Salud mental en alerta: las internaciones se disparan y el sistema público pelea contra la saturación
Un relevamiento federal con datos de 14 provincias muestra que las consultas ambulatorias crecieron 23% en el último año y las internaciones, 42% entre 2023 y 2026. El informe fue presentado en el Senado, en medio del debate por la reforma de la Ley de Salud Mental.

Son las diez de la mañana y en la guardia del hospital público de la provincia de Buenos Aires ya hay una fila de familias esperando. Una madre, con su hija adolescente del brazo, se sienta en un banco de plástico gris; un joven mira el piso con las manos cruzadas; un señor mayor espera con un sobre de estudios clínicos apoyado sobre las rodillas. No todos vinieron por una fiebre o un dolor de panza. La mayoría, me cuentan los propios trabajadores del lugar, llegó por algo que hace apenas unos años casi no aparecía en las planillas de los sábados a la mañana: un problema de salud mental.
Lo que hace años parecía una excepción empieza a ser regla, y los números fríos que se conocieron esta semana lo confirman de manera elocuente. Las consultas ambulatorias por salud mental crecieron 23% en el último año en la Argentina y las internaciones se incrementaron 42% entre 2023 y 2026, con un salto adicional del 12% solo en los últimos doce meses. La foto completa surge de un relevamiento federal que coordinó la Universidad Nacional de Lanús, con datos aportados por las máximas autoridades sanitarias de 14 provincias que, en conjunto, representan más del 70% de la población del país.
Qué provincias relevaron y qué pasa con los más chicos
El trabajo incluyó a Buenos Aires, Catamarca, Córdoba, Formosa, Jujuy, La Pampa, La Rioja, Misiones, Neuquén, Salta, Santa Cruz, Santa Fe, Santiago del Estero y Tierra del Fuego, y también participaron del encuentro Entre Ríos y Río Negro. Una de las señales más fuertes del informe es que la demanda sube con fuerza entre los más jóvenes: las provincias detectaron un crecimiento pronunciado de la atención de niñas, niños y adolescentes, y de personas que venían del sistema privado y, tras perder la cobertura de una obra social o una prepaga, recalaron en el hospital público. En la provincia de Buenos Aires, según el relevamiento, tres de cada diez consultas que se atienden en las guardias hospitalarias ya corresponden a problemas de salud mental.
- Consultas ambulatorias: subieron 23% en el último año.
- Internaciones: crecieron 42% entre 2023 y 2026, con un 12% adicional en los últimos doce meses.
- Más atención de niños, niñas y adolescentes.
- Caída de la cobertura privada y migración al sistema público.
- En Buenos Aires, 30% de las guardias son por salud mental.
Más camas, pero equipos al límite
Frente a ese escenario, las provincias intentaron responder. Entre 2021 y 2026 se incorporaron al menos 388 nuevas camas de salud mental en hospitales generales, y trece de las catorce jurisdicciones ampliaron sus redes comunitarias con centros de día, equipos territoriales, viviendas asistidas y dispositivos específicos para el abordaje de consumos problemáticos. Aun así, las propias autoridades provinciales reconocieron ante la universidad que esas capacidades están sobreexigidas frente a una demanda que no cesa, y que hay serias dificultades para completar los equipos con disciplinas críticas. Falta personal especializado, faltan psiquiatras, faltan psicólogos y faltan acompañantes terapéuticos, y esa falta se siente sobre todo en el interior del país, adonde la rotación de profesionales es constante y los sueldos del sistema público no siempre alcanzan para retenerlos.
El reclamo a la política y el debate en el Senado
El informe fue presentado en el Senado, justo cuando el Congreso discute una reforma de la Ley Nacional de Salud Mental, vigente desde 2010. Las autoridades provinciales plantearon que la propuesta elimina marcos y garantías sobre los que se sustenta la política de salud mental sin incorporar, al mismo tiempo, el financiamiento necesario para ampliar la capacidad de respuesta de los sistemas públicos. Entre las prioridades que dejaron por escrito figuran cuatro ejes: aumentar la inversión, ampliar la infraestructura y los recursos humanos, garantizar el acceso a medicamentos y producir información epidemiológica nacional de calidad, además de recuperar una coordinación efectiva entre Nación, provincias y municipios que, según reconocieron, hoy funciona a los tropezones.
“Las capacidades están sobreexigidas frente a una demanda que no cesa, y hay dificultades para completar equipos con disciplinas críticas.”Autoridades sanitarias de las provincias relevadas
Vuelvo a pensar en esa chica adolescente del banco de plástico gris, en su madre que le sostiene la mano mientras esperan ser atendidas, y en el joven que mira el piso como si quisiera atravesarlo. Detrás de cada uno hay una historia, y detrás de cada historia hay un sistema de salud que intenta, muchas veces con lo justo, dar una respuesta. Los números del 42% en las internaciones y del 23% en las consultas no son una estadística abstracta: son el termómetro de un país que está padeciendo más, que pide ayuda con más frecuencia y que, al mismo tiempo, debate cómo reorganizar la manera en que esa ayuda se brinda. La discusión en el Congreso, que se da mientras las guardias se llenan y los equipos profesionales se desgastan, va a terminar de definir si esa mano que hoy se ofrece desde el hospital público llega a tiempo o se queda corta.
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