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Miércoles, 21 de octubre de 2026
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Estados Unidos le pone el ojo a una aceleradora china por financiar, según Washington, a un que se llevó secretos de Google

La sancion alcanza a MiraclePlus y a tres de sus filiales, acusadas de haber respaldado a una startup fundada por Ding Linwei, condenado por robar m·s de 2.000 p·ginas de informaciΘn confidencial sobre inteligencia artificial. La firma niega haber invertido y dice que busca revertir la medida.

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Esteban ZapataSociedad y vida · · 4 min de lectura
Estados Unidos le pone el ojo a una aceleradora china por financiar, según Washington, a un que se llevó secretos de Google

Me acuerdo perfectamente de la primera vez que alguien me contiΘ que en Silicon Valley un llevaba, literalmente, el trabajo a su casa en una mochila digital. Era una exageraciΘn, claro, una imagen para asustar en una cena. Pero este a±o, con el caso de Ding Linwei, aquella anΘcdota deji de sonar a chiste: un exintegrante del equipo de Google en Estados Unidos termini condenado a un a±o de prisiΘn por haberse apropiado de m·s de dos mil p·ginas de secretos comerciales sobre inteligencia artificial y haberlas guardado en su cuenta personal en la nube. Ahora, el Departamento de Estado dio un paso m·s y llevi las consecuencias hasta la puerta de una de las aceleradoras que, segϊn Washington, lo ayudi a dar el salto.

La medida, que se conocii esta semana, alcanzi a MiraclePlus, una firma china de capital de riesgo fundada en 2019 por Lu Qi —un viejo conocido del mundo de la IA, con passagens por Microsoft y Baidu—, y a tres de sus filiales. La acusaciΘn es concreta: el gobierno de Estados Unidos considera que MiraclePlus aporti financiaciΘn inicial a Shanghai Zhisuan Technology, la startup que el propio Ding habΦa armado en 2023 con el objetivo de desarrollar software para entrenar modelos de inteligencia artificial.

QuΘ se sabe del expediente y quiΘn es quiΘn

  • Ding Linwei: exingeniero de software de Google, condenado en septiembre a un a±o de prisiΘn por m·s de 2.000 p·ginas de secretos comerciales almacenados en su nube personal. Trabaji en paralelo con dos empresas chinas de IA mientras seguΦa empleado en la compa±Φa estadounidense.
  • Shanghai Zhisuan Technology: fundada en 2023, se dedica a software para entrenamiento de modelos de IA. Su creador habrΦa presentado una solicitud de ingreso al programa de incubaciΘn de MiraclePlus en la que resaltaba su conocimiento de tecnologΦa interna de Google.
  • MiraclePlus: aceleradora china surgida en 2019, cuando Y Combinator retiri su expansiΘn en China. Entre las startups que respaldi figuran SiliconFlow (infraestructura de inferencia) y AgiBot (robots), ambas con planes de cotizar en la Bolsa de Hong Kong.

Lo que m·s me interesa, y creo que a ustedes tambiΘn, es la lΘgica con la que Washington decidi sancionar a una inversora, no al fundador de la startup ni a la propia Zhisuan. La lectura es que, si una aceleradora financia a alguien que se llevi secretos, se vuelve responsable indirecto del flujo de ese conocimiento. Por eso MiraclePlus quedi en la lista negra del Departamento de Estado, lo que en la pr·ctica puede significar el congelamiento de activos en territorio estadounidense y restricciones para operar con bancos que tengan nexos con Estados Unidos.

La firma, en tanto, salii al cruce. En un comunicado, MiraclePlus negi haber invertido en Zhisuan y califici la sanciΘn de sorpresiva por haberse tomado sin aviso previo. Aseguri que mantiene conversaciones con las partes involucradas y que espera revertir la decisiΘn. En criollo, dicen que no pusieron un peso en esa startup y que, por lo tanto, la acusaciΘn les cae como un baldazo de agua frΦa.

Mientras tanto, el caso de Ding sigue generando ruido. El Departamento de Justicia sostuvo que el ingeniero trabaji en secreto con dos empresas chinas mientras seguΦa en nÛmina de Google, y que se aproprii de manera deliberada del material confidencial. La defensa argumenti que esos papeles no cumplΦan con la definiciΘn legal de secreto comercial y que no se habrΦa probado el alcance del da±o. La Justicia, igual, le dio un a±o detr·s de las rejas.

Cuando uno mira el conjunto —un ingeniero que se lleva archivos a la nube, una startup china que los quiere convertir en producto y una aceleradora que, segϊn Washington, le abri la puerta— entiende por quΘ el tema sacude a todo el ecosistema de IA. No se trata sÛlo de un juicio penal: est· en juego la pregunta de cÛmo se financia, se acompa±a y se hace crecer a quienes vienen de laboratorios donde se investiga lo ϊltimo en inteligencia artificial. Y, en el fondo, lo que esta pelea pone sobre la mesa es algo que nos toca a todos, aunque no seamos ingenieros ni inversores: quiΘn es due±o del conocimiento que cambia al mundo, quiΘn lo cuida y quiΘn responde cuando se cruza la lΦnea.

AsΦ que, mientras MiraclePlus pelea por sacarse la sanciΘn de encima y el expediente de Ding sigue abierto, me quedo pensando en aquel ingeniero que llevaba el trabajo a su casa. Hoy ya no es una exageraciΘn en una cena: es el punto de partida de un litigio que redefine el precio de llevarse, sin permiso, una porciΘn del futuro.

EZ
Esteban ZapataSociedad y vida

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