunda temporada acaba de caer en el catálogo de Filmin en España con seis capítulos de media hora, listos para hacer de tu semana algo más liviano y, al mismo tiempo, bastante más incómodo de lo que una comedia promedio se permite. La serie corre por cuenta de Kat Sadler, que además de ponerse en la piel de Josie firma los guiones, y vuelve a juntar en escena a Lizzie Davidson como Billie y a Louise Brealey como Deb, la madre que cualquier terapeuta reconocería de memoria.

Una familia a punto de estallar

Lo primero que uno ve al reencontrarse con ellas es que el tiempo no ordenó demasiado las cosas. Si la primera entrega ya mostraba a una madre y a sus dos hijas tirando paredes adentro, esta segunda temporada empieza con una escena que define el tono: Billie y Deb secuestran literalmente a Josie para empujarla al altar con Seb, el personaje que interpreta Freddie Meredith. La boda funciona como una radiografía instantánea de cómo funcionan los lazos acá: cada decisión de una de las tres termina cayendo como un piano sobre las otras dos, y no hay red.

  • Josie (Kat Sadler), la hija que carga con antecedentes psiquiátricos y con una forma muy suya de mirar el mundo.
  • Billie (Lizzie Davidson), la hermana que no se queda atrás en problemas ni en conductas desbordadas.
  • Deb (Louise Brealey), la madre que parece un manual ambulante de evasión emocional.
  • Seb (Freddie Meredith), la pareja que queda en el medio del operativo familiar.

El humor que se anima a lo incómodo

Una de las cosas que más me gustan de esta serie es que no finge que todo se va a arreglar. Hay comedia, sí, y de la buena, pero apoyada en una mirada más bien pesimista sobre las desventuras de estas tres mujeres. La autora mete en el guion experiencias propias y deja que el trauma y la salud mental sean parte del chiste sin transformarlos en un decorado. Por eso cuesta reírse a solas: uno termina medio identificándose, medio agradeciendo que la pantalla sea testigo y no la mesa del living.

El material de base es bastante claro al respecto: la salud mental y el trauma están trabajados con una honestidad que no se regodea ni se esconde. Josie carga con diagnósticos previos, Billie muestra sus propios patrones y Deb esquiva lo que puede. La serie no promete reconciliaciones ni finales prolijos; al contrario, se sostiene en la evasión, en la tensión y en esa forma tan británica de decir cosas horribles con la mejor de las sonrisas.

La llegada a Filmin en España se dio unos catorce meses después del estreno original de la segunda temporada, mientras que la primera entrega ya estaba disponible desde 2024. Para quienes todavía no se acerquen, mi recomendación es simple: maratoneen los seis episodios en una noche, con mate o con lo que tengan a mano, y prepárense para sentir que esta familia disfuncional podría ser, con un par de cambios, la de cualquier conocido. Esa es, a mi entender, la mejor definición de una comedia que se atreve a mirar de frente. Y si la pregunta es si vale la pena: vuelvan a la barra, pídanle lo de siempre y escuchen el ruido que hacen tres generaciones de mujeres que no dejan de chocar entre sí.

LP
Ludmila PintosCultura y carnaval

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