Moria, la serie y los Vadalá: cuando la ficción se cruza con dos demandas y una pregunta incómoda
A menos de un mes del estreno en Netflix, dos hijos del exmarido de Moria Casán llevan a la Justicia a la plataforma, a la productora y al director. Mientras la primera audiencia avanza, el abogado de la vedette defiende el retrato y la familia pide resarcimiento y disculpas públicas.

Imaginate el escenario: la avenida Corrientes llena de luces, las comparsas sacudiendo lentejuelas y, en medio del ruido, un living donde dos hermanos discuten si la ficción puede ponerle nombre y apellido a la herida. Eso, más o menos, es lo que acaba de pasar con la serie biográfica de Moria Casán en Netflix: a menos de un mes del estreno, la producción acumula dos demandas judiciales que ya tienen fecha en los tribunales y que reabren un debate que en Argentina siempre vuelve, el de los límites entre contar una vida y vulnerar a los que la rodearon.
La primera en moverse fue Ingrid, una de las hijas de Luis Vadalá, exmarido de Moria, que ya tuvo su primera audiencia. La segunda llega ahora de la mano de Ramiro, su hermano, quien decidió ampliar el listado de demandados: además de Netflix, de la productora y de la propia Moria, sumó al director de la serie, Javier Van de Couter, un detalle que no es menor porque lleva la discusión al terreno de las decisiones artísticas y no solo del contrato con la plataforma.
Qué se reclama y por qué
Los pedidos de Ramiro Vadalá se ordenan alrededor de tres ejes: daño psicológico, daño moral y un perjuicio directo a la imagen de su padre. En el centro de la queja están escenas donde el personaje aparece consumiendo sustancias, ejerciendo violencia e incluso desnudo frente a una hija menor de edad, situaciones que, según la familia, habilitaron críticas públicas sobre la figura de Vadalá en redes y medios.
Lo que no se pide, y vale la pena subrayarlo, es editar la serie ni bajar las escenas que incomodan. El reclamo apunta a un resarcimiento económico, cuyo monto se discutirá en audiencias posteriores, y a un pedido de disculpas públicas. Es decir, la familia no quiere que la historia deje de contarse: quiere que alguien se haga cargo de cómo se contó.
La defensa de Moria: "¿Ser mecánico es despreciar a alguien?"
Desde el estudio que asesora a Moria Casán, el abogado César Carozza salió a cuestionar los argumentos de la familia en los medios. El punto más comentado fue su reacción al reproche por una escena donde el personaje es presentado con un origen humilde y un trabajo en mecánica. Lo dijo textual, con ese tono de quien no entiende la objeción: "¿Y eso es menospreciar a alguien? ¿Ser mecánico es despreciar a alguien?". Para la defensa, la serie narra una época y un ambiente, no construye una ofensa.
Un dato que cambia la discusión
Hay un antecedente que la causa no puede ignorar y que, a mi entender, le da una vuelta de tuerca al debate: en 2007, el propio Luis Vadalá entró a la casa de Gran Hermano Famosos con cámaras activas las 24 horas y, ante el país, relató en primera persona varios de los episodios que hoy la serie ficciona. Esa coincidencia no borra el reclamo de los hijos, pero obliga a discutir dónde termina el derecho a contar una historia y dónde empieza el derecho de los terceros a que su intimidad no sea reordenada en una dramatización.
- La serie no menciona el apellido Vadalá en ningún momento: al personaje se lo llama siempre por su nombre de pila, un detalle que la defensa considera clave y que la familia,, no ve como suficiente.
- La próxima audiencia de la causa de Ramiro está prevista para fines de septiembre y será el primer cara a cara formal entre las partes.
- El abogado de Moria ya marcó la cancha pública al cuestionar la objeción sobre el origen humilde del personaje y el oficio de mecánico.
- El reclamo no pide modificar el contenido de la serie: apunta a plata y a disculpas, lo que deja abierto el debate sobre cuánto pesa lo económico frente a lo simbólico.
Yo, que vengo siguiendo la carrera de Moria desde los años en que llenaba las marquesinas de la calle Corrientes, no puedo dejar de pensar que esta serie le debía un capítulo entero a esa zona de su vida. Pero también soy de las que cree que contar una historia no debería ser un permiso automático para lastimar a los que están alrededor, sobre todo cuando hay menores involucrados y cuando las plataformas globales tienen un alcance que ningún reality de los 2000 podía siquiera soñar. Si el resarcimiento llega y las disculpas se piden, lo sabremos por los tribunales; lo que ya sabemos es que la pregunta sobre los límites de la biografía audiovisual, en Argentina, se acaba de volver a poner sobre la mesa y no va a bajarse sola.
Recomendación para esta semana: mirá el primer capítulo de la serie con la biografía de Moria en una mano y la cobertura judicial en la otra. Vas a entender mejor por qué dos hermanos sienten que la ficción los atravesó y por qué su defensa considera que esa misma ficción es, simplemente, la verdad de una época. Mientras tanto, te dejo la pregunta que le da título a esta columna y que, sospecho, va a volver cada vez que un biopic argentino cruce la línea entre lo público y lo privado: ¿creés que una producción biográfica debería tener límites legales sobre cómo retratar a personas del entorno del protagonista?
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo

Psycho Therapy: la comedia negra con Steve Buscemi como un asesino en serie retirado presenta su tráiler

Ariana Grande compartió detalles de la canción inédita de Glinda en “Wicked 2”

El cocreador de 'Cobra Kai' explica la evolución de Daniel LaRusso y el desenlace de la serie
