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Sábado, 10 de octubre de 2026
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Martín Bossi se saca el disfraz y se pone la piel de seis hombres que buscan amor

Vuelve a la pantalla con "Amores inesperados", una serie de seis capítulos independientes escrita y dirigida por Marcos Carnevale, donde deja atrás el showman de imitaciones para construir personajes dramáticos en cada historia.

LP
Ludmila PintosCultura y carnaval · · 5 min de lectura
Martín Bossi se saca el disfraz y se pone la piel de seis hombres que buscan amor

Imaginen la imagen de siempre: las luces del escenario, un tipo que entra con un saco brillante, la cara medio transformada, la carcajada fácil. Así conocimos a Martín Bossi durante años, el de los shows imitando a medio mundo, el que hacía reír a una platea con un gesto o un giro de voz. Ahora bien, corran esa postal de la cabeza porque lo que se viene es otra película: Bossi vuelve a la pantalla chica con "Amores inesperados", una serie de seis episodios independientes en los que se mete en la piel de seis hombres muy distintos, todos atravesados por el amor en sus distintas formas. La serie, escrita y dirigida por Marcos Carnevale, se estrena en Disney+ y marca un regreso que, lejos de ser un paseo, le significó al actor un sacudón interno que él mismo todavía está procesando.

Seis personajes, seis formas de amar

La propuesta es tan clara como arriesgada: cada capítulo es una historia cerrada, con su propio tono y su propio universo, y en todos Bossi construye un personaje desde cero. Hay un ladrón, un enfermero, un mozo, un empleado de peaje, un profesor de tenis y un hombre encerrado en un departamento en medio de las fiestas. Lo que los une no es la trama sino el motor emocional: el amor obsesivo, el imposible, el no correspondido, el que aparece de golpe y el que da miedo. La serie fue filmada hace cuatro años y por distintos motivos se fue demorando hasta llegar ahora a la plataforma, convertida en una rareja dentro del catálogo habitual de las plataformas, tan acostumbradas al thriller y al suspenso.

  • Un ladrón que protagoniza una historia de amor obsesivo.
  • Un enfermero en el centro de una historia de amor no correspondido.
  • Un empleado de peaje envuelto en un amor imposible.
  • Un profesor de tenis en el cruce de un amor sorprendente.
  • Un mozo que se ve envuelto en un amor temido.
  • Un hombre atrapado en un departamento durante las fiestas.

El elenco que rodea a Bossi en cada uno de los capítulos es de esos que alegran la vista: Betiana Blum, Osvaldo Santoro, Patricia Palmer, Eleonora Wexler, Jorgelina Aruzzi, Julieta Cardinali, Lula Rosenthal y Karina Hernández, entre otros. Es gente con oficio, con recorrido, y se nota en la pantalla: cada partenaire le marca a Bossi un piso distinto desde donde construir. La química se ve, sobre todo, en los capítulos de carga más dramática, esos que al actor le costaron más semanas de preparación emocional.

El método Bossi: no actuar, ser

Lo más interesante de la nota, al menos para mí, fue escucharlo a Bossi hablar de su propio trabajo. Fue ahí, en esa entrevista que dio a hablar del estreno, donde el tipo se sinceró con una frase que me quedó rebotando en la cabeza: "Soy un pésimo actor. Soy muy mal actor porque no sé actuar. Yo 'soy' esos personajes". Lo dijo con esa mezcla de humor y verdad que maneja como nadie, y la idea tiene una explicación: su método es internalizarse tanto en el personaje que la actuación desaparece, deja de ser técnica para convertirse en estado. Según contó, hasta sus propios profesores de teatro le marcaron que eso era excesivo, que se pasaba de rosca. Y sin embargo, acá está: construyó seis personajes distintos, con voces y corporalidades distintas, sin repetir gestos.

“Enano, no tenés que estar cómodo, un actor que está cómodo más de dos veces seguidas me preocupa.”Graciela Borges, en palabras que Bossi recordó como guía para este proyecto

Esa frase la dijo Borges, y Bossi la lleva como mandamiento personal. La incomodidad buscada, el hecho de no instalarse en un lugar conocido, fue lo que le permitió animarse a registros nuevos. El rodaje fue capítulo por capítulo: los tres de tono más cómico (el ladrón, el del peaje y el profesor de tenis) los resolvió con más soltura, mientras que los de carga dramática más intensa le demandaron semanas de cabeza puesta en el personaje, casi sin respiro. Carnevale, con quien ya había trabajado en cine, le dio estructura y libertad a la vez: el libro estaba, pero la interpretación se cocinaba en el momento.

Una vuelta de página con un ojo puesto en lo que viene

Bossi es consciente de que durante décadas lo asociamos con el showman, el de las imitaciones, el que hacía reír en el teatro. Salir de ese lugar, según contó él mismo, fue uno de los motivos centrales del proyecto. Y lo dice en un contexto donde las plataformas suelen tirar más para el lado del suspenso y la violencia: "Es como un respiro", sostuvo, y agregó que su próximo espectáculo teatral también va a girar en torno al amor. La serie aparece, entonces, casi como un ensayo general de ese nuevo Bossi, uno que se permite la pausa, el silencio, la mirada larga. Se nota en la pantalla que hay algo distinto, algo que no le vimos antes, y eso ya es suficiente motivo para darse el gusto.

Mi recomendación, si me dejan tirar una: dense el tiempo de ver los seis episodios seguidos, o al menos de a dos. La serie pide eso, pide atención, dejarse llevar por cada historia sin apuro, porque cada capítulo tiene su propio clima y su propia forma de cerrar. Es una propuesta distinta en el catálogo de Disney+, con un Bossi que se saca el disfraz del cómico para ponerse la piel de seis hombres comunes que, como cualquiera, se enamoran mal, se enamoran bien, se enamoran sin querer. Y eso, en estos tiempos donde la pantalla suele ser puro estrépito general, es casi un acto de valentía.

LP
Ludmila PintosCultura y carnaval

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