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Peppa Pig crece: George deja de escuchar del todo bien y Evie llega para revolucionar la casa de los Cerdito

La serie animada británica estrena su undécima temporada el 7 de septiembre con dos movimientos que reordenan una dinámica familiar sostenida durante más de dos décadas. El nuevo showrunner, Adam Redfern, explica por qué la protagonista sigue vigente y qué aprendizajes dejó el trabajo con la Sociedad Nacional de Niños Sordos del Reino Unido.

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Esteban ZapataSociedad y vida · 3 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

Lo confieso: la primera vez que escuché que George Cerdito iba a usar audífonos sentí algo que no esperaba frente a una serie que ya llevan puestas varias generaciones de chicos en todo el mundo. No era ternura exactamente, ni tampoco incomodidad; era, más bien, la sensación de estar ante un programa que después de veinte años al aire se animaba a mirarse en el espejo de las familias reales y preguntarles, con la simpleza de un dibujo animado, si de verdad estaban reflejadas ahí. Esa impresión me acompañó mientras recorría los detalles de la undécima temporada de Peppa Pig, que se estrena el 7 de septiembre, y que trae dos movimientos que alteran lo que el público conocía de memoria: George, el hermano menor, tiene pérdida auditiva moderada, y la familia Cerdito suma a una beba llamada Evie, que aparece para desordenar un hogar al que muchos chicos y muchos grandes yaconsideraban su segunda casa.

La persona al mando de esta nueva etapa se llama Adam Redfern, un showrunner con experiencia en títulos como Las aventuras de Paddington y Go Jetters, que asumió la conducción creativa del programa hace apenas unos meses. Cuando me lo imagino sentado frente a más de cuatrocientos episodios ya producidos, entiendo perfectamente la presión del momento: la fórmula funciona, el personaje es querido, pero la pantalla también se cansa de verse siempre igual, y los chicos, que son los jueces más severos que existen, enseguida lo notan. Redfern lo dice con una franqueza que me resultó atractiva: el punto de partida fue preguntar cómo encontrar caminos nuevos sin tirar por la borda lo que siempre funcionó, y esa pregunta, en realidad, es la misma que se hace cualquier padre o madre cuando nota que el nene ya se sabe de memoria el capítulo de la tarde.

Peppa no es perfecta, y por eso sobrevive

“Es imperfecta, se mete de cabeza en las situaciones, es curiosa y es muy fácil identificarse con ella. Muchos personajes preescolares son demasiado perfectos y por eso no perduran. Peppa comete errores, pero al final de cada episodio aprende a ser más amable y a comportarse mejor.”Adam Redfern, showrunner de Peppa Pig

Esa reflexión me parece la clave de todo, y la quiero compartir con quien esté leyendo. Los chicos no quieren héroes de porcelana que nunca se equivocan, quieren ver a alguien que se ensucia las manos, que dice cosas que no debe, que tiene berrinches y después se sienta a pensar qué hizo mal. Peppa, con su carácter fuerte y su tendencia a meter la pata, es un personaje con el que cualquier pibe de tres, cuatro o cinco años puede sentirse identificado, y eso explica que la serie haya sobrevivido al recambio generacional, a los cambios de plataforma y a la multiplicación de ofertas que tienen hoy los más chicos frente a la pantalla.

Cómo se trabajó el tema de la pérdida auditiva

  • La trama de George y su pérdida auditiva se desarrolló con asesoramiento de la Sociedad Nacional de Niños Sordos del Reino Unido.
  • El equipo aprendió que no hay dos experiencias iguales frente a la pérdida auditiva: cada persona la vive de manera diferente.
  • Los episodios se construyeron para ser accesibles y estar adaptados al nivel de comprensión de los chicos.

Un bebé para desordenar la casa

La llegada de Evie, en tanto, responde a otra lógica que también me resonó: después de dos décadas con la misma estructura familiar, había que sacudirla, y qué mejor manera de hacerlo que con un recién nacido. Redfern lo explica con una observación que aplica tanto a la ficción como a la vida cotidiana: la irrupción de un bebé en una familia donde todo parecía ordenado es algo con lo que muchos adultos se identifican, incluso si no tienen un tercer hijo. El agotamiento visible de Mamá y Papá Cerdito, ocupados ahora criando a tres chicos, también está pensado para que los padres y las madres que están del otro lado de la pantalla encuentren su propio reflejo y se permitan, por un rato, sentirse comprendidos por un dibujo animado.

El equipo también metió dentro de los episodios un tema que a esta altura es un clásico de las discusiones familiares: el tiempo frente a las pantallas. Mamá Cerdita y Papá Cerdito tienen escenas en las que le piden a Peppa que deje la tableta y salga a jugar, y Redfern lo justifica con una idea que, como padre, suscribo sin dudarlo: el contenido infantil tiene que justificar el tiempo que los chicos le dedican, y un episodio de Peppa debe ofrecer calidez, humor y valores concretos. Mientras escribo esto pienso en George con sus audífonos nuevos, en Evie llorando a las tres de la mañana en la casa de los Cerdito, y en Peppa aprendiendo, una vez más, a portarse un poco mejor. Y me quedo tranquilo: si una serie que ya pasó los veinte años se anima a mirar hacia adentro con esta honestidad, todavía hay bastante tela para cortar.

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Esteban ZapataSociedad y vida

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