Se escapó en los penales: Argentina se quedó con la plata y el corazón lleno en Rosario
La Sub 19 igualó sin goles con Paraguay en una final áspera y caliente, cayó 5-4 en la definición desde los doce pasos y cerró los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 con la medalla de plata, ante 30.000 almas en el estadio de Newell’s.

Lo cuento desde la popular, con el sol todavía pegando en la frente y el río cerca, porque hubo que estar ahí para sentirlo: la Selección Argentina Sub 19 se quedó a un suspiro del oro. Cero a cero en los noventa, serie 5-4 en contra en los penales y una medalla de plata que duele, sí, pero que también sirve para entender hacia dónde crece este plantel que dirige Diego Placente.
Una final que se peleó con el cuchillo entre los dientes
Paraguay fue el rival incómodo desde el primer día, el mismo que en el debut se había llevado un 2-1. Esta vez el equipo argentino manejó más la pelota, generó más, aunque volvió a faltarle ese último pase que rompe partidos. En el complemento, con los ingresos de Ramiro Tulián y Jainikoski, la Selección pasó al 4-3-3 y se acercó con peligro: Jainikoski quedó mano a mano con el arquero Leonardo Sosa y la mandó afuera; sobre el cierre, Domínguez Ávila y Tulián tuvieron dos chances más que tampoco quisieron entrar.
La tanda, con el alma en la boca
Desde los doce pasos, Paraguay no falló ni uno: cinco remates, cinco goles, y el cierre con la firma de Mauro Coronel desatando el festejo guaraní. Del lado argentino acertaron Esquivel, Franco Domínguez Ávila, Thiago Pérez y Facundo Jainikoski. El único que se torció fue Leandro Olima, que ejecutó el cuarto y lo desvió. El viento del río no perdona a nadie en Rosario, y esta vez se inclinó para el otro lado.
El camino hasta la final, un golpe de suerte con oficio
Para meterse en la definición, la Argentina tuvo que sufrir de lo lindo. Empató 1-1 con Venezuela con un gol en tiempo de descuento y selló la clasificación por diferencia de gol. Después, en la semifinal, volvió a aparecer sobre el cierre para dejar en el camino a Perú. Cinco partidos en diez días: ese ritmo termina pesando en las piernas, lo dijo el propio Placente y lo gritó la cancha.
- La transformación de Ian Subiabre y Domínguez Ávila como dupla de ataque, con un Subiabre que pide más minutos y protagonismo.
- La variante de pasar de línea de cinco al 4-3-3 en el complemento, una señal de lectura de partido que el cuerpo técnico deberá afinar.
- La aparición de Ramiro Tulián y Jainikoski como cambios ofensivos que cambiaron la dinámica en el segundo tiempo.
- El golpe anímico de los penales: convertir al arquero Máximo Leguizamón en referente de la próxima gira y rodearlo de una defensa más sólida.
- La gestión del físico: cinco partidos en diez días dejaron la lección de que hace falta rotar antes y mejor para no llegar sin gasolina a la final.
“Los chicos todavía tienen mucho que aprender, y los errores también forman parte de ese aprendizaje.”Diego Placente, DT de la Sub 19
Mi balance, con la voz todavía un poco ronca de cantarle al equipo desde la tribuna: se ganó una plata que vale más de lo que parece, en una final que se le escapó por detalles y por el desgaste. Ahora hay que girar la página rápido y pensar en lo que viene. El próximo rival de la Sub 19 será Ecuador, en horario a confirmar por la próxima ventana de amistosos internacionales. La cita ya está en la cabeza: habrá que ajustar la puntería y volver a la carga.
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