La industria pyme acumula una caída del 15% en su empleo registrado desde agosto de 2023 y redefine su estrategia para sostenerse
Con ventas estancadas y costos en alza, las firmas achican turnos, redireccionan capacidad instalada a reparaciones y priorizan la retención de personal capacitado antes que avanzar con despidos

La industria pyme atraviesa un proceso de contracción sostenida que ya se cobró alrededor de 50.000 puestos de trabajo asalariados registrados desde agosto de 2023, lo que equivale a una caída del 15% en ese segmento. En el conjunto del sector industrial manufacturero, la pérdida asciende a aproximadamente 90.000 empleos, con una merma relativa del 8%, de acuerdo con los registros oficiales consolidados por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).
El retroceso productivo acompañó la dinámica del mercado laboral. El Índice de Producción Industrial Pyme (IPIP) que elabora CAME registró en julio una baja interanual del 3,8%, apenas morigerada por una mejora del 0,6% frente a junio. En el acumulado de los primeros siete meses del año, la producción pyme cayó 6,5%, un dato que refleja la profundidad del ajuste en curso y la dificultad de revertir la tendencia aun cuando aparecen señales aisladas de estabilización.
Los rubros más golpeados y la excepción del segmento de maderas y muebles
- Químicos y plásticos: retroceso interanual del 11,3%.
- Alimentos y bebidas: caída del 9,1%.
- Metal, maquinaria, equipos y material de transporte: baja del 5,4%.
- Papel e impresiones: contracción del 3,7%.
- Textil e indumentaria: descenso del 3,7%.
- Maderas y muebles: único ramo con saldo positivo, con una mejora acumulada del 0,5%.
Frente a ese cuadro, las empresas optaron por modalidades de ajuste que no implicaran despidos masivos. Redujeron la cantidad de turnos diarios, volcaron capacidad ociosa hacia servicios de reparación y mantenimiento de equipos, flexibilizaron condiciones de cobro y diversificaron su cartera de clientes hacia plazas fuera de sus zonas habituales. Se trató, según describieron los propios empresarios, de una estrategia defensiva orientada a preservar el flujo de caja y, sobre todo, a mantener el capital humano formado dentro de las plantas.
“El 70% de la producción de las pymes industriales se destina al mercado interno. Si este no tracciona, las fábricas tampoco tienen demanda.”Fuentes de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME)
La decisión de sostener las nóminas tiene fundamentos técnicos que van más allá de la mera voluntad empresaria. Datos de la Secretaría de Trabajo indican que el 65% de las firmas industriales preserva la estabilidad de su personal incluso en períodos de ajuste, en línea con la lógica de que la capacitación de un operario insume tiempo y recursos y su reemplazo posterior resulta significativamente más oneroso. En ese marco, la retención de personal capacitado aparece como una inversión de largo plazo que las pymes procuran no resignar.
Para los próximos meses, un relevamiento de ManpowerGroup sobre Expectativa Neta de Empleo arrojó señales algo más optimistas: los empleadores consultados anticipan una menor proporción de desvinculaciones en el tramo final del año, en contraste con el ritmo de destrucción observado durante los primeros siete meses. Resta confirmar si esa predisposición se traducirá efectivamente en una desaceleración del ajuste o si las variables macroeconómicas terminarán imponiendo un escenario más restrictivo sobre las pequeñas y medianas industrias.
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