Neuquén se prepara para una final de robótica con aroma a mundial: dos escuelas locales ya tienen su lugar en la pista
El Centro de Convenciones Domuyo recibirá el viernes 25 y el sábado 26 de septiembre la definición de la Copa Robótica Educabot 2026, con 48 equipos de estudiantes secundarios de todo el país. El ganador se llevará un pasaje al FIRST Global Challenge de 2027. El Colegio Neuquén Oeste y la EPET 25 de Plottier serán los anfitriones en la pista.

Son las nueve de la mañana del viernes 25 de septiembre y el Centro de Convenciones Domuyo, en Neuquén capital, todavía huele a café recién servido en los dispensers del foyer. Pero lo que verdaderamente empieza a despertar no es el edificio: son las cajas de herramientas, las baterías que se prueban con un tester, los cables USB enrollados con prolijidad de manual y los robots que los chicos y las chicas arrastran en carros hasta la línea de largada. Uno tiene pintura naranja y el nombre Casi Media Docena escrito a mano; otro, azul metálico, lleva la inscripción Wind Warriors en el chasis. Los dos son neuquinos y los dos están acá para jugar la final.
La cita es la definición nacional de la Copa Robótica Educabot 2026, que se extenderá también durante el sábado 26 y que promete, según me contaron los organizadores, una de las escenas más convocantes del calendario escolar tecnológico del país. La entrada será libre y gratuita, con inscripción previa a través de la página del evento. La idea es sencilla de explicar y ambiciosa de cumplir: que estudiantes secundarios de toda la Argentina se midan en pista con prototipos autónomos y radiocontrolados, y que el conjunto ganador se suba al avión que lo llevará, en 2027, al FIRST Global Challenge, la competencia internacional de robótica que cada año reúne a delegaciones de más de un centenar de naciones.
Una final con formato federal
En total serán 48 los equipos que pisen el Domuyo: dos representantes por cada una de las 24 jurisdicciones del país. Algunas plazas ya están confirmadas y otras dos, las de Formosa y Corrientes, se definirán en las próximas semanas. Cada delegación está integrada por cinco estudiantes de entre 15 y 18 años, más un docente que los acompaña como mentor. Para evitar cualquier asimetría, todos los equipos recibieron en forma gratuita los mismos kits de robótica y el acceso a idénticas plataformas educativas, una decisión que buscó nivelar el punto de partida entre escuelas técnicas de grandes ciudades y establecimientos del interior profundo.
- Casi Media Docena, del Colegio Neuquén Oeste, se clasificó tras quedarse con el primer puesto en la instancia provincial.
- Wind Warriors, de la EPET N.º 25 de Plottier, completó la cuota local y también dirá presente en la pista del Domuyo.
- Los demás equipos provienen de las otras 22 jurisdicciones y representan a escuelas públicas y privadas de distintos puntos del país.
Cinco meses de trabajo antes del primer pitazo
El proceso que culminará en Neuquén arrancó en abril, con una etapa de formación que mezcló lo virtual y lo presencial. Los chicos y las chicas atravesaron desafíos de inteligencia artificial, ejercicios de lógica colaborativa y tareas de diseño y programación de los robots que ahora tendrán que demostrar en pista. La propuesta, impulsada por Educabot con el acompañamiento de la Fundación Sadosky y el respaldo técnico de Experiential Robotics Platform (XRP), promete un aprendizaje al estilo maker: aprender haciendo, equivocándose y arreglándose con el compañero de al lado, sin necesidad de tener experiencia previa en programación.
Los números que dejó la edición de este año ayudan a dimensionar lo que se vivirá en el Domuyo: más de 15.000 estudiantes de 1.300 instituciones participaron del recorrido formativo. Y hay un dato que me parece importante subrayar: el 66 por ciento de esos establecimientos pertenece a localidades del interior del país. Es decir, la mayoría de los chicos y las chicas que llegan a esta final no vienen de las grandes capitales, sino de pueblos y ciudades chicas donde, muchas veces, una computadora conectada a internet y un kit de robótica son la primera ventana al mundo de la programación y la ingeniería.
Mientras los jueces terminan de calibrar los sensores de pista y los mentores revisan por última vez las listas de gomas y tornillos de repuesto, en el salón principal se mezclan los acentos: porteño, tucumano, mendocino, chaqueño, y por supuesto neuquino. Casi Media Docena y Wind Warriors ya están instalados en sus boxes, con la cámara del celular lista para registrar el primer cruce. Lo que pase en las próximas 48 horas en esta pista no les cambiará la vida a los chicos, pero sí puede marcar el comienzo de una historia que, con un poco de suerte, los termine llevando al escenario más grande de la robótica escolar del planeta. Uno, mientras tanto, se queda mirando cómo un robot pintado de naranja sortea su primer obstáculo, y piensa que a veces las mejores noticias empiezan así: con un motor que zumba y un montón de chicos que todavía no terminan de creer que estén acá.
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