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Un viernes de abrigo y ventanal: Neuquén transita la última pulseada del invierno antes de la mejora

La capital neuquina cierra la semana con cielo cubierto, máximas que apenas raspan los 16 grados y ráfagas del oeste que se hacen sentir en la cara. El alivio llega el sábado y el domingo en el valle, pero la cordillera y el centro de la provincia siguen bajo el dominio del frío y el viento, con ráfagas que el sábado podrían superar los 80 kilómetros por hora.

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Esteban ZapataSociedad y vida · 28 DE AGO DE 2026 · 4 min de lectura
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Lo siento en el aire apenas cruzo la primera esquina de mi casa, en pleno centro de Neuquén: un viento del oeste que se cuela entre los edificios y me pega de lleno en la cara, ese que no necesita ser violento para recordarte que estamos a fines de agosto y que el invierno todavía tiene argumentos. La mañana de este viernes arrancó con un cielo apenas salpicado de nubes, pero la promesa es clara: a medida que avance la jornada el manto gris va a ir comiendo terreno hasta dejar todo cubierto por la noche, como si la ciudad se preparara para una larga siesta forzada.

La Autoridad Interjurisdiccional de las Cuencas (AIC) confirmó lo que cualquiera que haya salido a comprar el pan ya sospechaba: la máxima de hoy no va a pasar de los 16 grados y la mínima nocturna va a descender hasta los 4 grados, un número que en el termómetro parece llevadero pero que, cuando se le suma el viento, se transforma en otra cosa. Las ráfagas del oeste, que soplan entre 21 y 26 kilómetros por hora y pueden llegar a los 35, son las encargadas de quitarle un par de grados a la sensación térmica y de convertir cualquier campera fina en un error de cálculo. Si tiene que salir, abríguese de verdad, no a medias.

El valle respira: sábado y domingo con ascenso de temperatura

Ahora bien, no todo es mala noticia para quienes viven en la capital y en el Alto Valle. El pronóstico para el fin de semana trae consigo un alivio que, sin ser tropical, se agradece: el sábado y el domingo el tiempo se va a mostrar más estable, con un ascenso térmico gradual que ya desde primera hora va a empezar a sentirse en el aire. No esperen un calor de verano, ni mucho menos, pero la diferencia se va a notar, sobre todo a la hora de sentarse en una vereda o planificar un asado al aire libre. La inestabilidad, según la AIC, volvería recién el lunes, con un cielo cubierto que promete nuevos cambios.

La cordillera, en cambio, no afloja: nieve, heladas y ráfagas de hasta 80 kilómetros por hora

  • En la región de los lagos el viernes arranca con cero grado de máxima, cielo cubierto y nevadas débiles durante la noche que pueden dejar el termómetro en menos dos grados; el viento del oeste y noroeste sopla con ráfagas de hasta 43 kilómetros por hora.
  • Las nevadas se sostienen el sábado y el domingo, y las mínimas nocturnas podrían tocar los menos seis grados hacia el domingo, una marca que obliga a revisar cañerías, caldera y el abrigo de quien tenga que viajar.
  • En Zapala, Cutral Co y Plaza Huincul la jornada también se hace notar: la máxima ronda los 10 grados y la mínima baja a 6, con un viento del noroeste que promedia 29 kilómetros por hora y ráfagas de 41.
  • El sábado será el día más complicado en esa zona del centro de la provincia, con ráfagas que pueden superar los 80 kilómetros por hora y que ya ponen en alerta a quienes manejan por la ruta.
  • Recién el domingo se espera cielo despejado en Zapala y el centro, aunque la mínima se va a derrumbar hasta los menos dos grados, un recordatorio de que el invierno no se va sin cerrar la puerta.

La diferencia entre el valle y la cordillera, a esta altura del calendario, es casi un abismo: mientras Neuquén capital se prepara para un fin de semana con temperaturas más amables y sin sobresaltos, los destinos de montaña y las rutas que suben hacia el oeste siguen pidiendo lo mismo de siempre, ropa de abrigo en capas, guantes a mano y, sobre todo, paciencia con el viento, que en zonas expuestas puede ser el verdadero protagonista del día. Si tiene que manejar hacia San Martín de los Andes, Villa La Angostura o cualquiera de los pasos cordilleranos, chequee el estado de las rutas antes de salir y lleve cadenas, porque las ráfagas de más de 80 kilómetros por hora que se esperan para el sábado no son un dato menor.

Vuelvo a mi ventana del centro de Neuquén y miro el cielo, que ya empieza a cargarse de gris. Pienso en mi vecino, que me dijo esta mañana que el domingo pensaba ir a pescar al lago Pellegrini, y en la amiga que tiene que cruzar a Zapala el sábado para un trámite. Dos planes, dos realidades muy distintas: para uno el finde será un regalo de último momento del invierno, para el otro será un viaje con los ojos bien abiertos y la térmica bien puesta. El tiempo, una vez más, nos recuerda que en esta provincia no alcanza con mirar el pronóstico de la capital: hay que mirar también la zona a la que uno va, porque a veces la diferencia entre un sábado tranquilo y un sábado de cortar caminos se decide en pocos kilómetros. Yo, por las dudas, ya dejé la campera gorda colgada en la puerta y cargué el celular antes de salir: este viernes pide prudencia, pero también pide que no nos olvidemos de disfrutarlo, que después de todo todavía estamos a tiempo de bancarnos el último envión del invierno.

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Esteban ZapataSociedad y vida

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