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Una hora y monedas: cómo es volar de Neuquén a Chapelco y Chos Malal sin pasar seis horas arriba de un micro

Una aerolínea neuquina empezó a operar dos rutas desde la capital provincial hacia el norte y el sur de la provincia. Los aviones son chicos, los pasajes para septiembre ya escasean y la provincia subsidia los asientos vacíos para que el servicio no se caiga.

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Esteban ZapataSociedad y vida · 14 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

Son las diez de la mañana del lunes y en la pequeña sala de preembarque del aeropuerto de Neuquén hay más caras nuevas de lo habitual. Una familia con bolsos de mano espera el anuncio; un par de mochileros revisa mapas en el celular; una señora mayor pregunta si el vuelo a Chos Malal lleva equipaje en bodega. A las 10 en punto, un biturbo hélice de diecinueve plazas carretea hacia la pista y despega rumbo al norte. En apenas cincuenta minutos, esos pasajeros van a estar donde antes recién llegaban después de seis horas de colectivo por rutas sinuosas.

Lo que empezó como un movimiento más en la plataforma del aeropuerto capitalino se transformó esta semana en una pequeña revolución para la conectividad interna de la provincia. Una aerolínea neuquina puso en marcha dos rutas aéreas que nacen en Neuquén capital y tienen como destinos a Chos Malal, en el norte provincial, y al aeropuerto de Chapelco, que sirve a San Martín de los Andes, en el sur. En los dos casos el tiempo de vuelo es de cincuenta minutos, una cifra que contrasta de manera brutal con las seis horas y media que demanda hoy un ómnibus cama para unir los mismos puntos.

Dos frecuencias al norte, tres al sur

La conexión hacia Chos Malal tiene dos frecuencias semanales. Los lunes, la salida está programada para las 10 y el regreso parte a las 11:20; los jueves, en cambio, la ida se hace a las 13:10 y la vuelta a las 14:25. El tramo se consigue en septiembre a 140.000 pesos, mientras que el pasaje de colectivo ronda los 99.600 pesos pero exige prácticamente una jornada entera arriba del vehículo.

El vuelo a Chapelco es un poco más caro y un poco más frecuente: sale los martes, jueves y sábados, siempre a las 10 desde Neuquén y con regreso a las 11:20. La tarifa por tramo llega a 175.000 pesos y la ida y vuelta suma 350.000. Para tener una referencia, el micro cama hasta San Martín de los Andes cuesta alrededor de 137.000 pesos el tramo, con seis horas y media de viaje.

“Los vuelos tienen que perdurar en el tiempo, no sólo para fomentar el turismo sino para ayudar a la comunidad a estar más conectada por temas laborales o de salud.”Sergio Sciacchitano, subsecretario de Turismo de la provincia

El funcionario provincial explicó que la estrategia para sostener las rutas es directa: el Estado neuquin aporta fondos para cubrir un umbral del 80 por ciento de ocupación en cada vuelo. Si las diecinueve plazas salen completas, ese subsidio se reduce a cero. La lógica, dicen en la Subsecretaría de Turismo, es empezar con aeronaves chicas para garantizar que cada avión vuele razonablemente lleno y, recién cuando la demanda lo justifique, escalar a modelos de mayor capacidad.

Dónde comprar y por qué conviene apurarse

Los pasajes se venden a través del sitio web de American Jet y también en agencias de viajes de Neuquén que fueron habilitadas para operar estas rutas. La compañía puso además un correo electrónico a disposición para consultas puntuales. Lo concreto es que, según pudo saber este medio, septiembre ya muestra una disponibilidad muy acotada en ambas conexiones, por lo que reservar con varios días de anticipación parece la regla más prudente para quien pretenda viajar este mes.

Vuelvo mentalmente a la mujer del embarque que preguntaba por la bodega. Pienso en cuántos viajes de seis horas se ahorró esta semana, en cuántas idas al médico o a una entrevista laboral que se vuelven posibles cuando el tiempo de traslado se mide en minutos y no en jornadas. También pienso que sesenta mil pesos de diferencia frente al colectivo no es poca plata, sobre todo para una familia tipo. Aun así, el dato más fuerte no es el precio: es que por primera vez en mucho tiempo, moverse entre el norte y el sur de la provincia dejó de sentirse como una expedición. Falta que las rutas se consoliden, que la ocupación acompañe y que el subsidio provincial encuentre su punto de equilibrio. Mientras tanto, cincuenta minutos de vuelo ya cambiaron la conversación.

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Esteban ZapataSociedad y vida

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