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Un gen que casi nadie conoce y que puede estar detrás de la ansiedad, el déficit de atención y los abortos espontáneos

La variante del gen MTHFR está presente en cerca de la mitad de la población mundial y explica por qué muchos suplementos de ácido fólico no hacen efecto. El cambio en la suplementación es concreto, pero requiere un paso previo: saber que se la tiene.

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Esteban ZapataSociedad y vida · 5 DE SEPT DE 2026 · 2 min de lectura

Me lo crucé en una consulta de rutina, de esas que uno hace por cumplir. La médica de cabecera me pidió un análisis de sangre que nunca me había sacado y, entre los resultados, apareció un dato que me dejó pensando durante días: tengo la variante del gen MTHFR. Lo dijo con la misma naturalidad con la que se comenta un colesterol alto, pero lo que vino después me cambió la forma de mirar muchos malestares que arrastraba desde joven y que siempre había atribuido a otra cosa.

Resulta que el gen MTHFR —la sigla de metilentetrahidrofolato reductasa, un nombre que suena a trabalenguas— cumple una función muy precisa en el cuerpo: transformar el folato que llega por la alimentación o los suplementos en su forma activa, la que realmente puede usarse a nivel celular. Cuando hay una variante en ese gen, ese proceso falla. El organismo recibe folato o ácido fólico pero no lo aprovecha, por más que uno se tome las pastillas religiosamente. Y lo que no se transforma se acumula sin ser procesado.

Casi la mitad de la población y un dato que cambia la lectura de muchos síntomas

La variante está presente en aproximadamente el 46 por ciento de la población mundial, según la evidencia disponible. Quienes la portan pueden tener una carga mayor de ansiedad, de trastorno por déficit de atención e hiperactividad y, en las mujeres, una mayor incidencia de abortos espontáneos. Son síntomas que pocas veces se asocian con una causa genética tratable, y por eso suelen quedar flotando en el historial clínico sin un hilo conductor.

“Las personas no están rotas, simplemente tienen una deficiencia.”Gary Brecka, especialista en biología humana

La frase del especialista en biología humana Gary Brecka condensa lo que me dijo después la médica, con otras palabras: no hay que buscar un diagnóstico psiquiátrico donde lo que hay es un problema bioquímico con solución concreta.

El cambio concreto: pasar de ácido fólico a metilfolato

El ajuste práctico es directo y por eso resulta casi insólito que no sea más conocido: hay que reemplazar el ácido fólico por metilfolato, también denominado 5-MTHF, que es la forma ya biodisponible, la que el cuerpo asimila sin necesidad de conversión. Esto vale tanto para los suplementos individuales como para las vitaminas prenatales, donde la versión metilada es la indicada para mujeres en etapa gestacional con esta variante.

Hay una distinción que vale la pena tener clara para no caer en confusiones. El folato es la forma que se encuentra de manera natural en los alimentos —verduras de hoja verde, legumbres, hígado—. El ácido fólico, en cambio, es un compuesto sintetizado en laboratorio por primera vez en 1943 y, desde 1993, varios gobiernos lo incorporaron como agregado obligatorio en granos procesados: panes, harinas, cereales y pastas. Para quienes tienen la mutación MTHFR, ese agregado obligatorio no solo no es útil, sino que puede acumularse sin procesarse y generar, a la larga, complicaciones que nunca se conectan con el origen.

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Esteban ZapataSociedad y vida

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