Sábado, 26 de septiembre de 2026
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Graciela Alfano y el llamado de su padre que puso en jaque a Jorge Porcel en pleno set

La actriz recordó cómo frenó al humorista en los años 70 y se sumó al testimonio de Georgina Barbarossa, que describió tocamientos y el amparo de Carmen Vallejo durante las grabaciones.

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Ludmila PintosCultura y carnaval · 16 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

El pasillo del estudio San Miguel, en esos años donde las cámaras de filmación todavía funcionaban con ese ruido a engranaje y las luces de tungsteno calentaban el aire, fue el escenario donde Graciela Alfano decidió que no iba a quedarse callada. Me lo imagino como tantas veces lo contó ella: la sonrisa congelada, el maquillaje teatral que no se borraba entre toma y toma, y ese silencio de las actrices que sabían que algo estaba mal pero todavía no encontraban la palabra justa para ponerle nombre.

Corría fines de los años 70 y la hoy figura de los medios compartía rodaje con Jorge Porcel, uno de los humoristas más convocantes de la televisión argentina. En medio de las pausas, el actor se dedicaba a desgranar anécdotas sexuales con una naturalidad que incomodaba a la joven Alfano. Hasta que una de esas historias vino acompañada de un gesto que la actriz nunca olvidó: el hombre sacó la lengua y le dijo, con el desparpajo que lo caracterizaba sobre el escenario, "Mirá qué lengua tengo".

La intervención paterna y la disculpa

Esa noche, según el relato de Alfano, la actriz buscó a su padre para pedirle que interviniera. El vínculo entre ambos no era nuevo: el propio Porcel había recurrido a él años antes para pedir consejo sobre contratos en cine y televisión, y el hombre le había pedido que cuidara a su hija en los sets.

Después del llamado, la dinámica cambió de manera inmediata. Al día siguiente, el humorista se acercó a Alfano para pedirle disculpas. La actriz asegura que nunca volvió a tener un episodio similar con él. Esa decisión de pedir ayuda, esa decisión de no tragarse el malestar en silencio, terminó modificando el vínculo laboral.

El testimonio de Georgina Barbarossa y la presencia de Carmen Vallejo

El de Alfano no fue el único relato que puso el foco en el comportamiento de Porcel. Georgina Barbarossa, mucho más joven en aquel entonces y atravesando una situación económica compleja, contó que el humorista la tocó "de una manera espantosa" durante una grabación.

La conductora describió que salió llorando hacia su camarín y encontró en Carmen Vallejo a la figura que cambió todo. "A partir de ese momento Carmen no se movía de al lado mío. Siempre estaba cerca cuando tenía que hacer una escena con él", recordó Barbarossa, que también aseguró que el hostigamiento continuó durante su embarazo cuando aceptó volver a trabajar con él por necesidad económica.

  • La conducta relatada por Alfano ocurrió en los años 70, en un set de filmación, durante una pausa.
  • Porcel se disculpó al día siguiente, después de un llamado del padre de la actriz.
  • Barbarossa describió tocamientos y mencionó a Carmen Vallejo como su respaldo dentro del rodaje.
  • Alfano recordó la presencia frecuente de mujeres frente al camarín del humorista en San Miguel.

A mí, que llevo años cubriendo historias de carnaval, de escenario y de artificio, lo que más me golpea de estos testimonios es el papel que jugaron las personas alrededor. Un padre que levanta el teléfono, una actriz consagrada como Carmen Vallejo que decide sentarse al lado de una compañera para cuidarla en cámara, una colega que se anima a contar lo que vivió treinta o cuarenta años después. La maquinaria del espectáculo muchas veces funciona con engranajes invisibles: acuerdos que se firman en los pasillos, figuras de poder que se sienten intocables y un montón de mujeres que aprendieron a sobrevivir con lo que había.

Si te interesa leer más sobre los entretelones del mundo del espectáculo y las historias que circulan entre bambalinas, te recomiendo seguir de cerca esta sección. Lo que se dice en un camarín no siempre termina en una nota del espectáculo, pero a veces, como en este caso, se transforma en un pedido de disculpas, en un testimonio público o en un llamado que cambia para siempre la dinámica dentro de un set.

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Ludmila PintosCultura y carnaval

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