Mirtha Legrand volvió al Mater Dei: la sonrisa de los almuerzos, otra vez entre estudios y antibióticos
La conductora de 99 años fue internada el viernes por un cuadro compatible con neumopatía y, según trascendió este sábado, ya identificaron la bacteria que la afecta. Su nieta Juana Viale sigue al frente del programa mientras la familia pide prudencia y el próximo parte oficial se espera para el lunes.

Vuelvo a mirar la pantalla y la imagen me golpea de nuevo: Mirtha Legrand, la señora de la pantalla plateada, otra vez en una camilla del Mater Dei, otra vez con el suero puesto y el micrófono de la fama apagado. Lo cuento con el corazón en la mano porque, les soy sincera, cada vez que esta mujer de 99 años se interna se me hace un nudo en la garganta, como si fuera una abuela propia a la que uno fue a visitar al sanatorio con un ramo de flores y la angustia de no saber qué le van a decir los médicos. Y esta vez no es la excepción.
Un regreso que nadie quería
El viernes 18 de septiembre, cerca del atardecer, la conductora ingresó otra vez al sanatorio de Palermo. El parte firmado por el director médico Enrique Echagüe fue claro y medido, como suelen ser los partes cuando hay que transmitir sin alarmar: describió un cuadro compatible con neumopatía y explicó que la internación se decidió para completar estudios, administrar el tratamiento correspondiente y mantener los controles clínicos que su edad demanda. Nada de frases rimbombantes, nada de dramatismo; el lenguaje médico, con su precisión habitual, terminó siendo la forma más respetuosa de contar lo que estaba pasando.
Yo leo ese parte y pienso en lo que significa para una mujer que hace menos de un mes había recibido el alta después de seis días de internación por una bronquitis que la venía molestando desde principios de mes. Recuerden la línea de tiempo, porque es importante para entender por qué la alarma sigue encendida:
- Lunes 7 de septiembre: Legrand concurrió al Mater Dei para controles por una bronquitis que arrastraba desde hacía una semana. Los médicos resolvieron que se quedara internada por precaución.
- Domingo 13 de septiembre: recibió el alta y la familia agradeció al personal del sanatorio, mencionando especialmente al doctor Guillermo Semeniuk.
- Desde el alta hasta este viernes: permaneció en su domicilio de Barrio Parque, recuperándose, sin haber retomado las grabaciones de su programa.
- Viernes 18 de septiembre: nueva internación por un cuadro compatible con neumopatía.
- Sábado 19 de septiembre: el periodista Ángel de Brito informó que Legrand mostraba una leve mejoría, que se había identificado la bacteria que la afecta y que ajustaron los antibióticos.
Es decir, pasamos de una bronquitis a una neumopatía en poco más de diez días, y eso es lo que preocupa, aunque el parte oficial se haya mantenido cauto. La buena noticia, al menos la que trascendió este sábado por el lado periodístico, es que ya identificaron el germen y pudieron orientar mejor el antibiótico. No es un detalle menor: cuando uno tiene 99 años y una bacteria dando vueltas, saber a qué le estás apuntando cambia todo.
Juana Viale, la nieta que sostiene el legado en la pantalla
Mientras Mirtha pelea su partido más íntimo, del otro lado de la pantalla su nieta Juana Viale volvió a ponerse el delantal de conductora interina. Lo hizo antes, durante la internación de principios de mes, y lo va a hacer ahora si la recuperación se estira. Acá quiero hacer una pausa y mirar este detalle con los ojos que me da el oficio: Juana no es una reemplazante improvisada, es una heredera consciente de un lenguaje televisivo que su abuela inventó y reinventó durante décadas. Cuando ella se sienta en la silla de Mirtha no está llenando un hueco, está continuando una manera de mirar al invitado, de hacer la pregunta incómoda con una sonrisa, de correr el timing justo entre el café y el postre.
Por eso me animo a decir algo que quizá a muchos les parezca obvio pero que conviene repetir en voz alta: la salud de Mirtha Legrand no es un tema privado convertido en espectáculo, es un asunto público en el mejor sentido de la palabra. Esta mujer comió, almorzó y cenó con generaciones de argentinos frente al televisor. La vimos crecer, casarse, envidiar su pulso de hierro y aplaudirla cuando se puso el traje de gala para los Martín Fierro. Acompañarla en una internación no es morbo, es parte del contrato afectivo que firmamos con ella cada domingo a la noche.
Qué esperar del próximo parte
Lo concreto, para los que están leyendo con el mate en la mano: el sanatorio Mater Dei tiene previsto difundir un nuevo parte el lunes 21 de septiembre, salvo que la evolución clínica de Legrand haga necesaria una comunicación anticipada. Esa es, por ahora, la única ventana oficial confirmada. Todo lo demás son trascendidos periodísticos respetables, como el de Ángel de Brito, pero no son la palabra institucional. Mi recomendación, y acá hablo como Ludmila que un domingo a la tarde prendió la tele y se crió viendo a esta señora preguntar de todo, es esperar el lunes con prudencia, mirar el parte con atención y bancarse la ansiedad de no saber hasta último momento. También es justo decir que la familia viene manejando la información con un cuidado que merece ser destacado: agradecimientos al personal, menciones puntuales a los profesionales y partes médicos sin exceso de dramatismo. En un país donde las primicias muchas veces se cocinan con declaraciones sacadas de contexto, el silencio mesurado de los Legrand es una forma de respeto hacia Mirtha.
Si me permiten cerrar con una imagen que me reconcilia un poco con todo esto, les digo lo que pienso hacer yo este lunes a la mañana: abrir el parte, leerlo con calma, y desear, con la fuerza que da haberla visto reírse en cámara durante casi setenta años, que la próxima novedad sea un regreso a casa. Y si la noticia tarda, si la internación se estira, si los antibióticos piden más tiempo, también está bien: a los 99 años, la prudencia no es cobardía, es sabiduría. Legrand, que lo sabe mejor que nadie, seguramente nos lo diría con una de esas frases suyas, a mitad de programa, mientras destapa un vino y le guiña el ojo a la cámara. Por ahora, nos toca esperar y, mientras tanto, cuidarla en silencio. Eso es lo que les recomiendo desde este rincón de Cultura y carnaval, con el deseo intacto de que el lunes la sonrisa vuelva a la pantalla.
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