Saltar al contenido
Sábado, 10 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕
Entre Ríos Informa

Entre Ríos Informa

Portada — Vida —

Milán dijo basta del verano calmo: lentejuelas, aberturas y lencería para una primavera-verano 2027 que se anima de verdad

La Semana de la Moda cerró con faldas protagonistas en Prada, sensualidad setentosa en homenaje a Raffaella Carrà, maximalismo siciliano en Dolce & Gabbana y una despedida emotiva en Diesel, entre debuts y cambios creativos que reconfiguran el mapa de las grandes casas italianas.

EZ
Esteban ZapataSociedad y vida · · 4 min de lectura
Milán dijo basta del verano calmo: lentejuelas, aberturas y lencería para una primavera-verano 2027 que se anima de verdad

A la una de la tarde, en una sala todavía tibia por los aplausos, la modelo se detuvo frente al público con una falda negra plisada que se abría hasta el muslo y un top de lentejuelas que devolvía la luz de los focos como si fueran estrellas. Era el cierre de Prada y, en ese instante, uno de los míos entendió que la primavera-verano 2027 no iba a ser una temporada tibia: Milán se propuso sacudir a una clientela cansada de las siluetas tímidas y volvió a poner el cuerpo en el centro de la pasarela. Les cuento lo que vi, firma por firma, en esta edición que dejó tantovestigios de cambio como una dosis importante de nostalgia bien administrada.

Prada puso la falda en lo alto de la pasarela

La apertura estuvo a cargo de Miuccia Prada y Raf Simons, que convirtieron a la falda en la verdadera protagonista de la semana. Hubo versiones para todos los gustos: plisadas como las de antes, rectas y sobrias, otras con grandes aberturas laterales que dejaban ver la pierna, estampados florales que remitían a los desfiles de los noventa, lazos XL en la cintura, lentejuelas plateadas y apliques con aire de bijou heredado. La propuesta leyó como un manual de cómo estirar una sola idea sin repetirla, y esa es, justamente, la marca registrada de la casa.

Sensualidad, lencería y un guiño a los años de Carrà

Fendi estiró la apuesta y llevó la sensualidad al frente, sin eufemismos. La colección se apoyó en transparencias, encajes y prendas que miraban de frente a la lencería, con una estética que recuperó el aire despreocupado de los años setenta. El punto emotivo llegó con el guiño a Raffaella Carrà, la figura italiana que supo mezclar picardía, baile y alegría popular, y que funcionó como una especie de musa intergeneracional para una pasarela que quiso hablarle a un público adulto sin solemnidad.

Maximalismo, combinaciones arriesgadas y la herencia siciliana

  • En Marni, Meryll Rogge jugó con el desacople: parkas pesadas combinadas con sandalias finas, lunares junto a rayas, suéteres amplios sobre pantalones de cuero, como un guardarropas que se arma en vivo.
  • Roberto Cavalli volvió al espíritu de los dos mil con estampados animales, denim de tiro bajo y transparencias que miraban a las discotecas de la pasada década.
  • Gucci mostró su segunda colección con Demna al frente en una puesta que simulaba una boutique de lujo: sastrería entallada, guiños ecuestres, abrigos de piel sintética y faldas de aire noventero conviviendo en el mismo escaparate.
  • Dolce & Gabbana se inspiró en los guardarropas de las grandes familias sicilianas: encajes, leopardo, bordados densos y joyas con peso de herencia familiar, como un álbum abierto de la aristocracia de la isla.

El cierre fue de Armani, con una bola disco incluida

Silvana Armani se hizo cargo del cierre con una colección que sostuvo la elegancia sobria de la casa y le agregó destellos: cristales cosidos a mano, lentejuelas medidas y tejidos metalizados que capturaban la luz. Los vestidos largos en blanco y negro, los escotes pronunciados y las siluetas ligeras desfilaron bajo una bola disco colgada del techo, una imagen que condensó el espíritu de la semana: una moda italiana que se mira en sus clásicos, pero que se anima a prenderse fuego un poco.

Cambios de sillón: debuts y despedidas que mueven el tablero

La semana también dejó movimientos en los escritorios creativos. Glenn Martens presentó su última colección al frente de Diesel tras cinco años de trabajo, una partida que se sintió en el ambiente como el fin de un ciclo. En la vereda de enfrente, Simone Rizzo y Loris Messina debutaron en Moschino con una propuesta que recuperó el humor y la irreverencia asociados a la firma, ese tono irónico que en otra época fue marca registrada de Franco Moschino y que la casa venía necesitando para volver a discutirse en la calle. Mientras tanto, una colega que cubrió la semana me decía entre bambalinas: "cuando se mueven los sillones, se mueve la moda". Y tenía razón: detrás de cada vestido de lentejuelas hay un equipo creativo definiendo hacia dónde mira una marca por las próximas dos temporadas.

Cuando salí del último desfile y crucé la Via dei Mercatoia, todavía con la imagen de la modelo de Prada detenida frente al público, me pareció que la primavera-verano 2027 italiana se podría resumir en una frase: se terminó la temporada tibia. Las grandes casas le hablaron a un público adulto que quiere volver a vestirse con personalidad, con brillos, con faldas que se abren, con camisas que se transparentan y con aires de familia rica del sur. Milán, una vez más, marcó el pulso.

EZ
Esteban ZapataSociedad y vida

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo