Paredes, la duda que no se va: el Vasco y el Maraca lo esperan con o sin el caudillo
Arruabarrena dejó la puerta abierta a la presencia del capitán en la semifinal de la Sudamericana, aunque reconoció que todavía hay riesgo. El Xeneize viaja a Río con la obligación de ganar y con un mediocampo que puede cambiar de fisonomía a último momento.

Salimos de la práctica de Flamengo con una sensación rara. Se cuenta uno que Rodolfo Arruabarrena ensayó con Paredes a la par del grupo, que el cinco quiere jugar la revancha ante Vasco en el Maracaná, pero que todavía no está confirmado. La definición, según dijo el propio técnico, se va a tomar sobre la hora. Y eso ya es una declaración de intenciones: o lo prueban al límite, o lo cuidan para no perderlo por mucho más tiempo.
El desgarro y la carrera contra el reloj
Paredes se rompió el isquiotibial derecho frente a Instituto hace once días, un desgarro grado dos que en cualquiermanual pide al menos tres semanas de recuperación. El Laucha, como lo llamamos en la tribuna, le metió fichas a la recuperación, hizo todo lo que había que hacer y até cimapó al plantel que viajó a Río de Janeiro. La pregunta es si el cuerpo le va a responder en la altura del Maracaná, con la humedad carioca pegada en la nuca y un partido que se juega a cuchillo.
“Él quiere estar, pero hay un riesgo, ya veremos.”Rodolfo Arruabarrena
El técnico fue cauto, casi con la pilcha de quien no quiere quemarse solo. Aclaró que los plazos no son los ideales y que la decisión se va a tomar en las horas previas, después de evaluar cómo responde el músculo en el calentamiento. Eso, traducido al lenguaje de la cancha, significa que Paredes puede estar desde el arranque, puede entrar en el segundo tiempo o puede quedarse en el banco viendo el partido con la misma cara de fastidio que tenemos todos.
El planteo y la cabeza del capitán
Más allá del nombre propio, Arruabarrena marcó la cancha en lo táctico. Dijo que van a leer el partido, que habrá momentos para defender y momentos para atacar, y que el mensaje para el grupo es arrancar ganando. Sabe que en la ida Boca no resolvió la serie como esperaba y que este miércoles no hay espacio para dudar: hay que ganar o, al menos, forzar los penales para meterse en la final de la Sudamericana.
Lo de Paredes, mientras tanto, parece un capítulo aparte. No es solo una decisión deportiva, es una señal de carácter. El capitán se entrenó al límite para no perderse la cita, se subió al avión con una molestia que todavía existe y se puso a disposición del técnico. Que juegue o no será producto del riesgo que el cuerpo técnico esté dispuesto a asumir. Lo que ya quedó claro es que el Laucha no se baja por las dudas. Próximo rival: Vasco da Gama, en el Maracaná, este miércoles a partir de las 21:30, hora de la Argentina.
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