Mega Man vuelve en 2027 con dos almas y un solo escudo: así se siente Dual Override en las manos
Capcom mostró en sociedad la próxima entrega clásica del robot azul, que llega en la primavera boreal de 2027 con Mega Man y Proto Man como dupla jugable, más de cincuenta chips para personalizar la aventura y un sistema de riesgo y recompensa bautizado Override. Saldrá en prácticamente todas las plataformas del mercado.

El pasillo del stand estaba atiborrado de gente con la playera de Mega Man y la gorra ladeada, como si fueran a un santuario, y cuando la pantalla se prendió con aquel pitido inconfundible del Mega Buster algo se me acomodó en el pecho, una de esas cosquillas que solo se encienden cuando uno vuelve a un lugar conocido después de años. Eso es, justamente, lo que propone Mega Man: Dual Override, la próxima entrega clásica de la franquicia que Capcom mostró en demo y que tiene fecha de llegada para la primavera boreal de 2027, con una promesa bastante jugosa: que manejemos a dos protagonistas a la vez, cada uno con su propia forma de entender el combate.
Dos robots, dos filosofías de juego
Lo primero que quiero contarles es lo que sentí al alternar entre Mega Man y Proto Man, porque la diferencia no es cosmética sino que cambia por completo la manera de encarar cada pelea. Mega Man sigue siendo el alumno aplicado de siempre, el que dispara desde lejos, carga el Mega Buster cuando le conviene y usa el clásico barrido para esquivar embestidas. Es el esquema que cualquiera que haya tocado un Mega Man conoce de memoria, y por eso la curva de entrada resulta inmediata, sin sobresaltos, casi como volver a casa.
Proto Man, en cambio, me obligó a repensar todo. Su Proto Buster tiene menos alcance pero pega más fuerte de cerca, y el escudo que lleva al brazo ya no sirve únicamente para cubrirse: también se puede lanzar como un ataque. Hay además un sistema de temperatura que me pareció de lo más elegante: cuando uno usa sus habilidades en reiteradas ocasiones, la barra se va recalentando como una pava al fuego, y llegado un punto hay que liberar esa acumulación apretando un botón dedicado. El problema, claro, es que ese instante lo deja expuesto al enemigo, de modo que la gestión del riesgo se vuelve casi un juego dentro del juego. Encima Proto Man recibe más daño que su hermano azul, así que cada decisión pesa el doble.
- Mega Man: disparo a distancia, carga del Mega Buster y barrida para esquivar; esquema clásico y accesible.
- Proto Man: más daño y menos alcance, escudo usable como ataque, sistema de temperatura que obliga a liberar calor y lo deja vulnerable en ese instante.
- Progresión diferenciada: Mega Man copia habilidades de los Robot Masters derrotados; Proto Man desbloquea Shield Actions ligadas a su escudo, con variantes ofensivas, defensivas y de movilidad.
Estructura de las misiones y el guiño a los clásicos
Otro detalle que me gustó mucho es cómo están planteadas las misiones. Cada una se divide en tres áreas bien marcadas: la primera cierra con un minijefe robótico que sirve como calentamiento; la segunda presenta a una especie de réplica de un Robot Master clásico, con patrones de ataque modificados respecto al original; y la tercera es la pelea de fondo contra el Robot Master nuevo de esa misión. En la demo que probé me tocó cruzarme con Astro Man, que viene de Mega Man 8 y conserva su onda espacial aunque con movimientos retocados, y también apareció Twinkle Girl, una de las jefas nuevas del juego, cuya temática gira en torno a los fuegos artificiales y tiene una presencia en pantalla preciosa.
Antes de salir a patrullar se eligen los Custom Chips, que vienen con efectos activos y pasivos. La versión final promete más de cincuenta opciones, así que uno puede ir armando perfiles orientados al ataque puro, a la supervivencia o a cualquier híbrido que se le ocurra, lo cual abre una puerta enorme para quienes nos gusta rejugar las fases probando builds distintos.
El Override que da nombre al juego
La mecánica que bautiza al título, Override, permite liberar por un rato los limitadores del personaje para llevarlo a su máximo potencial, como si le sacáramos el corsé. Cuando el efecto se termina, queda en un estado de menor rendimiento por unos segundos, y ahí aparece la verdadera decisión: usar el empujón de potencia cuando el jefe está a punto de caer o guardarlo para un momento peor. Esa lógica de riesgo y recompensa me parece la salsa del juego, porque obliga a leer la pelea y a no abusar del recurso, igual que cuando uno en la vida apuesta todo a una carta y sabe que después paga las consecuencias.
En lo visual, el juego mantiene la dirección de arte clásica de la serie, con sprites bien definidos y colores saturados que en la pantalla grande se ven como un caramelo. Va a salir para Nintendo Switch, Nintendo Switch 2, PlayStation 4, PlayStation 5, Xbox One, Xbox Series X|S y PC, así que excusa para no darle una oportunidad. Si me preguntan a mí, lo que más me sedujo de esta primera toma de contacto fue la sensación de que estamos ante un Mega Man que respeta la historia de la saga pero que se anima a sumar capas nuevas sin traicionar el ADN. Se lo recomiendo a quienes pasaron horas con el robot azul en la infancia y quieren reencontrarse con esa adrenalina, y también a los que nunca tocaron un Mega Man y buscan una puerta de entrada con dos personajes para elegir el que les resulte más cómodo. La primavera de 2027 todavía queda lejos, pero la espera, me parece, va a valer la pena.
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