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Jueves, 15 de octubre de 2026
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León XIV respira mejor, camina por el pasillo del Gemelli y espera el visto bueno de los médicos antes de pensar en Buenos Aires

A dos días de la operación en el pulmón derecho, los controles son alentadores pero el pontífice sigue internado en Roma y su gira por Uruguay, Argentina y Perú depende de lo que digan los especialistas. La rehabilitación empezó, la fe no se detiene y la decisión sobre el avión todavía no está en la agenda.

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Esteban ZapataSociedad y vida · · 4 min de lectura
León XIV respira mejor, camina por el pasillo del Gemelli y espera el visto bueno de los médicos antes de pensar en Buenos Aires

Son las primeras horas de la mañana en la décima planta del hospital Gemelli de Roma y, en una de esas habitaciones que dan a un pasillo largo y luminoso, un hombre de setenta y tantos años termina de desayunar con un café con leche y unas tostadas, se apoya en el borde de la cama y se pone de pie. Camina despacio, con la bata blanca todavía atada a la espalda y la Vía Sublacense colgando del cuello, y da unos pasos cortos hasta la ventana. Es León XIV, el papa nacido en Estados Unidos y nacionalizado peruano, al que hace dos días le extirparon el lóbulo inferior del pulmón derecho y que, según el parte médico difundido este jueves por la Oficina de Prensa de la Santa Sede, atraviesa el posoperatorio tal como esperaban los cirujanos que lo operaron.

Yo sigo la noticia desde Buenos Aires, como tantos lectores de este portal, con la expectativa lógica de quien sabe que detrás de un comunicado del Vaticano hay un cuerpo humano que se está recuperando de una cirugía mayor, y por eso vale la pena detenerse en los detalles: la operación se hizo el martes, duró alrededor de tres horas en quirófano (unos noventa minutos el procedimiento en sí), se realizó por vía videoasistida y, según confirmó el examen histológico, se trataba de un adenocarcinoma pulmonar, el tipo de tumor que los estudios previos ya hacían sospechar. No hubo complicaciones y el pontífice despertó sin dificultades. En criollo: lo que tenía que salir, salió; lo que tenía que quedar, quedó; y el cuerpo, por ahora, está respondiendo.

Los controles del segundo día

El parte de este jueves lleva la firma de los doctores Luigi Carbone y Stefano Margaritora, los mismos que lideraron el equipo quirúrgico, y el dato central es uno solo: la radiografía de tórax muestra una buena recuperación del pulmón operado. Los análisis de sangre, además, están dentro de los parámetros normales. El Vaticano lo traduce a un lenguaje llano cuando dice que la noche la pasó bien, que la alimentación la retomó sin problemas y que la rehabilitación, esa palabra que a veces suena a gimnasio y que acá significa volver a respirar sin que duela, arrancó con fisioterapia respiratoria y motora.

En la práctica, el papa ya está haciendo lo que los médicos llaman mobilização precoce, esa estrategia de levantarse rápido, caminar por la habitación y mover las piernas para evitar coágulos y atelectasias. El miércoles se lo vio, según las fuentes del Gemelli, yendo y viniendo por su cuarto. El jueves la rutina siguió igual: desayuno, ejercicios, misa concelebrada en una capillita montada en la planta, y descanso. La internación prevista es de aproximadamente una semana, siempre sujeta a cómo evolucione.

Por qué el viaje sigue en suspenso

Ahora bien, si la operación salió bien y la rehabilitación empieza a rodar, ¿por qué el esperado viaje a Uruguay, Argentina y Perú quedó en suspenso? La respuesta la dio el cirujano Edoardo Mercadante, del equipo que lo intervino, y es una explicación tan concreta como importante: en una cirugía de tórax siempre queda aire residual en la cavidad pleural, y ese aire, dentro de la cabina presurizada de un avión, se expande con los cambios de altitud. En un pulmón recién operado, esa expansión puede provocar lo que en medicina se llama neumotórax, o sea, el colapso del pulmón. Es un cuadro que se trata, pero que en alguien con una herida fresca puede ser grave. Por eso, hasta que los controles no descarten que el aire se reabsorbió por completo, subir a un avión es una decisión que no toma la diplomacia sino la clínica.

Si todo va bien y la situación se desarrolla como se predijo inicialmente, el viaje se llevará a cabo

  • El papa fue intervenido el martes en el hospital Gemelli de Roma con una técnica videoasistida para extirpar el lóbulo inferior del pulmón derecho.
  • El examen histológico confirmó que se trataba de un adenocarcinoma pulmonar, el tumor que los estudios preoperatorios ya sugerían.
  • La radiografía de tórax del segundo día posoperatorio muestra buena recuperación del pulmón operado y los análisis de sangre están dentro de los parámetros normales.
  • El pontífice ya camina, hace fisioterapia respiratoria y motora, retomó la alimentación habitual y concelebró misa en la planta del hospital.
  • La internación prevista es de aproximadamente una semana y la decisión sobre el viaje a Uruguay, Argentina y Perú depende de la evolución clínica y de la autorización de los especialistas.

Mientras tanto, en la habitación del Gemelli, ese mismo hombre que el martes entró a quirófano con un nódulo maligno y hoy se levanta solo, se sienta en un sillón y mira por la ventana el cielo de Roma. No es una imagen piadosa ni un cuadro cinematográfico: es lo que cuenta un boletín médico cuando dice que el paciente pasó bien la noche y continúa con su rutina. Y es, también, la mejor noticia posible para una Iglesia que en los últimos meses cambió de pontífice, perdió a Francisco y ahora contiene la respiración, literalmente, mientras su nuevo pastor aprende a respirar de nuevo. El avión, por ahora, espera. La gira, también. Y el papa, paso a paso, sigue caminando.

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Esteban ZapataSociedad y vida

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