La hora más brava del cielo neuquino: seis departamentos pintados de naranja por la tormenta que se viene
Loncopué, Picunches, Ñorquín, Añelo, Pehuenches y Chos Malal concentran el alerta naranja, con acumulados previstos de 20 a 50 milímetros, granizo y ráfagas; en paralelo, Confluencia, Picun Leufu, Catán Lil, Collón Curá, Zapala y partes bajas de Aluminé, Huiliches y Lácar quedan bajo alerta amarilla. Las autoridades piden no salir, asegurar objetos y tener a mano un kit con agua, linterna y radio a pilas.

Lo veo desde el balcón y todavía no pasó lo peor: el cielo sobre Neuquén se está poniendo de un color que no invita a nada, y los partes oficiales confirman que la tarde y la noche de este lunes van a ser las más comprometidas, con tormentas eléctricas, granizo y ráfagas que pueden hacer volar cualquier chapa mal puesta. Mientras escribo, tengo en la cabeza a Don Rosales, un vecino de Añelo que me llamó la semana pasada después de que una tormenta le arrancara la antena del techo y le inundara el garaje en veinte minutos; cuando le pregunté si esta vez se había preparado, me dijo, con esa calma criolla que sólo se consigue después de haber perdido algo, que ya tiene la mochila lista, la despensa llena y los números de Bomberos pegados en la heladera con un imán del Club de Bochas. Esa imagen, me parece, resume mejor que cualquier parte meteorológico lo que toca hacer hoy en el norte de la Patagonia.
Quiénes están bajo alerta naranja y qué se espera
El nivel más alto de advertencia rige para Loncopué, Picunches, Ñorquín, Añelo, Pehuenches y Chos Malal, donde los acumulados de lluvia pueden llegar a los 20 y 50 milímetros en pocas horas, con posibilidad de superarse en puntos localizados, y donde no se descarta caída de granizo de tamaño considerable y ráfagas de viento intensas. La franja horaria crítica se concentra entre la tarde y la noche, que es cuando el sistema gana fuerza y empieza a descargar con esa violencia que ya hemos visto otras veces en la región y que, créanme, no es para tomársela en broma.
Y en alerta amarilla, ¿qué pasa?
En una segunda línea, pero con llamados de atención serios, quedaron Confluencia, Picun Leufu, Catán Lil, Collón Curá, Zapala y los sectores bajos de Aluminé, Huiliches y Lácar, donde se prevén acumulados de entre 10 y 20 milímetros, granizo ocasional y ráfagas de viento; en las áreas de mayor altura, a esa mezcla se le suma la posibilidad de nevadas, lo que siempre complica un poco más el cuadro porque el agua se transforma en hielo y el hielo en riesgo.
Qué hacer en casa, en la calle y si el agua entra
La recomendación más repetida, y por algo será, es quedarse en casa salvo que sea estrictamente necesario, permanecer lejos de puertas y ventanas y retirar o asegurar todos esos objetos sueltos que solemos tener en patios y balcones porque una maceta o una bicicleta liviana, con una ráfaga fuerte, se transforman en un proyectil. También conviene mantener limpios los desagües y sumideros, una tarea tediosa pero que en una tormenta como la que se anuncia puede marcar la diferencia entre tener el piso seco o terminar con el living anegado.
- Si ingresa agua a la vivienda, lo primero es cortar el suministro eléctrico y desconectar los electrodomésticos antes de exponerse a cualquier riesgo.
- No circular por calles anegadas: el agua puede ocultar pozos, tapas de cámara o incluso arrastrar un auto pequeño, y la profundidad suele ser engañosa.
- Quien quede atrapado al aire libre durante la tormenta debe buscar refugio de inmediato en un edificio, una casa o un vehículo cerrado, y evitar zonas arboladas o espacios abiertos.
- En las zonas bajo alerta naranja se sugiere armar un kit con agua potable, alimentos no perecederos, botiquín de primeros auxilios, radio a pilas y linterna, y cargar los teléfonos con anticipación.
- Tener a mano los números de Protección Civil, Bomberos y Policía puede ser decisivo cuando los minutos corren y la señal de los celulares empieza a fallar.
Vuelvo a pensar en Don Rosales, de Añelo, mientras el parte sigue actualizándose y la tarde empieza a cerrarse sobre el norte neuquino: hay algo reconfortante en escuchar a alguien que ya pasó por esto y que, en lugar de quejarse, te dice tranquilo que la mochila está pronta, que tiene la radio encendida y que esta vez la tormenta no lo va a agarrar desprevenido como la anterior. Si todos hacemos un poco de eso, prepararnos con tiempo y no dejar nada librado al azar, vamos a pasar este lunes mucho mejor de lo que nos anticipan los mapas. Y si todavía no tenés el kit listo, te lo digo con el cariño de un vecino más: ponete las pilas ahora, que el cielo ya está avisando.
“¿Ya tenés listo tu kit de emergencia en casa?”Esteban Zapata, Sociedad y vida
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