Volvió el ruido de las ollas: MasterChef Celebrity recalienta la pantalla con Wanda al mando y Maru Botana como refuerzo de lujo
La nueva edición arrancó a grabarse con un elenco que cruza cantantes, capocómicos, periodistas y deportistas. Estrena el lunes 28 de septiembre a las 22:15, con un jurado que pierde a Donato de Santis y suma a una cocinera con historia propia.

Les confieso algo: pocas cosas me generan esa expectativa tonta, de chico, como ver a un famoso largarse a filetear un salmón con la misma seguridad con la que presenta un disco o conduce un noticiero. Esa sensación me volvió a picar cuando supe que MasterChef Celebrity ya está rodando su nueva temporada, con fecha confirmada para el lunes 28 de septiembre a las 22:15 y con Wanda Nara otra vez acomodándose el delantal de conductora en uno de los estudios más reconocibles de la televisión argentina, ese donde la carne al horno, la cámara cenital y el reloj a la espalda del concursante se convirtieron, hace rato, en una liturgia compartida.
Lo primero que llama la atención de esta edición es el movimiento en la mesa de los que mandan. Damián Betular y Germán Martitegui siguen firmes en sus sillas, pero la silla vacía que dejó Donato de Santis —él mismo confirmó su salida al terminar el ciclo que ganó el influencer Ian Lucas— la va a ocupar Maru Botana, una cocinera que para mí tiene un valor simbólico enorme: la vi crecer en la pantalla desde que era una chica que enseñaba recetas en magazines de la mañana y la terminé viendo cocinar para presidentes. Que se sume al jurado no es un cambio decorativo: es un mensaje sobre cómo se cuenta hoy la gastronomía en la tele argentina.
Un elenco pensado para que la cocina funcione como excusa
Lo segundo que uno revisa, casi por deformación profesional, es la lista de participantes, porque en MasterChef Celebrity el casting es medio casting y medio partido de fútbol: hay que mezclar perfiles para que las devoluciones tengan chispa, los equipos se armen con química y las sobremesas fuera de cámara den tema. Y esta vez la producción parece haber ido a buscar a todos los rubros. Del lado de la música aparecen Alejandro Lerner, Luck Ra y Hernán Coronel, de Mala Fama, tres generaciones y tres públicos distintos que prometen condimentar las tandas con alguna que otra Serenata para la Tierra o algún tema del momento sonado mientras se doran unas milanesas.
- Humor y escena: Campi, Pachu Peña, Sebastián Presta, Grego Rosello, Diego Ramos, Julieta Nair Calvo, Nazareno Casero y Mike Amigorena.
- Periodismo y televisión: Karina Mazzocco, Edith Hermida, Paula Trápani, Morena Beltrán, Pablo Giralt, Luciana Geuna, Lizy Tagliani y Elizabeth “La Negra” Vernaci.
- Deportes: Pablo Migliore, Rocio Robles y la China Ansa, cada uno con su propio universo de para hacer ruido en redes.
- Influencers y nuevas generaciones: Marta Fort y Juli Poggio, dos apellidos que ya orbitan en el mundo digital y que llegan para refrescarle la cara al programa.
Antes de que se encendiera la primera cámara, todos los concursantes pasaron por clases obligatorias de cocina para nivelar, al menos en la teoría, los saberes de los más inexpertos. Algunos, según trascendió, fueron un paso más allá y se anotaron en clases particulares para no quedar pegados en el primer clásico de huevos. Otros reconocieron, con esa honestidad que a veces sale en las grabaciones previas, que recién estaban empezando a entender de qué se trata esto de cocinar bajo presión, con un cronómetro, un jurado que mira y una cámara que no perdona una mueca.
Una puesta que vuelve a poner al concursante en el centro
La primera jornada de grabación, según contaron quienes estuvieron en el estudio, estuvo dedicada a las clásicas entradas y presentaciones de cada participante. Alejandro Lerner fue el primero en cruzar la puerta de la cocina y Hernán Coronel cerró esa primera secuencia. El director, además, pidió repetir varias de las entradas para darles más protagonismo a los concursantes en su llegada al set, lo que deja entrever una intención clara: que el público se encariñe rápido con los rostros, porque después van a ser esos mismos rostros los que aguanten las devoluciones más filosas de Betular o las observaciones quirúrgicas de Martitegui.
En la ambientación, la producción mantuvo los componentes clásicos del programa y le dio más presencia al dorado, un detalle estético que en pantalla siempre suma calidez y que remite a las cocinas más tradicionales. Como detalle curioso, para esta primera grabación se colgaron estrellas con los nombres de los concursantes, una manera simpática de ir marcando el territorio de cada uno desde el inicio y de alimentar las especulaciones de los televidentes sobre quién se va a consagrar.
Mientras se termina de cocinar esta nueva entrega, ya quedó rodando por las redes la promoción del estreno, ambientada en un viaje en avión con Nara vestida de azafata y apariciones del jurado y los participantes. Es una pieza pensada para que uno se siente en el sillón con la sensación de estar embarcándose en algo. Y en parte es así: el lunes 28, a las 22:15, empieza un vuelo con muchos pasajeros famosos, algunas turbulencias garantizadas y, si la historia se repite, más de una sorpresa en el último minuto.
Mi recomendación, si me permiten el atrevimiento, es que se prendan desde la primera gala. Aunque no sigan la cocina, este MasterChef tiene algo que a mí, como cronista de la cultura popular, me sigue fascinando: el momento exacto en que un famoso deja de ser famoso y se convierte, aunque sea por un rato, en alguien que se juega el pellejo con un plato. Ahí, en esa cocina, vuelven a ser personas. Y a mí, personalmente, eso me sigue conmoviendo.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo

Polémica entre usuarios de Switch por nueva restricción para compartir juegos

Cliff Booth vuelve al ring: Fincher toma la posta de Tarantino y Brad Pitt se calza otra vez el saco de doble

Liam Hemsworth: amor, ruptura y escándalos con Miley Cyrus y su camino en el cine tras la saga “Los juegos del hambre”
