Iván Ramírez se anima a cantar en "Es mi sueño" y deja por un rato la caja de personajes
El humorista dejó las pelucas y el maquillaje para presentarse como concursante en el ciclo de Guido Kaczka. Mientras sigue con Viralizados y su nuevo streaming, ultima detalles vocales y se ilusiona con un unipersonal en Mar del Plata.

Me lo imagino a Iván Ramírez parado en el escenario, con la luz del corsódromo pegándole en la cara, pero esta vez sin la máscara de ningún personaje encima. Es raro, viste. Uno está acostumbrado a verlo transformarse en Lía Crucet, en Marcelo Tinelli o en quién sea, y de golpe aparece él, el de verdad, con su propia voz y su propia piel, listo para cantar frente a un jurado que lo mira de arriba abajo. Eso, ni más ni menos, es lo que está pasando en Es mi sueño, el programa que conduce Guido Kaczka.
Un casting que lo descolocó
El propio Ramírez lo contó con una sinceridad que contagia: cuando lo convocaron, pensó que lo llamaban para sumar algún cuadro humorístico, no para plantarse como concursante y cantar con su verdadera voz. No es un dato menor: a sus 17 años, en Hacelo feliz, ya había pasado por la pantalla con Kaczka imitando a Dread Mar-I. Pero imitar a otro artista es un terreno que domina; cantar siendo uno mismo, no tanto. Y por eso mismo la propuesta le picó la curiosidad.
“Lo primero que pensé es: no sé cantar con mi voz.”Iván Ramírez
Entrenamiento vocal y vida de personaje
Para no quedar expuesto, Ramírez ensaya con el equipo de entrenamiento vocal del concurso. Y no es un capricho: quienes lo siguen saben que su herramienta de trabajo es la voz, así que cambiar de registro a cada rato tiene un costo técnico. Por eso se prepara con la misma seriedad con la que arma un personaje nuevo, porque el cuidado de la garganta es, en su caso, una cuestión de oficio.
El backstage de cada imitación
A mí, lo que siempre me fascinó de Ramírez es el detrás de escena. El tipo no llega al escenario y se tira a improvisar: empieza mirando cómo piensa la persona, qué le interesa, cómo se mueve; después trabaja la voz y los gestos, y recién al final suma el vestuario y la caracterización. Colocar una prótesis puede llevarle cuatro horas como mínimo, y desmaquillarse, otras dos. Las pelucas son de cabello natural y la ropa la cose un equipo propio. Eso no es magia, es trabajo de artesanía, y se nota.
Una historia que empieza con Lía Crucet y una bisabuela
Y si uno rastrea los orígenes, la historia se vuelve todavía más entrañable. A los 14 años, en el cumpleaños de una amiga, Ramírez se vistió de Lía Crucet con un traje que le había cosido su bisabuela. Aquella primera presentación fue tan bien que le salieron tres contrataciones seguidas. Es decir, lo que hoy es un monstruo de la imitación con más de 150 personajes en el repertorio arrancó en un living, con una máquina de coser y una familia que lo acompañó desde el vamos. Por eso, cuando lo veo ensayar para cantar con su voz en Es mi sueño, no puedo menos que pensar que está cerrando un círculo: empezó disfrazado de otros y ahora se planta en el escenario como Iván Ramírez, a secas, con todo lo que eso significa.
Si te copa el humor con identidad argenta y te gusta ver cómo se cocina un personaje desde adentro, no te pierdas Es mi sueño con la participación de Iván Ramírez: vale la pena verlo cantando sin la muleta de la imitación, y de paso seguirlo en Iván y vienen, que ya está en streaming. Dos buenas razones para esta semana.
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