Sábado, 26 de septiembre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕

Entre Ríos Informa

Manu Fanego y el golpe en las tablas que le quedó como herencia de su viejo

A dos años de la muerte de Daniel Fanego, su hijo lo homenajeó en redes con fotos íntimas, recuerdos de infancia y la confesión de un ritual que repite antes de cada función: pisar fuerte el escenario como le enseñó su padre. Una historia de teatro, familia y memoria que vuelve a cruzar generaciones.

LP
Ludmila PintosCultura y carnaval · 20 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

Me quedo pensando en cómo empiezan las noches de teatro para un actor que todavía lleva a su padre a todas partes. Manu Fanego, antes de salir a escena, golpea las tablas del escenario con los pies. Lo hace con la misma fuerza con la que un chico golpea una mesa para llamar la atención, y lo hace porque así se lo enseñó Daniel, su viejo, el mismo que hace exactamente dos años se fue de este mundo y al que él sigue buscando en cada función, en cada camerino, en cada vuelta a casa.

El homenaje que Manu publicó en sus redes por el segundo aniversario de la muerte de Daniel Fanego no fue un comunicado frío ni un parte médico: fue una galería de fotos íntimas y de recuerdos que se le fueron cayendo del bolsillo mientras escribía. Abrazos, vacaciones en la costa, retratos familiares y, sobre todo, ese aprendizaje de que pisar el escenario es también una manera de saludar al que ya no está.

Un ritual heredado y una confesión en primera persona

Yo leí esos posteos como se lee una carta que alguien escribe para sí mismo, más que para los demás. Manu contó que, antes de cada función, repite ese golpe en las tablas que le enseñó Daniel. No lo planteó como una superstición ni como un homenaje solemne: lo dijo casi al pasar, como quien admite que sigue dejando una servilleta servida en la mesa para el que ya no viene a cenar. Esa cosa tan chica y tan enorme al mismo tiempo.

Padre e hijo, los mismos escenarios

El vínculo teatral entre los dos tuvo un moño memorable en 2012, cuando compartieron elenco en El vuelo del Cóndor, dentro del ciclo Teatro por la Identidad. Ahí les tocó interpretar distintas etapas de la vida de Pablo Podestá, y la experiencia los dejó marcados. Tiempo después, Manu la describió como algo irrepetible: actuar con tu viejo, mirarlo de igual a igual desde el escenario, es de esas cosas que no se planean y que terminan definiendo una carrera.

  • Un trabajo en común: El vuelo del Cóndor, en el ciclo Teatro por la Identidad, donde padre e hijo interpretaron distintas etapas de la vida de Pablo Podestá.
  • El debut escolar: una presentación por el Día de la Bandera en la que Daniel lo ayudó a preparar el personaje, practicar el texto y armar la caracterización con talco y bigotes postizos.
  • El olor del mastik: el adhesivo que se usa para pegar barbas y pelucas en el teatro, y que Manu todavía asocia con su padre y con los camarines de su infancia.
  • El ritual en las tablas: el golpe en el escenario antes de cada función, aprendido de Daniel y convertido en una forma de llevarlo a escena.

Las fotos de un álbum que se sigue rearmando

Hay un abrazo de Daniel con Manu cuando era chico, una foto del propio Manu ya grande con sus hijos, una imagen de los dos juntos mirando el mar y un retrato tomado poco antes de la despedida. Son las cuatro esquinas de una misma historia: la del padre que mira al nene, la del nene que ya es padre, la del viaje que siempre vuelve a la costa y la del último tiempo compartido. Cada una de esas imágenes funciona como un capítulo de un álbum que la familia sigue rearmando con la memoria.

“Cada día siento más amor y agradecimiento por haberlo tenido como papá”Manu Fanego

Daniel Fanego murió el 19 de septiembre de 2024, a los 69 años, en su casa y rodeado de familiares y amigos. Su hijo lo contó así, sin demasiados adornos, cuando todavía le temblaba la voz. La trayectoria que dejó es enorme y va del teatro al cine y la televisión: pasó por El marginal, El reino, Resistiré, Luna de Avellaneda y El Ángel, entre tantos otros títulos que varias camadas de argentinos tenemos atados a su cara y a su manera de decir las cosas.

Una mesa puesta y un recuerdo compartido

En su mensaje, Manu también contó algo tan simple como significativo: iba a almorzar con su hermana Camila para recordar a Daniel. Una mesa, dos hermanos, un padre que ya no está pero que sigue siendo el motivo principal de la reunión. A mí, que vengo siguiendo a esta familia hace años, eso me parece lo más conmovedor de todo el posteo: no las fotos, no los títulos, sino la decisión de sentarse a comer juntos un 19 de septiembre para que el ausente no se vaya del todo.

Si me dejan cerrar con una recomendación, me quedo con esto: vuelvan a buscar alguna película, alguna serie o alguna función de Daniel Fanego que tengan guardada en la memoria o pendiente en una plataforma. Yo, en lo personal, cada tanto vuelvo a mirar escenas de Luna de Avellaneda y me parece estar escuchándolo golpear las tablas desde algún lado. ¿Y ustedes, qué trabajo de Daniel Fanego es el que más les quedó pegado al cuerpo?

LP
Ludmila PintosCultura y carnaval

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo