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Ted Lasso vuelve a la cancha con la cuarta temporada y se atreve a romper su propio final

Apple TV+ retoma la historia del AFC Richmond con incorporaciones, vínculos renovados y la pregunta de fondo sobre si una serie puede reinventarse después de un cierre que parecía definitivo.

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Ludmila PintosCultura y carnaval · 14 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

Imaginensé la escena: el pasillo del AFC Richmond vuelve a iluminarse con esa luz tibia que ya es un sello de la casa, y en la pared aparece otra vez el cartel con el semblante de Ted Lasso, ese entrenador estadounidense que llegó a Inglaterra sin entender nada del fútbol y se ganó un lugar en el corazón de medio mundo. Después de tres temporadas que parecían haber cerrado la historia, Apple TV+ decide correr el marcador y traer una cuarta entrega que ya está en pantalla, y lo que se ve allí es un universo que se anima a correrse del centro de la cancha para abrir nuevas líneas de juego.

La serie, creada por Jason Sudeikis, Bill Lawrence y Brendan Hunt, se convirtió durante la pandemia en una de esas rarezas que aparecen cada tanto: una comedia optimista sobre el deporte que funcionó como contrapeso emocional en una época durísima. Ese público que la adoptó en 2020 es el que ahora se reencuentra con personajes que muchos daban por cerrados, y con la expectativa lógica de saber si la vuelta honra lo construido o lo fuerza.

Lo que cambia en el Richmond de esta temporada

La incorporación más visible de esta cuarta temporada es el desembarco del equipo femenino del club. No es un detalle decorativo: las nuevas jugadoras traen sus propias dinámicas, sus tensiones internas y sus momentos de frescura, y se cruzan con el elenco clásico generando tramas que hasta ahora la serie no había explorado. La entrenadora Alice Chilton se suma como una de las caras nuevas más destacadas del reparto y aparece llamada a ocupar un lugar propio dentro del universo.

Al mismo tiempo, los personajes históricos vuelven con arcos renovados: Keeley Jones, que en la temporada anterior había consolidado su propia agencia de relaciones públicas y definido su camino en forma independiente, reaparece ahora envuelta en un nuevo vínculo con Roy Kent. Rebecca, mientras tanto, atraviesa un romance con un personaje llamado Matthijs y enfrenta conflictos donde se le mezclan la vida personal y la profesional, dos frentes que la serie suele tratar con bastante cuidado.

“Hubiera sido un flaco favor a nuestra nueva historia no traer de vuelta a uno de los protagonistas originales.”Brendan Hunt, cocreador de la serie

¿Y después del final, qué?

Lo cierto es que la tercera temporada se despidió con aroma de cierre: varios personajes habían cerrado sus arcos, Richmond había alcanzado una suerte de paz interna y la historia parecía haber dicho lo que tenía que decir. Por eso la pregunta que sobrevuela este regreso es casi inevitable: ¿se puede reiniciar una serie sin traicionar lo que la hizo funcionar? Los guionistas parecen haber tomado el camino de no repetir: en lugar de estirar lo viejo, plantan conflictos nuevos sobre cimientos conocidos.

  • Vuelve el elenco original, con Sudeikis al frente y Brendan Hunt, Juno Temple y Hannah Waddingham en roles centrales.
  • Se incorpora el equipo femenino del AFC Richmond, con nuevas dinámicas internas.
  • La entrenadora Alice Chilton se suma como una de las caras nuevas más relevantes.
  • Keeley y Roy Kent abren un vínculo que no existía en las temporadas anteriores.
  • Rebecca atraviesa un romance con un personaje llamado Matthijs y suma conflictos laborales.
  • La historia se anima a correr el centro de la cancha después de un cierre que parecía definitivo.

A mí, que sigo a la serie desde el primer partido improvisado en el campo del Richmond, este movimiento me genera una mezcla rara: por un lado, me gusta que se animen a probar en lugar de quedarse repitiendo el molde; por el otro, me da un poco de pudor ver arcos que parecían terminados abrirse de golpe, como cuando un jugador ya retirado vuelve a ponerse los botines y uno no sabe si disfruta o le duele mirarlo. Veremos cómo lo resuelve el guion con el correr de los capítulos.

Si todavía no la empezaron, esta puede ser una buena puerta de entrada: la serie mantiene su tono cálido y se entiende sin haber visto las temporadas previas. Y si ya son fans de siempre, dense el gusto de volver a ese pasillo, miren con paciencia las primeras escenas y déjense llevar por un regreso que promete no pedir disculpas por existir.

LP
Ludmila PintosCultura y carnaval

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