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Stuart, el Flash de la edad de oro y un cómic que se vuelve realidad (o casi)

El spin-off de "The Big Bang Theory" se mete de lleno en el universo de DC con Andy Ridings como Jay Garrick, en reemplazo de Linterna Verde. Una excusa para cruzar dimensiones, charlar de historieta y dejarse llevar por el espíritu carnavalero de la pantalla chica.

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Ludmila PintosCultura y carnaval · 18 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

Me imagino la escena casi sin querer: la tienda de historietas de Stuart, las luces del local titilando como si fueran parte del decorado de cualquier carnaval del interior, y de pronto las paredes se vuelven páginas. Ahí empieza el penúltimo episodio de "Stuart no consigue salvar el universo", que cada vez se anima más a romper los límites del living room comedy que le dejó como herencia "The Big Bang Theory". En esta entrega, Kevin Sussman sigue encabezando un grupo que, dicho sea de paso, ya dejó muy atrás la lógica del sitcom tradicional para pisar tierra de aventuras.

La comparsa protagonista —Stuart y compañía— ya había terminado el capítulo anterior adentro de un cómic. Sí, adentro, entre viñetas, como si el papel se hubiera tragado al lector. Y esa trampa dentro de la propia tienda es la que sirve de escenario para el cruce con DC que toda la temporada venía prometiendo. Lo que nadie les había adelantado era que el superhéroe invitado iba a ser Flash, y nada menos que en su versión más antigua: Jay Garrick, el de la edad de oro, con su casco alado y todo.

Un cameo con historia propia

A Garrick lo interpreta Andy Ridings, un actor con trayectoria en el género y fogueado en papeles donde lo físico y lo excéntrico se dan la mano. La elección no fue un detalle caprichoso. Según contó Zak Penn, uno de los responsables de la serie, la idea original era mucho más verde —literalmente—: el plan era sumar a Linterna Verde. Pero del otro lado de la Warner había otra serie en desarrollo centrada en ese personaje, "Linternas", y los derechos de uso no cerraban. Lo que iba a ser un cameo terminó en un cambio de planes.

“Comprendimos la restricción y, junto con Bill Prady, encontramos una ventaja narrativa en la alternativa. Para una historia que necesitaba desplazamientos entre dimensiones, Flash podía funcionar mejor que el personaje elegido inicialmente.”Zak Penn

El cambio hasta quedó estampado en el título del capítulo: "Spoiler: no hemos conseguido a Linterna Verde". Una autorreferencia juguetona, casi un guiño al público que sigue estas movidas desde la producción, y un recordatorio simpático de que detrás de cada cameo hay contratos, tiempos y decisiones que el espectador común ni imagina.

Por qué Jay Garrick y no otro Flash

Otra de las decisiones que llamó la atención fue ir a buscar la versión más antigua de Flash en lugar de las encarnaciones modernas. Penn lo explicó en una entrevista con tono distendido: les resultaba divertido ese costado "ridículo" del personaje, sin ninguna intención de ofensa. Es decir, un Flash anterior, con sus tonos sepia, su calcomanía en la pechera y su estética de otra época, funcionaba como insumo cómico y como ancla nostalgia para los lectores más veteranos. Para mí, que crecí viendo a mi viejo revolver viejas ediciones de la edad de oro, ver a Garrick en pantalla es una de esas pequeñas alegrías que la televisión todavía puede dar.

Carnaval, historieta y una segunda temporada a la vista

Lo que más disfruto de este tramo de la serie es cómo se combina el espíritu del carnaval con la aventura: entran a un mundo dibujado, se cruzan con un superhéroe clásico y vuelven a la realidad con el mismo traje que llevaban al entrar. Toda una metáfora de lo que hacen las comparsas cuando salen a desfilar: ingresar en un universo paralelo, dejar el cuerpo en la avenida y volver renovada la otra madrugada. Y lo mejor es que a la primera temporada todavía le queda su episodio final para cerrar este arco. La continuidad, además, ya está garantizada con una segunda temporada confirmada.

Como siempre que les acerco una recomendación, no me queda más que invitarlos a buscar el penúltimo capítulo, dejarse llevar por la mezcla improbable y, de paso, rendirle un pequeño homenaje a la historieta que nos vio crecer. Si tienen ganas de comentar qué les gustaría ver en las próximas aventuras del grupo, bienvenidos: acá abajo los leo, como en cualquier esquina de corsódromo donde la conversación se prende sola.

LP
Ludmila PintosCultura y carnaval

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