Sábado, 26 de septiembre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕

Entre Ríos Informa

Treinta años después, el chiste de Homer con Brasil tenía una explicación mucho más simple de lo que todos imaginaban

Una línea del especial de Halloween de Los Simpson desató teorías durante décadas; lo que había detrás era apenas un remate improvisado por unos guionistas agotados.

LP
Ludmila PintosCultura y carnaval · 7 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

A veces uno vuelve a poner un cassette viejo, cree que va a descubrir el sentido oculto de la vida y termina encontrando algo mucho más modesto: un programador que ya eran las tres de la mañana y le puso play a cualquier cosa. Eso mismo, con menos drama y más rosca, fue lo que pasó con uno de los gags más comentados de Los Simpson, esa fábrica de misterios que en realidad es, casi siempre, una fábrica de ocurrencias de último momento.

Cuenta la leyenda que en el segundo segmento de "Casa del Árbol del Terror V" Homer manipula una tostadora, se manda a hacer un viaje temporal y, en medio del quilombo, suelta una frase que durante treinta años tuvo a los fans dando vueltas como trompos: "¡Lo que hay que ver! Soy la primera persona no brasileña que viaja atrás en el tiempo". La línea es de esas que se te quedan pegadas en la cabeza, de las que invitan a abrir un foro a las dos de la madrugada a buscarle las cinco patas al gato.

Las teorías que circularon durante décadas

  • Una de las lecturas más repetidas apuntaba al escritor Carlos Castaneda, famoso por sus relatos sobre chamanismo y viajes inducidos con peyote. Castaneda decía haber nacido en San Pablo, aunque en realidad era peruano, y nunca habló de viajes en el tiempo en sentido estricto, así que la pista cerraba a medias.
  • Otra hipótesis lo vinculaba al realismo mágico latinoamericano y a la corriente McOndo, heredera de "Cien años de soledad", donde lo fantástico convive con lo cotidiano sin pedir permiso.
  • También circuló la idea de que el guiño era para Alberto Santos-Dumont, el inventor brasileño que le disputó a los hermanos Wright la paternidad del primer vuelo con motor.

Yo confieso que la primera vez que lo escuché me largué a buscar teorías en cuanta página encontré a mano, seducido por la idea de que Los Simpson guardaban referencias ocultas como quien esconde figuritas en una caja de galletitas. Y claro, también porque la frase tiene algo que suena a código secreto, a mensaje cifrado para iniciados. Pero la realidad, como suele pasar, es bastante menos poética.

Según se supo después, Homer tenía que decir originalmente que era "la primera persona de no ficción" en viajar en el tiempo, y la escena iba a terminar cuando Sherman y el señor Peabody le aclaraban que era el segundo. Los guionistas trabajaron horas extra buscando un remate mejor, no lo encontraron y, cuando ya estaban con el tanque vacío, alguien tiró la palabra "Brasil" porque sonaba graciosa. Y se quedó. Así de simple, así de mundano, así de parecido a cómo se escribe buena parte de la cultura popular: con un deadline encima y un café frío al lado del teclado.

El cameo de Sherman y Peabody, un viaje dentro del viaje

Justamente esos dos personajes que aparecían para corregir a Homer, el chico Sherman y su perro con anteojos, el señor Peabody, vienen de otra serie animada histórica llamada "Las aventuras de Rocky y Bullwinkle". Su premisa era de las que enamoran: un perro intelectual y su amigo humano viajaban por distintas épocas con una máquina llamada WABAC. El dúo tuvo su propio film en 2014, que facturó alrededor de 275 millones de dólares, y después resucitó en una nueva serie de cuatro temporadas, prueba de que el público sigue cayendo rendido ante este tipo de propuestas.

Después de averiguarlo, la sensación que me quedó fue casi tierna. Porque uno tiende a imaginar que cada frase famosa de Los Simpson fue pergeñada por un grupo de genios iluminados, con mapas conceptuales y bibliografía sobre la mesa, cuando muchas veces lo que hubo fue un equipo humano, cansado, escribiendo contra reloj, optando por lo que les arrancó una sonrisa en el último intento. Eso, en vez de arruinar el chiste, lo hace más querido: lo baja del pedestal y lo convierte en un trabajo colectivo hecho con oficio y con algo de buena suerte.

Si te copa investigar este tipo de capas de la serie, te recomiendo volver a ver "Casa del Árbol del Terror V" con la guía oficial a mano, leer las entrevistas al equipo de guionistas de esa temporada y, si te queda energía, meterte con los especiales de Halloween anteriores y posteriores. Ahí se entiende por qué Los Simpson siguen siendo una usina de frases que parecen enigmas y resultan, casi siempre, instantes muy humanos de un equipo escribiendo a la pesca, sin red.

LP
Ludmila PintosCultura y carnaval

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo