Una cita con el Club Pacífico y un QR en el collar: la movida neuquina que quiere cambiar la vida de las mascotas callejeras
Este viernes, desde las 20, una jornada de adopción gratuita y el desembarco regional de ClubPet, una app que junta historia clínica, alertas, paseadores y veterinarios en un solo lugar.

Son las ocho de la noche del viernes y la puerta del Club Pacífico ya está abierta de par en par. En Alberdi 355, en pleno corazón de Neuquén, el Salón de Patín deja de ser un espacio deportivo por unas horas para transformarse en un punto de encuentro entre vecinos, rescatistas y un puñado de perros y gatos que, hasta hace poco, no tenían nombre ni dueño. Yo llegué temprano, todavía con el aire de la calle en la cara, y lo primero que vi fue una cola de familias que se estiraba hasta la vereda, muchas con cajas transportadoras y todos con esa mezcla de curiosidad y esperanza que sólo despiertan los animales que buscan un hogar.
Una jornada de adopción con entrada libre y donaciones
La convocatoria es abierta y gratuita. Perros y gatos en tránsito estarán disponibles para que uno se acerque, los mire a los ojos y, si se da el vínculo, se los lleve a casa. En el lugar habrá rescatistas, veterinarios y referentes de organizaciones de bienestar animal listos para charlar con quien tenga dudas sobre tenencia responsable. A mí me pasó mientras recorría las mesas: una chica se quedó plantada frente a un cachorro mestizo que no paraba de lamerle la mano, y terminó preguntando, casi en voz baja, si podía volver al día siguiente con sus hijos. Le dijeron que sí, que esa es justamente la idea, que nadie se lleva un perro como quien se lleva un paquete.
- Entrada libre y gratuita, en Alberdi 355, Salón de Patín del Club Pacífico, desde las 20.
- Se reciben donaciones para los refugios: alimento balanceado, correas, collares en buen estado y mantas.
- Habrá cantina con comida y bebida, y después del encuentro los asistentes pueden quedarse a ver el partido de básquet del club.
Una app para no perderlos más
La jornada coincide con el desembarco regional de ClubPet, una aplicación móvil gratuita para Android e iPhone que busca convertirse en una suerte de mochila digital para cada mascota. Lo que me llamó la atención es que no se trata sólo de una red social de fotos tiernas: la plataforma concentra la historia clínica, las vacunas y los antiparasitarios de cada animal, y se conecta con veterinarias, paseadores, adiestradores y peluquerías cercanas. También permite gestionar adopciones con verificación de identidad, algo que, en un país donde las estafas y los abandonos están a la orden del día, no es un detalle menor.
Hay una función, en particular, que me parece que vale la pena explicar con calma. Cuando una mascota se pierde, la app genera de manera automática un cartel de "SE BUSCA" listo para imprimir, con foto, datos y contacto. Y para los tiempos que corren, la plataforma entrega sin cargo chapitas con un código QR para colocar en el collar: la persona que encuentra al animal sólo tiene que escanearlo con el teléfono y queda conectada en el acto con el dueño, sin necesidad de bajarse ninguna aplicación. A mí, que tengo un perro viejo y bastante escapadizo, esa sola función me reconcilia con el futuro.
Inteligencia artificial con perfil propio
La aplicación suma un asistente de inteligencia artificial que conoce el perfil individual de cada mascota registrada: edad, raza, peso y antecedentes sanitarios. Ese bot responde consultas sobre alimentación, comportamiento y cuidados generales, y oficia como una especie de consejero permanente en el bolsillo. Los propios desarrolladores aclaran que no reemplaza al veterinario, pero orienta sobre cuándo conviene golpear la puerta de un profesional. Es, en criollo, una primera consulta antes de la consulta de verdad.
Para quienes trabajan del otro lado, es decir, los refugios, las veterinarias, los petshops y las peluquerías, la herramienta es sin costo: ofrece paneles para administrar adopciones, campañas y stock, lo que en la práctica puede significar menos papeles y más tiempo para ocuparse de los animales. Yo, mientras escribo esto, pienso en esa chica del cachorro, en el club que abrió sus puertas un viernes a la noche y en la posibilidad de que, a partir de una jornada así, empiece a tejerse una red cotidiana de cuidado. A veces las cosas importantes no cambian con grandes leyes ni con grandes discursos; cambian cuando alguien decide quedarse hasta tarde en un salón, con un perro en brazos y un QR en el collar.
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