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Sábado, 10 de octubre de 2026
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Lali sopla las 35 velitas en Río y el carnaval del mundo la festeja a distancia

La artista argentina pasó su cumpleaños en Brasil, donde presenta Glaxo en el festival de cine. Horas antes del brindis compartió con sus seguidores las fotos desde el cuarto de hotel y un video de bailarines africanos que le cantaron el feliz cumpleaños al ritmo de Mejor que vos se volvió la postal de la jornada.

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Ludmila PintosCultura y carnaval · · 4 min de lectura
Lali sopla las 35 velitas en Río y el carnaval del mundo la festeja a distancia

Imaginen la escena: una habitación de hotel en Copacabana, la luz de Río entrando por el ventanal, una valija todavía por deshacer y una pizarra con marcas que mezclan letras de cine y de música. Así amaneció Lali Espósito el día que cumplió 35 años, lejos de Buenos Aires pero con la agenda tan cargada como siempre, esa costumbre que ella misma se empeña en sostener y que a esta altura ya parece parte de su manera de estar en el mundo. La cantante y actriz llegó a Brasil para acompañar al director Benjamín Naishtat en la presentación de Glaxo, la película que vuelve a juntarlos después de la experiencia de Pornomelancolía, y la fecha del estreno coincidió, casi con intención de calendario, con su cumpleaños.

Una actriz en la antesala de Río

En Glaxo, Espósito interpreta a La Negra Miranda, un personaje que se suma a una lista de papeles que la viene corriendo del lugar de pop star hacia un mapa actoral más arriesgado. El elenco se completa con Marcelo Subiotto, Esteban Bigliardi y Esteban Lamothe, nombres que en cualquier conversación sobre cine argentino reciente aparecen como sinónimo de un tipo de actuación más silenciosa, más de mirada que de frase. La producción ya había pasado por el Festival de San Sebastián y ahora hace escala en Río, un circuito que a Lali le sienta bien: público cálido, prensa atenta y la excusa perfecta para mezclarse con el cine sin pedir permiso.

Antes de la función, ella abrió su canal de difusión y dejó un mensaje breve, casi íntimo, con esa tonada rioplatense que nunca se le va por más escenarios internacionales que pise: Es mi cumple en un ratito, 35. Qué cosa, eh. Estoy re feliz y agradecida a la vida. Gracias a ustedes por su cariño siempre. La frase no tiene marketing, tiene esa sinceridad un poco desprolija que uno le cree, sobre todo cuando viene de alguien que viene del formato Casi Ángeles y lleva casi veinte años exponiéndose.

El regalo que llegó desde otro continente

Lo más bonito del día, y acá confieso que se me puso la piel de gallina mientras lo leía, fue un video que empezó a circular en redes y que la propia Lali se encargó de amplificar con un me gusta. Más de una docena de bailarines africanos, vestidos con trajes tradicionales, sostenían una foto impresa de la artista y un cartel con la frase Feliz cumpleaños Lali Espósito, we love you so much, mientras le cantaban fragmentos de Mejor que vos con un acento que convertía el tema en algo nuevo, algo que nadie había imaginado para esa canción. La postal es de esas que uno guarda en el celular y muestra cuando quiere explicar por qué la industria del entretenimiento global también puede tener gestos tiernos.

Detrás del saludo hay un servicio comercial que permite contratar videos personalizados con bailarines de origen africano, con entregas en 24 a 48 horas y un costo cercano a los 50 dólares. La aclaración no le quita magia al momento, al contrario: dice algo de estos tiempos en los que la frontera entre lo espontáneo y lo producido se volvió porosa, y de cómo una artista argentina termina festejada por jóvenes de otro continente gracias a una plataforma digital. Lali le puso el like, sus seguidores lo levantaron, y en cuestión de horas el clip era comentario obligado en timelines y grupos de WhatsApp.

De River Plate al festival de cine, sin bajar la persiana

El cumpleaños cierra un tramo particularmente intenso: el 26 de septiembre la cantante despidió su gira No vayas a atender cuando el demonio llama con su tercera función en el estadio de River Plate, en una serie de ocho recitales en canchas de fútbol que acumularon más de 500.000 entradas vendidas. Son cifras que en la Argentina actual no le caben a casi nadie, y menos en el segmento pop, donde el bouche à ear digital pelea con la venta física de una manera cada vez más desigual.

Lo que uno ve, mirando estos meses desde afuera, es a una Lali que ya no necesita elegir entre cantar y actuar. Las dos cosas le están saliendo bien y, sobre todo, le están saliendo al mismo tiempo. A los 35, con un personaje nuevo en la pantalla y un estadio lleno en el currículum, la pregunta que uno se hace no es cuánto más puede crecer, sino en qué formato la vamos a redescubrir la próxima vez. Mi recomendación, si me dejan opinar, es seguirle el rastro a Glaxo en el circuito de festivales: cuando un director como Naishtat y una actriz como ella se vuelven a encontrar, algo se está cocinando que vale la pena ver de cerca.

LP
Ludmila PintosCultura y carnaval

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